+-----------------------------------------------------------+ |...........................................................| |..Lo.mejor.del.fanfiction..................................| |..._______..................______...........__._..........| |..|__ __|................| ____|........./ _(_).........| |.....| |_ __.__._._.__..___| |__ __._._.__.| |_ _..___.....| |.....| | '__/ _` | '_ \/ __| __/ _` | '_ \| _| |/ __|....| |.....| | |.| (_| | |.| \__ \ |.| (_| | |.| | |.| | (__.....| |.....|_|_|..\__,_|_|.|_|___/_|..\__,_|_|.|_|_|.|_|\___|....| |...........................................................| |...............................http://www.transfanfic.org..| |...........................................................| +-----------------------------------------------------------+ | | |Título original: Children of an Elder God, Part 22 | |Autor : John Biles - ranma@falcon.cc.ukans.edu | | Rod M. - rpm@thekeep.org | |Traducción : Miguel García - garcia.m@gmx.net | | | +-----------------------------------------------------------+ -*- John Biles & Rod M. Presentan Un Mundo Alternativo de Neon Genesis Evangelion Hijos de un Dios Ancestral Parte 22 Marcha de cojos hacia Belén -*- --Pon esa caja por allá --le dijo Akane a Makoto. Él asintió y dejó la caja que llevaba cargada sobre otra caja. Estaba ayudando a Akane a mudarse a su apartamento nuevo: un piso bien bonito, de dos dormitorios, mejor que el que había tenido allá en Japón. --¿Es todo, verdad? --preguntó. --No, todavía hay que subir la computadora e instalarla --dijo ella. --Ah, eso. Bajaron juntos al coche de ella. Mientras bajaban, Akane dijo: --Gracias por ayudarme. Sé que debes estar muy ocupado, con el ataque de esos neonazis trastornados y todo lo demás. --Hemos estamos bien apretados --dijo él, sosteniéndole la puerta del edificio. Ella pasó rápidamente, luego le sostuvo la puerta a él. --Pero cuéntame, ¿qué es esa cosa de "Hijos de las Estrellas"? --le dijo Akane. --¿Qué cosa? --preguntó él. Ella echó a andar hacia el auto, desenmarañando las llaves: --Estaban propagandeándose cuando llegué a la ciudad. --¿Es un grupo religioso? --preguntó él. Ella abrió la puerta del pasajero, sacó cargada una caja grande y se la pasó a él, luego sacó una segunda caja del piso del vehículo. --Eso --dijo--. Creen que los Niños son dioses que vienen a salvar a la humanidad o algo así. O tal vez sean pedófilos chalados. Él suspiró. --Si hay algo que no nos hace falta son sectas de lunáticos tratando de meterse a NERV. Akane sacudió la cabeza mientras los dos subían las escaleras: --Me recuerda a la secta de los que adoran a Camilo Sesto. --¿Es broma, verdad? --preguntó él. --No. --Me lleva el diablo. Entraron al departamento y fueron al segundo dormitorio, que Akane estaba convirtiendo en despacho. El escritorio ya estaba dispuesto. --Bien, esclavo, manos a la obra --dijo ella en tono de chacota, sentándose en la cama que estaba atracada contra una pared. Él empezó a desembalar y armar la computadora. --Si puedes averiguar algo de esa gente, te lo agradecería --dijo. --Voy a estar atenta --dijo ella, luego se desparramó en la cama, estirándose. Él puso empeño en no mirarla mucho al estirarse, y se dijo que tendría que hablarle de Misato. Seguía sin saber bien qué pensaba Akane de él y Misato, si era en broma o en serio cuando ella le decía que aprovechara toda oportunidad que se le presentara. --Gracias --dijo, en cambio. --De nada. Ella canturreó una melodía que Makoto nunca había oído, mientras él terminaba de conectar la computadora. --Bien, ven a revisar que todo funcione --dijo. Akane abrió rápidamente sus ficheros de email, jugó un poquito con el navegador, seguido por una partida rápida de buscaminas. Levantándose de la silla, dijo: --Funciona todo. Gracias, Makoto. --¿Necesitas ayuda para desempacar? --dijo él--. Hoy no tengo que trabajar. Ella bajó y subió un dedo por la columna de él: --Creo que quiero desempacarte a ti y pasarla bien un poquito. --Le sonrió su sonrisa pecaminosa. Tenemos que hablar de Misato, se dijo él. Antes de que haga algo más con ella. --¿Y desempacarte a ti también? --preguntó la boca de Makoto sin una orden consciente. Ella se llevó las manos al botón superior de la blusa. --Tienes que desenvolver tu regalo de "muchas gracias" --dijo, ronroneando. Los dedos de él empezaron a desabotonarle la blusa. Mientras lo hacía, bajó la cabeza y la besó. Podemos hablar de Misato después, decidió. Voy a estar más relajado después de esto. La cama demostró ser de resortes muy buenos, pero el asunto de Misato no salió a colación. -*- Los Niños se despertaban unos a otros con empellones, mientras esperaban en el auditorio con un gran cantidad de funcionarios de NERV, muchos de los cuales ellos jamás habían visto antes. Fuyutsuki estaba sentado en el escenario con Misato, el comandante Weiss, Ingrid y la doctora Himmelfarb. Once hombres y mujeres se hallaban sentados a un costado de la tarima, observando impasiblemente a todos los funcionarios. --Hola a todos --dijo Fuyutsuki--. Les presento al Equipo de Inspección de Naciones Unidas. Han venido a examinar nuestros procedimientos y nuestro desempeño. Les solicito darles toda su colaboración. Desean entrevistar a algunos de ustedes, y puede que los visiten en sus puestos de trabajo en cualquier momento, de manera que estén preparados. Siguió con la presentación de todos los miembros del equipo. Shinji intentó recordar los nombres, pero eran demasiados de una sola vez. Asuka masculló "Va a rodar la cabeza de alguien". --Quieren la del comandante Ikari, sospecho --dijo Hikari. Anna asintió. Shinji sintió hundírsele el estómago con eso. Tiene que haber algo que yo pueda hacer para ayudar a mi papá, pensó. ¿Pero qué? -*- --¿Y qué te parece el proyecto GGR? --le preguntó Ingrid a Misato. --¿El qué? --preguntó Misato, quitando la vista del expediente de personal que estaba estudiando. Ella e Ingrid estaban teniendo una junta para discutir la posibilidad de más traidores sobrevivientes entre las filas de NERV-Alemania, y, de ser así, cursos de acción para erradicarlos. --Ah, supongo que no has oído ese sobrenombre. Creo que el nombre oficial es algo así como Proyecto Barbarroja. Hay un consorcio de la Unión Europea tratando de construir unidades EVA inorgánicas --dijo Ingrid. --A menos que hayan encontrado otra manera de generar un campo AT, pueden construir robots gigantes hasta que se les hinche el hígado --dijo Misato--. Porque el armamento convencional no sirve, y meterle armamento convencional a un robot gigante no va a producir ningún milagro. Ingrid asintió. --Fui de la misma opinión. Misato miró los expedientes: --Tengo la fuerte sensación de que no vamos a ningún lado. Ingrid suspiró y dejó de lado su respectiva carpeta. --Concuerdo --dijo--. Todos a los que pillamos cometiendo traición en las grabaciones fueron baleados por seguridad de NERV después de que entraron en contacto con sus aliados neonazis. Tengo el presentimiento de que tal vez hay un infiltrador en nuestra dotación, que usó como intermediarios a los que murieron baleados, porque no puedo creer que los neonazis esos hayan sido capaces de hacer esto sin más ayuda. En cuanto a eso, incluso revisando todos los registros de email y teléfonos, no pude encontrar ningún indicio de cómo se comunicaban con sus agentes dentro de la base, y los líderes de los neonazis murieron todos en el enfrentamiento. --Tengo una teoría, aunque no sé cómo probarla. --A ver. --Que lo hicieron por email, con spam en clave. Sería bastante fácil hacer una especie de código donde las cartas de nigerianos queriendo hacer fraude bancario signifiquen "viernes", los "Gane.Dinero.En.Casa" signifiquen "Nos disponemos a entrar", y varios otros tipos de spam pueden contener las distintas horas y cosas así. --... --Ya que las casillas de correo de los tres traidores tenían correo basura por montones. Ingrid suspiró. --Hora de que las MAGI analicen los patrones, entonces. Misato asintió. --No sé si estoy en lo cierto, pero sospecho que eso, combinado con llamadas telefónicas mientras estaban fuera de la base, puede haber sido el método que usaron. --Sirve para empezar a buscar, al menos --dijo Ingrid. --Exacto. Como mínimo, servirá para cerrarles el negocio a varios desgraciados que mandan correo basura. --Muy cierto. -*- Asuka estaba sentada ante su computadora. Sin tener ahora la obligación de tomar clases por las que ya había pasado como a los nueve años de edad, ahora tenía tiempo para intentar retomar su investigación interrumpida. Volvió a mirar uno de los pasajes contenidos en las notas de Kensuke. [En los postreros días, blandirán los hombres el poder de los dioses, mas carecerán de su sabiduría. Andarán en las bóvedas de los muertos, donde el Gran Caldero de la Vida espera al que ha de ser su amo. Empero carecerán de la antigua ciencia, y encontrarán sólo destrucción en lugar de vida, y alzarán una gran pira fúnebre. Tal luz habrá de llamar al que con su canto rige las estrellas, que se dispondrá a hacer su obra.] Eso es cuando encontraron a Adán allá en la Antártica, pensó. Pero algo hicieron mal, y activaron la señal que empezó a despertar a todos los ángeles y a desatarlos contra nosotros. [Y vendrá el día en que el tejedor eterno completará su creación y cruzará el abismo que guardaba de él al mundo, y contemplará otra vez el sol. Y habrá de sonar el llamado, despertando a sus antiguos aliados para unírsele. Hundirse han las alturas y alzarse han los precipicios; descorridos serán los velos y oculto será lo sabido; caminarán los muertos y morirán los vivos.] El tejedor eterno es Matriel, Atlach-Nacha, pensó. El casquete polar se derritió parcialmente, las aguas profundas se elevaron y las alturas quedaron más bajas. Y los ángeles han advenido. [La sangre llama a la sangre. El poder llama al poder. Cinco surgen de la gran sima, para andar por la tierra con rostro de hombres. Sueños hechos carne, o carne hecha Sueño son, venidos a renovar el ciclo ancestral. Como antes, acaece ahora. Al final, también ellos sucumbirán al desespero, como los que antes vinieron. Al final, habrán de volverse aquello que combaten. Y la Voz del Caos Eterno reírse ha con ellos de las cenizas de sus sueños olvidados.] Cinco... En las notas hay muchas referencias a los Ángeles de los Elementos. Solo que Kensuke parecía creer que los Ángeles de los Elementos éramos nosotros. Pero nosotros somos seis. No hay seis elementos. Volvió a examinar las notas. [¿Cuatro Señores o Cinco? Asuka debe ser Fuego. Shinji es... ¿Tierra? ¿Planta? ¿Aire? Rei podría ser Agua o Aire. ¿Quién es el cuarto Niño? ¿Alguien que conozco? Tal vez es hombre, para que haya equilibro... Pero por otro lado, la meta de ellos no es el equilibrio. ¿La historia se repite? Los defensores de Xoth la traicionaron por poder. Al igual que los de Yhtill. ¿Puede combatirse el fuego con fuego? Que se cuide aquel que caza monstruos. Puedo sentir que el abismo mira al interior de mí. ¿Nos van a salvar, o serán nuestra condena?] Asuka se estremeció; ella también había sentido el abismo, la tentación de todo aquel poder. Pero no había caído aún, a diferencia de Kensuke. Miró la pantalla, pensando en él, y en cómo había terminado todo para el muchacho. No quiero terminar así, pensó. Debe haber algo que hubiéramos podido hacer por él. Pero no sabía qué. Por último, se aclaró la mente y volvió al trabajo. Intentó dilucidar el modo en que podían funcionar las referencias a los elementos, pero no estaba segura: todos tenían una mezcla de los poderes de los ángeles. Claro, ella prefería el fuego, pero podía también invocar hielo, o la mirada paralizante de Rahab... Medusa... Ghatanothoa. Pensó en el Reino de la Alegría: este había sido traicionado por un hombre que se había convertido en dios como premio por la traición: Hastur, El Que No Debe Ser Nombrado, el Rey de Amarillo. Parte de la mente de ella podía recordar Xoth y la traición de sus defensores. El poder que adquirían era un poder que corrompía. Costaba reprimirlo a veces, y se hacía más difícil conforme ella crecía en fuerza. Y aún así, ninguna otra cosa era capaz de detener a los Ángeles. Tal vez esto pasaba en algún momento del tiempo, en cada mundo: alguna crisis que obligaba a sus habitantes a valerse de estos poderes, poderes que no podían contener; y quedaban bajo el yugo de los salvadores que habían creado, o eran destruidos en las guerras que sus otrora salvadores libraban entre sí. Asuka podía sentir fragmentos de recuerdos, de rivalidad entre Atlach-Nacha y Shelob, y de la huida de aquel a otro mundo cuando la guerra no le fue favorable. De la caída de las Ocho Torres de Cristal en Xoth. De la muerte de Alar. De la lenta decadencia de los Antiguos ante la mirada de ella, confinada en su matriz- catacumba-prisión. Al final, estos no habían sabido por qué el clima se volvía contra ellos, solo que tenían que huir en busca de calor, porque habían abandonado su ciencia para salvar su cordura, y, al final, habían perdido ambas entre la superstición y el caos. Los Ángeles... alguna vez habían sido seres mortales, como la humanidad. Provistos de artes peligrosas que les permitieran salvar a sus razas, el poder los había corrompido, y se habían alzado para someter a sus hacedores, o habían destruido a sus creadores en sus propios juegos de poder, o los habían corrompido hasta volverlos cosas irreconocibles, como a los byakhee. Los ángeles... compartían un poder común, pero peleaban entre sí porque pocos compartían un origen común, y era natural que seres de poder vasto tuvieran egos igual de vastos. Y algunos, pensó, casi no tenían mente. Y detrás de todos ellos, los Dioses Exteriores: inalterables, poderosos, autosuficientes, desquiciados, indolentes, destructivos, creativos, todo y nada en uno. Y su Voz, su Heraldo, el Caos Reptante, Nyarlathotep, el que viene del Vacío Exterior a burlarse. Un ser de mil y una formas, la mayoría portadora de locura. Pero podía también pasar por hombre, o, en algunas de sus formas, según Kensuke había descubierto, parecía capaz de poseer a las personas, como al infortunado Robert Blake, que había muerto a raíz del contacto de El Que Acecha En La Oscuridad. Por un momento, Asuka sintió el miedo receloso de que Nyarlathotep hubiera tomado el lugar de Gendo tras el escape de Adán. Gendo había estado allá abajo con Kaji, que había muerto, y sin embargo el comandante había aparecido después mayormente ileso. Quizá Nyarlathotep había tomado su lugar. Pero si tal era el caso, no estaba haciendo mucho para sabotear las cosas. A menos que, tal vez, se hubiera cansado de sus juguetes viejos y quisiera criar nuevos. El Reino de la Alegría podía haber caído en la oscuridad por una conquista externa, pero Xoth había caído en la oscuridad por medio de la victoria. Y no olvidar que intentó hacer que le sirviéramos, pensó. ¿Cuál era su juego? ¿Qué querían los Dioses Exteriores?, se preguntó Asuka. Pero no tenía respuesta. Hora de hacer más búsquedas en la web, pensó. A ver si ese tipo terminó de subir las Escrituras de Ponape... -*- --La Lámpara de Alhazred... Shub-Niggurath... Gordon Walmsley... Cabo Halcón... Cthugha... Innsmouth... Libro de Eibon. Otra vez con lo mismo. --Fuyutsuki suspiró--. ¿Que no hicimos quitar el mes pasado una traducción? --Sí --dijo Gendo--. Y un sitio dedicado a eso de "la información quiere ser libre" la volvió a subir. --Me alegra que se te haya ocurrido monitorear el uso de internet --dijo Fuyutsuki--. No se me hubiera ocurrido. --Con las MAGI, es fácil rastrear adónde va la gente y los contenidos de cualquier formulario que llenen en cualquier sitio --dijo Gendo--. Lo que resulta esencial para propósitos de seguridad. --Hizo un alto--. ¿Y quién es Walmsley, a propósito? --Tradujo los Fragmentos de G'harne. --Ah, claro. En fin, tendremos que ver qué podemos hacer para impedir que Langley siga indagando en estos asuntos. No está calificada para determinar cuáles sitios son falsos y cuáles reales, y tampoco podemos permitirnos que arriegue su cordura más de lo que ya está --dijo Gendo--. Imagínate si decidiera experimentar con los ritos del Libro de Eibon. --Se estremeció--. Ya es peligroso si uno sabe lo que hace. Quizá deberíamos cortarle completamente el acceso a la red. --Eso no haría sino convencerla de que estamos encubriendo cosas. Mejor tomar dos cursos de acción. Primero, introducir un vitus en su sistema, que busque y elimine todo lo que ha descargado y que todavía no ha respaldado. Segundo, como conocemos muchas de las palabras de búsqueda que es probable que use, podemos construir un sitio web que tenga todo lo que ella quiera saber... Todo debidamente saneado. Gendo asintió. --Buena idea. Vamos a necesitar expertos para lo primero, pero para lo segundo... Ahora tengo tiempo de trabajar en eso yo mismo. --Se mostró descontento al recordar su degradación--. Bien podría servir para evitar que otros mentecatos estén también husmeando en cosas que los van a sobrepasar. --Veré qué tiene MAGI en sus bases de virus que pueda ser adecuado, y haré las gestiones necesarias si ninguno resulta útil. --Bien, bien, manos a la obra. -*- Por un momento, despertándose, Asuka pensó que parte de su día se había borrado por razones desconocidas, pues estaba sumergida en líquido, y, hasta que abrió los ojos, le pareció que tal vez había estado durmiendo inmersa en LCL por algún motivo extraño. Pero era solo agua, y ella estaba con pijama, no con traje de conexión. Aunque despertar sumida en LCL no hubiera sido más comprensible que esto. Estaba ahora tendida sobre un gran bloque de jade heptagonal, bajo el agua. El bloque era uno de once, dispersos por una gran plaza rodeada de edificaciones hechas de variadas piedras verdes, azules y negras, cortadas en formas peculiares, que de alguna manera misteriosa se adherían unas a otras sin mortero. Algunas de las construcciones eran inclinadas y otras se fusionaban de modos extraños. Debe de ser un sueño, pensó, y se levantó y echó a andar por una de las siete calles que salían desde la plaza. La calle estaba empedrada con adoquines de jade y mármol verde, dispuestos en un diseño que ella no alcanzaba a descifrar. No había nadie, salvo peces, que se apiñaban en cardúmenes nerviosos. Las calles trazaban espirales y se curvaban sobre sí mismas, en modos que pronto dejaron a Asuka irremediablemente extraviada y sin saber por donde iba. Este lugar no le gustaba para nada. -*- Shinji caminaba por una calle de la extraña ciudad submarina, preguntándose qué hacía allí, o si estaba soñando, o si era simplemente su vida siendo un poco más rara que de costumbre. Intentó sondear con su mente en busca de cualquier ser viviente con quien pudiera comunicarse, pero no había ni culebras ni arañas en los alrededores. Pese a aquello, tenía la sensación de que alguien lo observaba, aunque las calles estaban vacías. --¿Hay alguien? --volvió a gritar. Nadie contestó, pero la sensación de que lo observaban persistía. -*- Rei nadaba por las calles de la ciudad, intentando seguir a la voz. Al menos le parecía que era una voz. Le recordaba a Adán y a sus hermanas, la llamaba hacia lo más hondo. Pero no podía encontrarla, por más que buscaba. Parecía venir de todas direcciones; ¿acaso la ciudad misma la estaba llamando? No lo sabía. Hizo un alto, y sintió el olor de alguien conocido. Pero ¿qué hacía él aquí? Decidió seguirle el rastro y averiguarlo. -*- Anna caminaba, dando miradas fugaces a los edificios que se empinaban en torno a ella. Se desmoronaban, lenta pero inexorablemente. Tras suficiente tiempo bajo el agua, hasta esta gran ciudad quedaría disuelta. Había algas adheridas a las superficies, y el basalto antes liso estaba cuarteado y carcomido. Con el tiempo, todas las cosas llegaban a su fin. Si esta ciudad se quedaba aquí abajo, tarde o temprano perecería. No era problema de Anna. Se limitó a seguir andando, siguiendo las calles sinuosas, hacia el lugar donde pretendían convocarla. -*- Toji caminaba con un gran fragmento de piedra verde en las manos; un garrote rudimentario. Este lugar le daba mala espina. Durante un momento, se preguntó de qué diablos estaba hecha esta piedra que había encontrado, pero parecía bien sólida, y eso era todo lo que importaba por ahora. Oyó pisadas, así que se apretó contra el hueco de una puerta y esperó para ver qué vendría dando vuelta la esquina. No era sino Hikari vestida con traje de buceo. Luego de unos segundos apreciando cómo le quedaba el traje, el muchacho salió y dijo: --Qué tal, Hikari, ¿tienes alguna idea de dónde mier... dónde ca... dónde estamos? --Estamos soñando --dijo ella. --¿Por qué te tocó traje de buceo y a mí no? --preguntó Toji. --Decidí encontrarme uno, y así fue, y luego me lo puse --dijo Hikari. --Anda, ¿se puede hacer eso? --preguntó Toji. --Es un sueño, ¿no? --dijo Hikari--. ¿No puedes hacer eso en los sueños? --Aaah. Toji se concentró, luego fue hasta una pila de escombros y extrajo una ametralladora. --Ahora sí que sí. --No bajo el agua. --Carajo. --Oí algo --dijo Hikari. Toji ladeó la cabeza y escuchó. --Mierda, un montón de gente. Tomó a Hikari y la metió consigo en la oquedad de la puerta. Entonces pudieron ver a las criaturas por la calle, una veintena de humanoides escamados, que semejaban vagamente una cruza de hombre, pez y sapo. Iban armados con lanzas y tres tenían lanzaarpones. Mierda, podría haberme pedido un lanzaarpones o un tridente, pensó Toji. Hikari se apretó contra Toji, que trataba de comprimirse para ocupar la menor cantidad de espacio posible, ocultos como estaban en el hueco de la puerta. Debí haber abierto la puerta, pensó Toji. Y haberme escondido dentro. Y entonces las criaturas lo vieron. Le gritaron en una especie de idioma extramundano, luego acometieron contra él con las lanzas. --¡Hikari, abre la puerta! --gritó, y avanzó hacia las criaturas con su bate de piedra. Ojalá hubiera peleado con monstruos que tuvieran algún poder decente que funcionara bajo el agua, pensó. El fuego no servía de mucho aquí, y el Mancillador y Adán no le habían otorgado nada que él encontrara muy útil. Intentó pelear de todos modos, pero, aunque sus garrotazos claramente les dolían, los engendros peleaban mejor. Empezó a sangrar en el agua, y grande fue su sorpresa al ver que las gotitas de sangre tomaban la forma de pececitos diminutos que se iban nadando. Fue simultáneamente buena onda e hincha-pelotas descubrir que Adán le había conferido un poder. Un poder rematadamente inútil. Hikari forcejeaba, tratando de abrir la puerta, pero estaba trabada o con llave o sellada o quién sabía qué, y se resistía a todos sus esfuerzos. Una cagada, morirse así, pensó Toji. Más valía que fuera un sueño. Consiguió hundir la nariz de uno de los hombres-pez con un garrotazo, pero otro avanzó simplemente y le dio una estocada en la pierna derecha, haciéndolo perder más sangre. Y luego hubo un borrón. Zarpazos, agua congelada, y Rei rompió entre la turba. Agarró a Toji y a Hikari, se impulsó de una patada contra la puerta y atravesó a modo de cañonazo entre las filas de hombres-pez, nadando a gran velocidad. Los hombre-pez salieron tras ellos. --Hombre, gracias, Rei --dijo Toji--. ¿Este es un sueño, verdad? Por favor dime que no me dio amnesia o una cosa así. --Sueñas --dijo Rei. --Bien --dijo él. Hikari dijo: --Tenemos que parar para vendar a Toji, antes de que sangre más. --Parecía perturbada, mirándole las heridas. --No podemos parar --dijo Rei. --¡Pero... Toji está herido! Rei no hizo sino mirar atrás, a la horda de perseguidores que empezaba a alcanzar a Rei. Hikari miró también y suspiró. --¡Pero se va a morir! --dijo. --Toji --dijo Rei. --¿Eh? --Toji, llévanos a casa. --¿Y cómo carajo quieres que haga eso? --preguntó Toji. --Tu poder. --Mi po... Ah, ¿lo de teletransportarse? Rei asintió. --No lo sé controlar. --Sé él. --Un poquito menos vago, por favor --dijo Toji, irritado. --No. --Nada más trata de concentrarte en llevarnos a un lugar seguro --dijo Hikari. Lugar seguro, pensó él. Cerró los ojos y pensó. Llévanos a un lugar seguro. Un lugar SEGURO. Sintió al mundo hacerse un remolino en torno a él, y luego estuvo tendido en algo suave. Abrió los ojos y se encontró acostado en una cama con Hikari a su lado y Rei debajo de los dos, con un brazo rodeando a cada uno. Hikari abrió los ojos. --¡Toji, OTRA VEZ estás en mi cama! --¿Prefieres que nos maten a todos? --preguntó él, jorobado--. ¡Además esta es MI cama! --No es tu... --empezó Hikari, luego miró el entorno y vio todos los pósteres de básquetbol y fútbol, el enorme afiche con el tiburón blanco, el trofeo de béisbol... --¡Ja! ¡O sea que ahora me toca pegarte a ti por meterte a MI cama! --dijo Toji, apoderándose de una almohada, con la cual empezó a tundirla. Rei se incorporó en el momento preciso para recibir un almohadazo en la cara. Pestañeó con gesto de sorpresa, luego tomó la otra almohada antes que Hikari. Estaban los tres en plena mezcla de lucha grecorromana y zumba de almohadazos cuando se abrió la puerta. Misato asomó la cabeza a la habitación. --¿Esto es orgía o qué? --preguntó. --¡NO ESTAMOS teniendo una orgía! --declaró Hikari. --Es guerra de almohadazos --dijo Toji. --¿Estás teniendo una guerra de almohadazos con dos mujeres semidesnudas a las tres de la mañana? --consultó Misato dudosamente. --Así es --dijo Toji. --Claaaro. --Es cierto --dijo Rei. --No podíamos dormir, así que nos juntamos a hablar --dijo Hikari, desesperada. --Sí, sí, como ustedes digan. Hagan todas las orgías que se les antojen, pero en SILENCIO. Estoy tratando de dormir --dijo Misato. --¡No estamos teniendo una orgía! --protestó Hikari. --Lo único que les pido es que la hagan callados --dijo Misato--. Eso es todo. --Partió. --¡Toji, todos van a creer que tuvimos un orgía! --dijo Hikari airadamente. --Disculpa, pero esta MI cama. ¡Tú te metiste en ella! --¡Tú me teletransportaste a tu cama! --protestó Hikari. Rei asintió con la cabeza. --¡Estaba tratando de salvarnos la vida! ¡Estaba sangrando, por si no te acuerdas! --Se inspeccionó el cuerpo; por suerte no sangraba ahora. Rei los miró a los dos, luego miró su almohada. Con toda calma, le estampó un almohadazo a Toji. Hikari la solfeó a ella con su respectiva almohada. Pronto, la guerra de almohadazos iba a todo pasto otra vez. -*- Maya despertó al oír a Ritsuko quejarse en sueños. La sacudió suavemente, hasta que abrió los ojos de pronto. Acezaba. --¿Estás bien? --le preguntó Maya. --No. El mar quería llevarme --dijo Ritsuko en voz queda. --No voy a dejar que te lleve --dijo Maya, abrazándola. Ritsuko perdió la mirada por la ventana. --Me llama en este momento, incluso tan lejos de él. --Vamos a encontrar la manera de vencerlo --dijo Maya. --Hay otra posible razón para lo que está sucediendo --dijo Ritsuko--. Pero es peor que mi maldición. --¿Peor? --preguntó Maya, preocupada. --Soñé con una ciudad hundida hecha de piedras extrañamente angulosas, unas ruinas antiquísimas donde ahora solo viven los peces y los Profundos, de los que te he hablado antes. Maya asintió. --Insistían en que me uniera a ellos, porque su amo estaba despertando. --¿Su amo? --Uno de los ángeles yace dormido, aprisionado bajo el mar. Casi escapa allá por 1925, pero el momento no era propicio, y su hogar se hundió tan pronto como había surgido de las aguas. Pero al alzarse, las mentes más sensibles del planeta se vieron asaltadas por pesadillas, cuando la mente de él tocó las de ellos. Mentes como las de los Niños. Muchos enloquecieron. --Mejor vamos a ver cómo están --dijo Maya, levantándose--. Por si acaso. --En la mañana --dijo Ritsuko--. No van a enloquecer por un solo sueño. --Tal vez --dijo Maya--. Pero es que... No quiero que corramos riesgos. Ritsuko suspiró y bajó de la cama. --Bueno, vamos. -*- --Fue como más aburrido que aterrador --dijo Shinji, bostezando--. Solamente como una sensación de estar perdido y siendo observado. --Pero ¿era una ciudad de piedra volcánica con edificios en ángulos extraños? --preguntó Ritsuko. --Sí --dijo Shinji--. ¿Y por qué me pregunta esto en plena noche, a todo esto? --Creo que puede ser señal de que viene un ángel con poder sobre los sueños --dijo Ritsuko. --Agh. --El muchacho bostezó--. ¿Ya puedo dormir? --Que descanses --dijo Ritsuko. -*- --Esto está relacionado con Innsmouth, ¿verdad? --le preguntó Asuka a Ritsuko. --Indirectamente --dijo ella--. ¿Entiendo entonces que sabes algo de los Profundos? --Poquito --dijo Asuka--. Trato de saber más. --Es peligroso ahondar en ese conocimiento, pero es bueno conocer al enemigo --dijo Ritsuko, y suspiró--. Me temo que... Se oyó un chillido agudo desde otro dormitorio. Maya dijo: --¿Que dem... qué fue eso? Asuka se levantó de un salto: --Era Hikari. --Mejor la vamos a ver, entonces --dijo Maya. Asuka las siguió al cuarto de Hikari. La puerta estaba con seguro y la muchacha no respondió cuando golpearon la puerta. Ritsuko dijo: --Puede que necesitemos una llave maestra o algo similar. Entonces se abrió la puerta del cuarto de Toji y salió Hikari. Asuka la miró, atónita. --¿Tú... con Toji... en plena noche??? --Tuvimos una guerra de almohadas, eso es todo --dijo Hikari con voz lánguida. --Si sientes la necesidad de mentirnos, haz el favor de elegir algo más creíble que una guerra de almohadas con Toji a las 3 de la madrugada y semidesnuda. --dijo Ritsuko. --No estoy semi... ¡mis pantalones! Hikari traía puesta la parte superior de un pijama, suficientemente largo para cubrirle apenas el traste, pero no pantalones. --¡TOJI! ¡DEGENERADO! ¡QUÉ HICISTE CON MIS PANTALONES! --Oye, ya estabas sin pantalones cuando te apareciste en MI CAMA --vociferó Toji del otro lado de la puerta--. Rei, ¿no te robaste los pantalones de Hikari, o sí? --No. Hubo un atroz, terrible momento de silencio. Maya intentó hablar, pero no pudo recordar cómo funcionaban las cuerdas vocales. Ritsuko se sobó la frente. --Debo estar soñando --dijo fatigosamente. La quijada de Asuka se desencajó audiblemente: --Hikari, ¿estabas a medio desnudar con Rei y Toji en su cama? --Era una guerra de almohadas --porfió Hikari. --Esto NO ES real --dijo asuka--. No puede ser real. Tú jamás tendrías sexo con Rei y Toji al mismo tiempo. --¡NO ESTÁBAMOS teniendo sexo! --Carajo, tú serás la degenerada, pensando esas cosas --dijo Toji, ahora con la cabeza asomada por la puerta. --A que tienes puestos los pantalones de Hikari --masculló Asuka. --¡No TENGO puestos sus pantalones! --Me voy a acostar --dijo Ritsuko--. Y en la mañana todo esto va a ser un sueño. --Tomó a Maya del brazo y emprendió la retirada. --Mejor me acuesto yo también --dijo Hikari, luego advirtió que estaba fuera de su respectivo cuarto, y que este estaba con seguro--. Rayos. Toji salió al pasillo, a torso descubierto: --A ver, te puedo teletransportar a tu cuarto. --Creo que ya tuve suficiente teletransportación por una noche --rezongó Hikari. --¡Tú también estás medio en pelota! --anunció Asuka. Rei salió en ese momento al pasillo; estaba completamente vestida. Con la ropa de Toji, que no le quedaba. --Abriré --dijo. --Estoy soñando, ¿verdad? --dijo Asuka. --Sí. Ve a acostarte --dijo Hikari, desesperada. --Eso. --Asuka dio media vuelta y se fue a acostar. --Les decimos a todos que esto fue un sueño --le dijo Hikari a Toji. --Oye, esta vez estabas tú en mi cama. No digo nada más --dijo Toji. --Fue porque tú... --Hikari suspiró--. No me interesa. Me quiero acostar y punto. La puerta se abrió. Hikari pestañeó, preguntándose cómo Rei había entrado a su cuarto. Pero decidió que dormir era mejor que esperar respuestas. -*- --Anoche tuve un sueño rarísimo --le dijo Asuka a Hikari a la mañana siguiente durante el desayuno. --¿Una ciudad hundida? --preguntó Hikari. --Sí, y después... --A veces los sueños se ponen bien raros --dijo Hikari. --Espérate, ¿tú también soñaste con la ciudad hundida? --Sí --dijo Hikari--. Será porque las dos somos de los Niños. --Sí. Entonces... ¿Anoche no tuviste una orgía con Toji y con Rei, verdad? Hikari negó con la cabeza. --Yo creo que lo soñaste. --Claro --dijo Asuka con alivio--. ¿Soñaste eso tú también, Shinji? --No soñé con nadie en la cama de nadie, nada más la ciudad hundida --dijo Shinji. --Voy a tener que investigar más ahí, creo --dijo Asuka--. Creo que esa ciudad existe. --Ojalá no tengamos que pelear contra una ciudad --contestó Shinji. Entraron varios hombres, encontraron a Rei en una mesa cercana y se la llevaron. --Hum, parece que los inspectores de la ONU la quieren interrogar --dijo Shinji. --Por mí que se la queden --dijo Asuka. --Imagino que van a hablar con todos nosotros --dijo Hikari. --Supongo --dijo Asuka--. Y les voy a cantar una cuantas verdades. -*- --¿Se ha sentido a gusto como piloto EVA? --preguntó la inspectora Margaret Mallory. Eran británica, baja y delgada. --Sí --dijo Rei. --¿Cuál es su opinión del desempeño de NERV a la fecha? --preguntó Margaret. --La caza va bien. Margaret miró de soslayo a los otros dos inspectores que la acompañaban: Chang Hsu, de China y Henry N'kambe, de Kenya. Henry dijo: --¿De modo que lo considera una cacería? --Sí. --¿Por qué? Rei lo miró como quien mira a alguien que pregunta por qué el color azul es azul: --Es una caza. --¿Pero por qué lo considera caza? ¿Se considera usted una especie de guerrera amazona? --¿Qué es una amazona? --preguntó Rei. --Tardaría mucho en explicarlo, no viene al caso --dijo Henry--. ¿De modo que disfruta cazar, entonces? --Sí. --¿Que opina de la destrucción de la base de Japón? --Fue un buen combate. Henry pestañeó. --¿Por qué? --Ganamos. Recibimos el poder de Adán. --¿O sea que la destrucción de la base y todas las muertes no le incomodan? --No maté inocentes --dijo Rei. --¿Qué opinión le merece el comandante Ikari? --Es poderoso. --¿Le parece que ha sido un buen comandante? --Sí. --¿A pesar del desastre de Perú, de la destrucción de NERV-Japón, del escape de Adán y todas las demás catástrofes? --Ganamos cada combate --dijo Rei--. Es una guerra. La gente muere. Henry se mostró descontento: --¿Así que no le importa quién muera con tal de ganar? Rei pugnó por encontrar las palabras adecuadas, y por último dijo: --No se pueden ganar guerras sin errar. Salvamos muchos más que los que murieron. --Hubo una pausa--. Hicimos lo que pudimos. Hsu pareció satisfecho con esa respuesta; Henry pareció más descontento aún. --¿Y el comandante Fuyutsuki? --preguntó. --Hizo lo que pudo. Henry miró brevemente a Margaret, que negó con la cabeza. Luego, el hombre dijo: --Bueno, volveremos a hablar pronto con usted, espero, una vez que hayamos hablado con los demás. --Entendido --dijo Rei, y se fue. --Vaya si es extraña --dijo Henry. --El expediente era más exacto de lo que pensé --dijo Hsu--. Sin duda una niña extraña. -*- Asuka se sentó ante la computadora. --A ver qué encontró la búsqueda... La pantalla cobró vida al presionar una tecla. Apareció un protector de pantalla, mostrando un grupo de hombrecitos verdes con cabeza de calamar. --"Has sido hackeado por la Cruzada de Cthulhu. ¡BAILA PARA MÍ!" --Los hombrecitos verdes empezaron a bailar. --Mierda --dijo Asuka, tratando de cerrar el protector de pantalla. Al final, debió reiniciar, rogando que el daño no fuera tan grave. Terminó teniendo que reinstalar el sistema operativo, y comprobó que la mayor parte de sus archivos de datos estaban irremediablemente corrompidos o borrados. --Carajo, debí haber respaldado antes --masculló por lo bajo, y extrajo su respaldo más reciente, de semanas antes--. Me pasa por floja. --Suspiró--. Empecemos de nuevo. -*- Al rato, Asuka se cansó de reconstruir su máquina y partió en busca de compañía. Encontró a casi todos los demás Niños en uno de los salones, haciendo la tarea, salvo por Rei. Asuka llegó por detrás de Shiinji y lo abrazó. --Qué tal --le dijo. --Hola --dijo él, sonriendo y volviéndose para abrazarla también--. ¿Pasándola bien mientras nosotros sufrimos? --Mi computadora murió gracias a un virus, así que no la estaba pasando muy bien. --Ojalá un virus se comiera mi tarea --rezongó Toji--. Tanto trabajo me tiene loco. Hikari dijo: --Pues, podríamos ir al pueblo un rato tú y yo, pero ninguno de los dos habla alemán, así que podría ser difícil movernos. --Podemos hacer una cita doble --dijo Asuka--. Me vendría bien olvidarme un rato de las cosas. ¿Qué te parece la idea, Shinji? --Bien por mí --dijo este--. Pero Anna quedaría sola. Anna dijo: --Ah, por mí no se preocupen. De todos modos, tengo que terminar unas cosas. Sintiéndose culpable, Asuka dijo: --¿Segura? --No es problema --dijo Anna sonriendo--. Vayan a la ciudad y pásenlo bien. --Gracias --dijo Asuka. --De nada. -*- Misato cerró de un plumazo el expediente. --Y sería todo por hoy --dijo. Levantándose, trató de decidir qué hacer esta noche. Todo lo de la tele estaba en alemán, toda la videoteca en alemán, todos los libros de la base en alemán... Se le descompuso la cara. Algo debo poder hacer sabiendo alemán mínimo, pensó. Hmm, tal vez Makoto está desocupado, pensó. Sé que se trajo películas y cosas así. Podemos ir a comer algo, y después ver películas o una cosa así. Cualquier cosa. Fue hasta el cubículo de Makoto. --Hola, ¿ocupado a la noche? --Perdona, voy a salir con Akane. Ella suspiró. --Parece que me va a tocar jugar solitario otra vez. Él la miró con una cara de tentación que la hizo sentir un poquito mejor, luego Makoto dijo: --¿Por qué no vas a ver si la doctora Akagi está ocupada? --Ah, qué buena idea --dijo Misato, animándose--. Hace tiempo que no la dejo pelada al póquer. Encontró a Ritsuko en el laboratorio, terminando por el día. --Oye, Ritsuko, ¿quieres hacer algo a la noche? --Maya y yo vamos a la ciudad a ver "Los tres hermanos". --Hizo un alto--. ¿Quieres venir con nosotras? --¿Un película? --preguntó Misato. --Sí, una película alemana que me recomendó la doctora Himmelfarb. --¿En alemán? --Sí. Misato suspiró. --No, gracias, no entendería nada. --¿Makoto está ocupado? --preguntó Ritsuko. --Va a salir --dijo Misato con voz un tanto brusca. --Ahh. Bueno, si quieres venir con nosotras, encantadas. --No quiero andar estorbando en tu cita --dijo Misato--. A lo mejor Ingrid está desocupada. --Va muchas veces al polígono de tiro en las tardes --dijo Ritsuko. --La voy a buscar allá. Encontró a Ingrid en el proceso de acribillar blancos de papel con un rifle de francotirador. --Buenas tardes, Misato --dijo Ingrid. --Qué tal --dijo Misato--. Estoy aburrida como ostra. --¿Qué tal una competencia de tiro? --sugirió Ingrid. --Bien --dijo Misato. Se alistaron, luego abrieron fuego. Decenas de tiros después, Ingrid fue a examinar los impactos de Misato. --Bueno, este hombre de papel no va a poder hacer el amor nunca más --dijo--. ¿Enojada con algún hombre? Misato agrió el gesto: --No tengo derecho de estarlo. --Pero igual lo estás. --Sí. --Suspiró--. Sí, ya lo sé: idiota. --¿Quieres hablar de eso? --preguntó Ingrid. --Lo que me desespera es que cuando él estaba interesado, yo no lo estaba, y ahora que lo estoy él tiene novia. Una rubiecita que se llama Akane. Es novelista. Por como se porta, yo creo que escribe novelas porno --dijo Misato con voz amarga. --¿Qué, como esas que hay en tu cuarto? --preguntó Ingrid. Misato arrugó la cara: --Es de esas insoportables que hipnotizan a los hombres con las tetas. --Bueno, yo nunca me rebajaría a tratar de mostrar más que otra --dijo Ingrid--. Pero si de verdad te gusta, y ese el tipo de mujer que él quiere... --Carajo, ¿por que no me di cuenta antes de que me gustaba? --demandó Misato--. Él se metió con ella solamente porque no me podía tener a mí. --Pues, no hay que olvidarse de una cosa --dijo Ingrid. --¿Qué? --Si le puedes robar el hombre a otra mujer, lo más probable es que el hombre no valga la pena. Misato suspiró. --Pero es lindo y es simpático y además es tierno. --¿Entonces por qué no saliste con él antes? --Pensé que iba a ser aburrido. --¿Y tenías a alguien que no lo era? --preguntó Ingrid. --Bueno, ¿te he hablado de Kaji, verdad? --Un poquito --dijo Ingrid--. Y lo conocí aquí brevemente. También supe de su muerte. Misato suspiró. --Tal vez estoy siendo egoísta. Es que... Tal vez significa que estoy madurando o algo parecido. --¿Lista para casarse con alguien como Papá? --aguijonéo Ingrid. --Él es mucho más responsable que mi papá --dijo Misato--. Y de todos modos no deberíamos salir porque es mi subordinado, pero, carajo, está de comérselo y me siento sola y aaagh. Sé que me quiere, pero es demasiado responsable como para botar a Akane. --Bueno, conozco varios tipos simpáticos que te puedo presentar. Para que te olvides de él. --Por mí, voy. --Genial. Déjame darle una vuelta, preguntar por aquí y por allá, y luego te cuento. ¿Qué tal otra ronda de tiros? --Claro. -*- Al llegar los cuatro Niños a la ciudad, tres descubrieron la existencia un leve problema, que era la considerable falta de conocimiento del idioma alemán. Cosa que advirtieron demasiado tarde, al mirar la marquesina del cine y la larga lista de películas, de cuyos significados no tenían la menor idea. --Emm --ofreció Toji, luego de pasar todos un largo momento oteando los títulos--. Pues. Ehh. 13 Freitag, Sieben, Alptraum Auf Ulmestrasse, Gebrochen Pffeil, Kampf ins Bronx. Hombre, en alemán todo suena a violencia. ¿Alguna idea? Hikari movió la cabeza. Shinji se encogió de hombros. --¿Qué tal Fruhling Kirschblumen? --sugirió Asuka. Hikari y Shinji la miraron con cara de ignorancia. Toji la miró con cara de desconfianza. --¿Y eso qué es? --preguntó. --Es un estreno, buenas críticas, confía en mí --dijo ella, con gran confianza. El muchacho estuvo en silencio un momento, ponderando el asunto. Era cine alemán, cogitó. No sabía nada de la tradición fílmica germana, pero los alemanes, consideraba él, eran tipos con bastante garra. Sin duda sus filmes serían todos de pura furia. Eso: poco riesgo de películas rosa. Toji se encogió de hombros. --Claro, bueno, démosle. -*- --Supieras como te ODIO --refunfuñaba Toji en la salida del cine. --¿Quéeee? --protestó Asuka, con el tono del Injustamente Perseguido--. ¡Era una película MAGNÍFICA! ¿Cierto, Hikari? --¡Sip! --¡Era un remake alemán de FLORES DE CEREZO EN PRIMAVERA, carajo!!! ¡Shinji, di algo, hombre! Chirriaron grillos. Toji miraba enrabiado a Shinji. Asuka miraba enrabiada a Shinji. --Fue... em... inesperada --dijo el muchacho por último, lánguido. --¡JA! --exclamó Toji, triunfante. --Pero como que me gustó un poco --añadió Shinji mansamente. --¡JA! --devolvió Asuka. Shinji notó algo cuando iban hacia las puertas de salida, luego se puso serio. --O-oigan, chicos, parece que hay un problema. --Claro que hay un problema --dijo Toji--. ¡ÚLTIMA VEZ que Asuka elige la película! Asuka tenía cara de cabreada. --Hikari, ¿recuérdame por qué te gusta este animal? --Em, ¿chicos? --Shinji señaló la salida. Había un enorme tropel de gente esperando allí. Toji dijo: --Bueno, hay un montón de gente haciendo cola para ver esa cagada de Flores de cerezo alemanas. --Pero nos están mirando --dijo Shinji. Asuka agrió el gesto: --Tengo un mal presentimiento. Alguien del gentío abrió tímidamente la puerta y le preguntó algo a Asuka en alemán; la muchacha no hizo más que asentir con la cabeza. El hombre a su vez le dijo algo a la muchedumbre apiñada en la puerta. --Oye, ¿qué te preguntó? --preguntó Toji. --Quería saber si somos los pilotos NERV. --Ah. Un gran clamor estalló en la multitud, lo que casi hace saltar a los niños, y grande fue su confusión cuando la congregación de gente empezó a postrarse ante ellos y entonar cánticos en alemán. Toji preguntó: --Oye, ¿qué hacen? --Nos adoran. --Asuka se mostraba disgustada. Después de un momento, empezó a reconvenirlos en alemán. --¡No somos dioses! ¡Hay un solo Dios en el cielo! --¡Dios los ha enviado del cielo a salvarnos! --exclamó alguien del público. --¡Ángeles! ¡Ángeles de misericordia! --gritó alguien del gentío. Asuka empezó a tirarse del cabello. Shinji le puso una mano en el hombro. --¡Shinji, díselo! --dijo Asuka, olvidando que estaba hablando en alemán. El muchacho la miró sin entender. Asuka suspiró. --Shinji, bésame --dijo en japonés. Él se sonrojó. --¿Cómo dices? --Ah, hombre, no me hagan ver esto --dijo Toji, dándoles la espalda. --A lo mejor así se convencen de que no somos dioses --dijo Asuka. --Podrían creer que hay que hacer una orgía --señaló Hikari. --No podemos ni salir de aquí --dijo Toji--. Aunque verlos besuquearse a ustedes dos podría dejarlos ciegos a todos. Para sorpresa suya, Shinji le pegó con un puño en el hombro y le dijo, con voz algo fuerte: --Toji, no digas eso. Asuka pestañeó, luego sonrió. La estaba defendiendo. No era necesario, pero era tierno de su parte. --Perdona, socio. Es que no me puedo imaginar que alguien bese a la... Shinji se volvió hacia Asuka, se le acercó y la besó firmemente. Ella se rigidizó un momento, luego se fundió en el beso, con una mano detrás de la espalda para enseñarle a Toji el dedo medio. --¡Ja! ¡Yo beso mejor que ustedes dos! --El chiquillo se volvió y besó a Hikari, que se paralizó, sabiendo que una enorme chusma los miraba. La muchedumbre empezó a vitorear. Y luego la gente de la turba empezó a besarse. --Ya, larguémonos de aquí --dijo Asuka--. Antes de que las cosas se pongan peores. --Empezó a quitarse la camiseta. Shinji la miró en el más supino pasmo. --Igual voy a destruir la camiseta si saco alas mientras la tengo puesta --dijo Asuka, aunque estaba un poquito colorada--. Mejor te quitas la tuya también. Vas a tener que cargar a Toji. --Esto está pareciendo película porno --masculló Toji. Shinji se puso rojo y trató de no mirar demasiado a Asuka. Se quitó la camiseta e hizo surgir alas, al igual que Asuka. La multitud festejó. --Dime que no hay cámaras de televisión --dijo Toji. Shinji cargó en brazos a Toji. --No hay camáras de televisión --dijo. --Bien, porque no va a faltar el desgraciado que esté especulando boludeces acerca de nosotros --dijo Toji al ser alzado--. Hombre, no tienes pinta de tener tanta fuerza. Asuka se elevó por el aire con Hikari. --Vámonos. Alzaron vuelo, entre la aclamación de la multitud. -*- Die Aufladung acababa de terminar, y Akane y Makoto caminaban a paso distendido hacia un café recomendado por ella, cuando oyeron un clamor en las cercanías y vieron a los Niños volando por el cielo; Asuka tenía alas de flama en tanto Shinji tenía alas negras de murciélago. --Ojalá yo pudiera volar --dijo Akane. Makoto los miraba con gesto miope: --¿Soy yo, o están los dos sin ropa de la cintura para arriba? --Ella todavía tiene el sostén, creo --dijo Akane--. ¿Irán a tener sex aéreo? --... Akane se rió. --Es broma, corazón, aunque... Uy que sería sexy. Y mira lo impresionados que se oyen sus adoradores. --No entiendo por qué alguien los adoraría. --Tienen poderes aparentemente mágicos y pueden hacer cinco cosas imposibles antes de desayunar --dijo Akane--. No serán Dios, pero para todo efecto práctico son dioses. --Son solo niños --dijo él. --Niños --dijo ella, dando el correspondiente énfasis al sustantivo--. Yo no los adoraría, pero entiendo por qué otros lo hacen. Tienen poderes mágicos que pueden salvar al mundo. La gente adora a los salvadores, siempre que no les fallen. --Y entonces se vuelve la tortilla. --Exacto. --Miró a los Niños, que se perdían en la distancia, y se puso seria, perdiendo el buen humor--. Nadie puede ganar cada pelea. --Vamos a comer --dijo él. Allá puedo intentar hablarle de Misato, pensó. Lo voy a hacer. En serio. Ella se volvió hacia él, lo asió del brazo. --Eres demasiado bueno para mí. --Tú eres demasiado buena para mí --contestó él. Ella negó con la cabeza. --Entonces seamos demasiado buenos uno para el otro, los dos juntitos. Y partieron al café. -*- La escena titilaba ante ella, reflejada en sus ojos rojos, mientras la niña miraba con una expresión que no delataba emoción alguna. Ella en brazos de él, él en los de ella, un beso que Rei nunca había conocido pero siempre querido, y un batir de alas para alzarse en la noche. Viendo la repetición de la escena en las noticias, los labios de Rei se torcieron levísimamente hacia abajo. Los demás comensales de la cafetería sintieron en general un malestar leve y la repetina necesidad de estar en otra parte. Los ojos de Rei se apartaron fugazmente de la pantalla; oyó el chocar metálico de cubiertos y una bandeja puesta junto a ella. --Guau, vaya desplante para hacer eso en público --dijo Anna. Los ojos de Rei volvieron a la televisión, donde un periodista entrevistaba ahora a miembros de la muchedumbre. Eso consiguió retener su mirada brevemente, luego la muchacha siguió picoteando su cena. --¿Qué sientes al ver eso? --preguntó Anna. Rei permaneció en silencio, con la cara cuidadosamente compuesta y sosegada. Junto a ella, Anna empezó a comer gratamente su respectiva comida. --Hmm. Buenas bratwurst hoy --añadió Anna tras una pausa en el comer. Rei siguió comiendo su respectiva cena. --Esperaba que hicieran Rouladen mit Rotkohl und Salzkartoffeln, pero parece que hoy no. Aunque yo creo que voy a salir más tarde y voy a comprar para llevar. Rei continuaba comiendo. --A veces cuando una quiere algo, es mejor ir y tomarlo; si no, una se vuelve loca después. ¿Me entiendes? Rei se volvió un tanto y le dio a Anna una mirada desde un ángulo leve. Anna le sonrió con toda inocencia. Rei devolvió la atención a la cena y comió en silencio. Anna tarareó dichosamente el tema de Fruhling Kirschblumen junto a ella mientras terminaba de comer. La cafetería estuvo notablemente más vacía para cuando terminaron. -*- --No fue tanto que los ingleses hayan perdido la Guerra de los Cien Años, sino que comieron tanta comida rica de los franceses, que se pusieron gordos y tan hinchados que ya no cabían en sus armaduras, y así mientras ellos andaban casi rodando, vinieron los franceses y los mataron --dijo Misato. Había sido algo por estilo, de todos modos. Así le parecía a ella, al menos. En fin, su última clase de historia universal había sido hacía muchos años, y ella había estado pensando en Kaji, y en si Ritsuko se iba a enojar por que se hubieran comido toda la pizza que quedaba. O algo similar. Rei asentía solemnemente y anotaba todo en el cuaderno. Anna le dio a Misato una mirada dudosa. --¿Y cómo entran los burgundios en eso, entonces? --Bueno, por el vino de Borgoña, que antes era Burgundia, una región de Francia. Pero los ingleses preferían la cerveza de Inglaterra porque era más barata, así que le pusieron aranceles caros al Borgoña de Burgundia, así que los burgundios se enojaron y se pasaron al lado de los franceses, porque a los franceses les encantaba el Borgoña de Burgundia. Misato no tenía mucha certeza de aquello, pero se dijo que cualquiera que le pidiera ayuda a ELLA en historia se merecía lo que recibía. --Yaaa. Asuka, Shinji, Toji y Hikari entraron a la sala de conferencias donde Anna y Rei hacían la tarea. --Volvimos --dijo Asuka--. Nos encontramos con unos idólatras chalados. Misato se puso seria. --¿Adoradores de ángeles? --No, al parecer creían que nosotros éramos dioses --dijo Toji--. Suponiendo que Asuka no lo haya inventado todo solamente para quitarse la camiseta. Misato miró a Asuka, que traía la camiseta puesta. --Yo veo que la tiene puesta. --Sonaba bastante dubitativa. --Se la volvió a poner antes de que todos nos quedáramos ciegos --dijo Toji. --Eso habría sido si te hubiéramos visto a TI así --le dijo Asuka a Toji. --¿Se quieren dejar de discutir? --dijo Shinji, fuerte--. Los dos no tienen nada de malo en el cuerpo, y nadie se quedó ciego. Y me parece haberte visto mirándole el pecho a mi novia cuando nadie te miraba. --¿QUÉ? --dijo Hikari. --Oye, yo te vi cuando... --empezó Toji. --Después pelean --dijo Misato--. ¿De modo que esa gente creía que ustedes eran dioses? Misato tenía bastante noción del posible origen de aquel grupo, pero había abrigado la esperanza de que no empezaran a dar problemas todavía. --Sí --dijo Asuka--. Eran todos alemanes, creo, o al menos la mayoría. Misato pareció descontenta: --Voy a tener que investigar esto. ¿Nadie salió herido, verdad? Rei se tensó imperceptiblemente. --No, no --dijo Shinji--. Nadie salió herido. --Bien. --Misato se oyó aliviada. Rei miró a Shinji de pies a cabeza por un momento, luego se relajó. --Supongo que una turba desarmada no será mucho peligro para nosotros --dijo Anna. --Hay más peligro de que nosotros les hagamos daño que vice versa --dijo Asuka. --Ojalá no nos den más problemas --dijo Shinji. --Lo mismo digo --dijo Misato--. Pero no es prudente confiar mucho en las esperanzas. Me da miedo que nos causen más problemas, antes de que nos libremos de ellos de una vez. Pero supongo que ya veremos. --Supongo --dijo Shinji. --Bueno, como ya volvieron, pueden terminar la tarea con Rei y Anna --dijo Misato. --Así nos puedes decir qué cosas son ciertas y cuáles inventó Katsuragi --le dijo Anna a Asuka. --Encárgate, Asuka --dijo Misato--. Yo tengo que ir a trabajar, de todos modos. Y reportarle este incidente al comandante, pensó. --Bien --dijo Asuka--. Nos vemos. -*- Los sueños son útiles. Con la pericia suficiente, es posible diseñar un sueño a modo de experimento, establecer parámetros, manufacturar cosas y ver cómo resulta todo. Ciertos elementos básicos son necesarios para cumplir con los requisitos de este momento de shojo manga. Un día de sol. Una calle limpia de la ciudad. Árboles por montones. Y está Rei, con un vestido azul, que ondea primoroso en la brisa. Una cierta luminiscencia irradia desde ella, sus ojos chispean de amor y juventud. Y está Shinji, delicadamente hermoso con el cabello fluctuando al viento. También tenía destellos en los ojos, refulgencias de mocedad, inequívocamente asociadas al amor. Escenario. Enamorados. Todo en su sitio. Ojos rojos incorpóreos lo observaban todo cuidadosamente. Venga atardecer. Venga un jet volando por lo alto. Y... acción. --Rei --dijo él con voz de terciopelo, el aire volviéndose todo rosa y lumínico a su alrededor. --Shinji --dijo ella en un resuello, envuelta en la misma aura rosa y chispeante. Cámara lenta. Los dos corriendo uno hacia el otro con los brazos abiertos. ¿Ven los dos pájaros volando por sobre ellos? Vaya un cielo despejado, además. Tercer elemento añadido a la mezcla: Asuka, con trágicos destellos azules en torno a ella, los ojos engrandecidos y ad portas del llanto. --¡Shinji! --gime. Los pájaros salen volando confusamente. Se agolpan nubes en el horizonte. La imagen en torno a Shinji cambia a un azul monocromático. --A... Asuka --dice con voz débil, y su cabeza se mueve entre Rei y Asuka. Las chispas azules son contagiosas, y engullen el espacio de Rei. --¿Shinji? --inquiere esta, con miedo y dudas reemplazando al tono amoroso de su voz. Era un momento típicamente coyuntural; sí. Dos ojos rojos incorpóreos lo observaban todo con gran interés. Rei miraba a Shinji, expectante. Asuka miraba a Shinji, expectante. Shinji vaciló. Error fatal. Las jóvenes huyeron llorando. En direcciones opuestas, claro está. Nubes de tempestad golpean con vientos vehementes. Todo se vuelve una monocromía en gris. Momento de la decisión. Shinji extiende una mano hacia Rei, luego hacia Asuka. ¿Cuál? ¿Hacia cuál lo guiaría su corazón? La lluvia se volvió de pronto un diluvio torrencial de proporciones épicas, sábanas de agua que en un abrir y cerrar de ojos se hicieron ríos, que se llevaron al muchacho en la corriente. Hombres semejantes a peces surgieron de las aguas y subieron a los tejados, blandiendo sus lanzas y cantándole en una lengua inhumana a algo que aún no afloraba del agua. Los ojos rojos pestañearon. Esto era inesperado. Rei despertó. Miró por la ventana y contrajo un tanto el ceño. Un cielo encapotado la saludó. Pasó un momento mirándolo, luego empezó a alistarse para el día. -*- Shinji miraba nervioso a la inspectora Svetlana Borodinova, preguntándose qué le iría a preguntar la mujer. Parecía ser la jefa, mientras el inspector Pham Trang tomaba notas en silencio, sentado en un rincón. Había un tercer inspector, Guillermo Garcia, pero este había salido al baño y la inspectora Svetlana no parecía inclinada a esperarlo. Tuvieron que usar un traductor, un viejo lleno de arrugas y con aspecto de amargado, que claramente había hecho muchos trabajos rudos en su vida. Mientras el traductor hablaba, Shinji se preguntó si todo lo que este decía sonaba a sarcasmo, o si él había hecho algo que importunara al hombre. --Tengo entendido que su padre lo envió a vivir con unos parientes cuando murió su madre. --Sí, su trabajo en NERV lo tiene muy ocupado --dijo Shinji. --No parece usted haber sido muy feliz allá --dijo Svetlana. --Entiendo las razones que tuvo mi padre --dijo Shinji. Svetlana le dijo a Pham algo que el muchacho no entendió. Pham asintió, luego Svetlana continuó: --Hemos sabido que él lo favorece a usted por sobre los demás pilotos. --No creo que mi padre favorezca a nadie --dijo Shinji--. Me mandaron a combatir en Perú estando malherido, y vivo igual que todos los demás. --¿Entiendo que vive con la comandante Katsuragi? Shinji asintió. --Sí. --Sinceramente, ¿qué tan borracha es esa mujer? Él se mostró molesto. --No es una borracha. Sabía que estaba diciendo solo la verdad a medias. Ella había bebido demasiado casi todo el tiempo que él tenía de conocerla, pero percibía que los inspectores andaban buscando sangre, y no pensaba darles ninguna. --Es buena tutora y buena comandante --terminó. --¿Es cierto que la mujer se acuesta con uno de sus subordinados? --¡No! --dijo Shinji, fuerte--. No se ha visto con nadie desde que Kaji murió, y él no era subordinado de ella. --Ahh, sí, el que murió salvando a Gendo del ángel conocido como el "Mancillador", ¿verdad? --Sí. --Shinji hizo una pausa--. Era un buen hombre. --Su hoja de vida parece limpia, aunque supe que era bastante mujeriego. Pero no importa. Tengo entendido que ha habido tensión entre los pilotos desde el combate contra el Mancillador. Shinji contrajo el ceño: --Nadie se lleva de forma perfecta. --Para ser más precisos, hay mala sangre entre la piloto Langley y la piloto Ayanami, ¿verdad? --No se llevan bien --admitió Shinji. --¿Por qué? Shinji se retorció, sin ganas de pensar en eso. --No sé muy bien qué pasó, pero, después de que matamos al Mancillador, sufrimos algunos... efectos secundarios. --Se estremeció con el recuerdo--. Rei perdió el control. --¿Y violó a Langley? --preguntó Svetlana. --No sé qué pasó exactamente --dijo Shinji--. Pero usted no puede entender cómo fue. Yo tuve que encerrarme en el baño y... y... --Se sonrojó--. ¿Podemos hablar de otra cosa? --Muy bien, ¿a quién culpa usted por la destrucción del Geodomo? --A los ángeles --dijo Shinji. Guillermo García, hombre alto, flaco, con piel bronceada y un traje de aspecto muy caro, volvía ahora del baño. Se sentó junto a Svetlana. --Ah, ¿ya vamos en la muerte del Geofront? --preguntó. La mujer le indicó una afirmativa con la cabeza, luego le dijo a Shinji: --Sí, pero muchos otros ángeles se han aparecido sin destruirlo. --Hicimos lo que pudimos --dijo Shinji--. Supongo que hubiera sido mejor almacenar a Adán en otro lado, pero al mismo tiempo, el que estuviera allí hizo que pudiéramos detenerlo antes de que hubiera más daños. Pham habló por fin: --¿Entiendo que la piloto Langley es su pareja? Shinji asintió. --Sí. --¿La considera estable? --Es un poquito impulsiva, a veces --dijo Shinji, sopesando sus palabras--. Pero está tan cuerda como yo. Si eso es lo que me está preguntando. --La muchacha se lleva mal con el comandante Ikari. --Sí --dijo Shinji. --¿Por qué? --Porque no le gusta que que la gente le esconda secretos, y NERV tiene muchos secretos. Y mi padre a veces puede ser brusco. --Según entiendo, ella trató de matarlo unas cuantas veces. --La gente dice cosas sin pensar cuando se enoja --dijo Shinji--. Y si Asuka de verdad lo quisiera muerto, él no lo podría evitar. --Humm. --Se dicen cosas sin pensar --repitió Shinji, tratando de convencerse. --Me toca --dijo García, sacando una carpeta de informes--. Vamos a revisar todas las misiones. Shinji miró el grosor de la carpeta. Esto iba a tardar un buen rato. -*- --Se hacen llamar "Iglesia de los Discípulos". No tienen una teología muy establecida, pero creen que todos ustedes son dioses dignos de adoración. No tienen líderes claros, y parecen ser una coalición informal de varios grupos con creencias distintas, pero que llegaron a la conclusión común de que ustedes son de alguna manera divinos; abarcan desde grupos cristianos alternativos que los consideran a ustedes como ángeles, pasando por neopaganos que ven a los pilotos como dioses renacidos, hasta gente que los considera bodhisattvas. Nuestro pronóstico es que este movimiento se fragmentará debido a estas discrepancias, pero, por ahora, parecen estar lo bastante unidos como para abarcar buena parte de Europa y la mayoría de las naciones de influencia europea. --Fuyutsuki movió la cabeza en gesto de leve incredulidad. --¿Estados Unidos, Canadá, Australia, etcétera? --preguntó Asuka. Fuyutsuki, Misato y los Niños se hayaban sentados en torno a una de las mesas de conferencia de la base, cada uno con un alto de papeles puesto delante. Shinji se preguntó para qué necesitaban un informe tan grueso si Fuyutsuki ya estaba en proceso de relatarlo completo. Fuyutsuki continuó: --La presencia de ustedes aquí en Alemania ha causado la inmigración de muchos adherentes; están empezando a colmar los pueblos de la zona. No quiero prohibirles que vayan al pueblo, pero les debo pedir que eviten todo contacto con esos desquiciados, porque no sabemos de qué son capaces. --¿Qué tan grande es ese movimiento? --preguntó Anna. --No tenemos números exactos, pero parece cercano a un millón de adherentes en todo el mundo. Lo cual es una gota en el mar de la humanidad, pero dado que unos veinte a treinta mil se han trasladado a los pueblos locales, su presencia nos resulta muy significativa. Misato tenía mala cara: --Si intentaran alguna locura, como invadir la base para bañarse en la luz de los Niños o quién sabe qué... No tendríamos posibilidad de detener a tanta gente. --¿En serio? --preguntó Toji, con voz nerviosa. --El Geofront podría haber evitado algo así, pero NERV-Alemania, aunque bien defendida, no se diseñó para repeler un asalto de miles de personas. Es suficientemente fuerte para resistir la generalidad de delincuentes y terroristas, pero... --Bueno, los que no tiene ayuda de traidores --dijo Hikari--. ¿Pudieron capturarlos? --Todos los traidores murieron en el combate --dijo Misato--. Supongo que si desplegáramos a las Evas, podríamos repelerlos a todos si por alguna razón llegaran a atacar, pero en esta base hay muchos lugares a los que una Eva sencillamente no puede llegar. --Idealmente, no se dará una situación así --dijo Fuyutsuki--. Esta gente no parece ser de violencia extrema. Pero al mismo tiempo, temo que nos van a complicar la vida. --Hizo un alto--. Lo que me recuerda: me gustaría que vayan a visitar el Proyecto Barbarroja, pues tengo curiosidad por saber si el trabajo que están desarrollando es viable o no, y tiendo a no confiar en su publicidad. --Puede hacerse --dijo Misato--.Yo creo que van a fracasar. --También lo creo, pero es mejor anticiparse a los hechos y evitar sorpresas. Misato asintió. --Voy a organizar una visita, entonces. -*- --Vaya manada de chiflados --dijo Asuka, tirándose en la cama--. Venir a creer que somos divinos. --Bueno, tal vez tengan razón --dijo Anna--. A fin de cuentas, tenemos más poder que cualquier mortal. Digo, mira las cosas que puedes hacer. Puedes volar, tiras fuego por las manos, te puedes proteger con un campo de fuerza, puedes cambiar tu forma, tu sangre tiene poder inherente... --Eso me haría superheroína, no diosa --dijo Asuka--. O me haría un monstruo mutante. Pero no un dios. No vivo en el cielo, no puedo salvar almas, no creé el universo. No me siento muy divina. --Ayudaste a salvar las almas del Reino de la Alegría --señaló Anna--. Los Dioses Ancestrales parecían tratarlos como a sus propios hijos. --Dios hay uno solo, y no soy Él --dijo Asuka--. Soy solo una mortal que se convirtió en monstruo por culpa de poderes idiotas que no quiero. Demonios, casi no puedo creer que haya querido tanto ser piloto alguna vez. --Suspiró. --¿Cómo va tu computadora? --preguntó Anna--. ¿Ya la has arreglado? --Tanto como pude. Virus idiota. --Asuka se incorporó, fue hasta su computadora y la sacó de hibernación--. Me hace falta un antivirus más decente. --A ver, conozco un sitio bueno donde encontrar --dijo Anna--. Y te encontré otros que tal vez quieras mirar. --Gracias, Anna --dijo Asuka, cediendo el control de la máquina a Anna por el momento. --Todo por una amiga. -*- Megumi se ajustó un poco el traje de dos piezas, tratando de no mirar mucho a los varios idólatras. Nunca había venido a una iglesia que quedara en un centro comercial, pensó. El diseño del local le hacía pensar que alguna vez había sido un gimnasio pequeño, antes de que lo remodelaran. Más aún, la remodelación seguía, puesto que había una veintena de miembros afanados en pintar, restregar y en general redecorar el local. Todos le parecían de aspecto muy normal, adultos de veintitantos y treinta y tantos, hombres y mujeres, vestidos con ropa adecuada para ensuciarse. Lo único extraordinario eran las estrellas de seis puntas que llevaban (muy similares a estrellas de David con una flama en el centro). Un hombre de traje, el secretario, salió de la oficina ubicada al fondo y anunció: --Adelante, el señor Schmitt la está esperando. Arnold Schmitt resultó ser un hombre bien vestido, de unos cuarenta y tantos años. Podía fácilmente haber sido algún ejecutivo de mando medio, y parecía mucho más cuerdo de lo que Megumi esperaba. Parecía tener mucho trabajo y su escritorio estaba lleno de papeles; podría haber sido cualquiera de los cientos de hombres que ella había entrevistado a lo largo de los años. El hombre la miró y trató de sonreír: era la sonrisa de alguien que se obliga a sonreír aunque preferiría irse a descansar un rato. --¿Megumi Kunzama, supongo? --preguntó el hombre. --Así es --contestó ella en alemán--. Espero que mi alemán no sea muy difícil de entender. --Ya me impresiona que sepa nuestro idioma, siendo de Japón --dijo él--. Y me sorprende un poco ver a una periodista japonesa aquí en Alemania. --Nos interesamos en el quehacer mundial --dijo Megumi--. Y mi trabajo es dar cobertura a los Niños y a NERV. El hombre asintió: --Por favor, tome asiento. ¿Un té? --Sí, gracias. Schimtt hizo traer té, luego se sentó y lo saboreó durante un momento. Luego dijo: --Y dígame, ¿qué le gustaría saber? --Bueno, no estaba al tanto de la existencia de su grupo, así que supongo que voy a partir con "¿Por qué adoran a los Niños?". --Porque son deidades. Su venida se vaticina en muchos textos antiguos, y poseen poderes divinos. Son los hijos de los dioses antiguos, y han venido a salvarnos en nuestra hora de necesidad --dijo Arnold. A Megumi le sonaba absolutamente convencido--. Llegará la hora en que deberán despojarse de las ataduras mortales que los limitan, y asumirán así toda su gloria. --¿Despojarse de sus ataduras mortales? --preguntó Megumi--. ¿Algo así como ascender a los cielos? --Dejar de estar atados al servicio de mortales. Nuestro deber es servirles --dijo Arnold--. Pero, en cambio, NERV los retiene como sirvientes en vez de ensalzarlos y otorgarles el honor que merecen. --¿Y ustedes planean alguna intervención a ese respecto? --No somos gente violenta --dijo Arnold--. Y, al final, a los Niños corresponde librarse de sus cadenas. Y no dudamos que lo harán, una vez que comprendan. --Entiendo --dijo Megumi--. Y dígame, ¿por qué tantos de ustedes se han estado mudando hasta acá? --Para estar cerca de los Niños, desde luego. La mayoría de nosotros no puede solventar un traslado así, pero los que podemos hemos estado congregándonos en esta zona --dijo Arnold--. Lo cual me genera gran cantidad de papeleo, como puede ver. --Abarcó el escritorio con las manos. --¿O sea que usted está a cargo de toda esta gente? --Estoy a cargo de dirigir la expansión de nuestras iglesias, y de ayudar a estas personas a encontrar trabajo y lugares donde vivir. No tengo mucho personal, y el trabajo se está acumulando más rápido de lo que puedo procesarlo. Espero poder contratar más personal, pero cuesta encontrar buenos asistentes, y el dinero, claro está, es un tema no menor. --¿Entonces usted es como un obispo? --preguntó Megumi. --Es tan buena comparación como cualquier otra. Aunque por lo visto el lado administrativo está dejándome sin mucho tiempo para los asuntos espirituales. --Suspiró--. Pero alguien tiene que hacer el trabajo. --¿Y qué significa decir que los Niños son divinos? ¿Qué consecuencias tiene para un creyente? --preguntó Megumi. --Muy buena pregunta --contestó él, y le pasó un folleto--. Esto explica las cosas en más detalle, pero, en pocas palabras, creemos que es obligación de la humanidad servir a lo divino. Los Niños han llegado a propiciar la nueva era para el hombre, en la cual las costumbres de antaño deben abandonarse y nuevos caminos deben labrarse. Una vez derrotados los ángeles, darán inicio a una nueva edad de oro. Por ahora, nuestro deber es asistirlos con nuestras oraciones y darles el homenaje que merecen. Ella metió el folleto a su bolso. --Muy bien. Creo que eso cubre todo lo que necesito para empezar. --No dude en contactarme si necesita más antecedentes --dijo él. Megumi asintió. --Así será. -*- --Creo que tenemos que introducir a un agente --dijo Misato. Weiss asintió, concordando: --Sí, necesitamos poner a alguien dentro, para saber si se trata de una amenaza significativa. Fuyutsuki había convocado al personal de mayor rango hasta uno de los salones de conferencia, para discutir la cuestión de los Discípulos. Dijo: --¿Alguna sugerencia de a quién enviar? --Pues, ¿qué tal Makoto? Es de cabeza fría, y podría posar creíblemente como alguien que ha estado cercano a los Niños y ha llegado a ver su divinidad desde "dentro" --sugirió Misato. --Necesitamos alguien que hable alemán de manera más o menos fluida --dijo Ritsuko--. Lo suficiente para captar cosas que un hablante no nativo podría no captar. --Tengo al indicado. Pieter Bremenhofen. Buen hombre, muy estable y capaz de ser discreto. Y es hablante nativo --dijo Ingrid. --Muy bien, si confía en que pueda hacer algo así, acepto su recomendación --dijo Fuyutsuki--. Que empiece lo antes posible. Ingrid asintió. --Así se hará. -*- --¿Y el rumor que circula, de que el comandante Ikari estaba teniendo relaciones sexuales durante el ataque del Mancillador? --preguntó el comandante Andrew Walker. Era el representante de Australia en el Comité de Inspectores. --Yo me inclinaría a pensar que es eunuco. No sé qué estaba haciendo allá abajo, pero me inclino a pensar que nadie tendría sexo con él, ni aunque él quisiera. A no ser que se encontrara a alguna muy desesperada --contestó Misato. Otro de los inspectores, Faisal Shahid, proveniente de Siria, intervino: --¿Tanto así? --Sí --dijo Misato. --Caramba. --El hombre sonaba un tanto compadecido de Gendo. Walker suspiró con cara de hastío: --En fin, sigamos. Según entiendo, el Mancillador logró imitar a Ikari y usar sus códigos de seguridad para anular a las MAGI durante el asalto, ¿correcto? --Sí --dijo Misato--. El invasor era capaz de cambiar de forma y había capturado al comandante. --¿O sea que el comandante le dio los códigos? --preguntó Walker. Esto lo va a hacer quedar mal, pensó Misato. --No está claro --dijo. --Así veo --dijo Walker. --Los diseñadores de MAGI dejaron ciertos accesos secretos, que el Mancillador puede haber explotado --continuó Misato--. De hecho, eso accesos tuvieron que usarse para recuperar el control de las MAGI. --¿Acaso se diseñó con fallas de seguridad? --preguntó el tercer miembro de la tríada de inspectores, Fátima Ummayad, de Sudán. --Así parece --dijo Misato. --Interesante. Háblenos más de estos agujeros incorporados por diseño... -*- --¿Y qué te parece esa gente? --le preguntó Fuyutsuki a Gendo, al entrar los dos en la oficina de este último. --Los inspectores me fastidian enormemente, pero estoy tratando de ser paciente --dijo Gendo. Se removió en su asiento de forma un tanto incómoda, no estaba acostumbrado a la nueva silla de su oficina. Ni a tener la oficina más pequeña. --Me refería a la secta. --Ah, ¿los que idolatran a los Niños? --preguntó Gendo. --Sí. Gendo hizo un alto para limpiarse los anteojos: --Si se les pudiera manipular, podrían ser muy útiles, pero no tenemos ni el tiempo ni los recursos para infiltrar su administración. A menos que resulten ser una fachada para alguien más. Pero creo más probable que sean un movimiento espontáneo. Es lo más natural y, bueno, entre los Ángeles y los Niños, mejor que adoren a los Niños. --Cierto. Así y todo, más vale vigilarlos. Gendo asintió: --Esto me tiene algo más preocupado. --Señaló un pasaje en la pantalla de su computadora. Fuyutsuki se acercó y lo leyó. --"Y he aquí de todas las tierras del hombre son venidos, venidos con obsequios é ruegos, á adorar en el altar de los Niños, á implorar su auxilio, á darles loas, a esperar sin esperanza. "Y he aquí el Sultán de Demonios oye las loas, y face enviar un enviado, para portar su saludo a los Dioses Nuevos, e reclamar su diezmo" --concluyó Gendo--. Esto es del Capítulo Catorce. --¿El culto al Sultán de Demonios, el de Turquía? --Exacto. Uno de los principales propósitos de ese culto es el de esperar el momento del que habla esta profecía, a fin de estar preparados para saludar al "Enviado" cuando venga. El culto ha tenido que empezar de nuevo muchas veces, por morir a manos de varias criaturas ultraterrenas que trataron de invocar, o por simple desgaste ante el hecho de que el Enviado nunca llegara. Pero creo que el momento que tanto han esperado ha llegado por fin, y creo muy probable que este culto surja otra vez. --Entonces será mejor que aumentemos nuestra vigilancia de los cielos. ¿Qué crees más probable, que venga uno de su Corte, o que expela a alguno de sus Vástagos? --preguntó Fuyutsuki, volviendo a su asiento. --Muy probablemente a su Vástago --dijo Gendo. --Muy bien, procuraré que Polaris esté ajustado para detectarlo. --Es muy posible que sea visible con telescopios normales, dependiendo de cómo viaje --dijo Gendo--. Así que será necesario analizar datos astronómicos. --Un poco más difícil, pero factible. Espero. --Llamaré a Taiki. --Tai... Ah, ¿Yokojima? --Sí --dijo Gendo--. Se va a sentir mal de que te hayas olvidado de él. --Hace años que no me acordaba de él. ¿Ahora trabaja en astronomía? --Dirige un observatorio en Hokkaido --dijo Gendo--. Y está en la directiva de una sociedad astronómica amateur muy grande. --Excelente. Encárgale el trabajo. --Muy bien. Fuyutsuki cambió el tema: --¿Cómo va el sitio web de señuelo? --Ya está casi completo, pero estoy evaluando si incluyo o no ese Necronomicon falso --dijo Gendo, abriendo el sitio para que Fuyutsuki lo mirara. --Me parece buena idea --dijo Fuyutsuki--. ¿O acaso no es lo bastante falso? --En realidad, lo que me preocupa un tanto es que los dueños de los derechos de autor lo vean y nos empiecen a amenazar. --Si lo hacen, la gente a la que más queremos engañar lo tomará como seña de su autenticidad, y lo usará para justificar la creencia de que es auténtico. --Humm, buena observación --dijo Gendo--. Voy a tenerlo listo en un par de días, entonces. --Excelente --dijo Fuyutsuki--. Hablamos después. --Adiós. -*- Shinji miraba la comida. --¿Qué es esto? --preguntó. --Sauerkraut. Es muy rico --dijo Asuka. El muchacho olisqueó el condumio. Asuka arrugó el ceño. --Shinji, es perfectamente comestible. --Perdón, perdón --dijo él, e intentó un bocado--. Oye, es rico. Asuka sonrió. --¿Ves? --Tenías razón, la comida alemana es bien buena --dijo Shinji. Estaban teniendo un almuerzo campestre, bajo una arboleda pequeña en un rincón de la base, una especie de seudo cita, puesto que no podían salir de la base con las extrañas sectas que pululaban por los pueblos locales. Asuka había insistido en preparar la comida, a lo cual Shinji no se había opuesto, aunque no había esperado un plato de cocina alemana. Aunque, bien pensado, sabía que debía haberlo esperado. --La comida alemana te hace fuerte --dijo Asuka. Shinji se rió. --Si tú lo dices. Asuka se puso en pie y repasó rápidamente uno de sus katas de artes marciales. --¡Así! --¿O sea que si como comida alemana me convierto en ninja? --preguntó Shinji. --¡Exacto! --La muchacha hizo un alto--. Ya sabes de qué te hablo. --Sí, lo sé --dijo él. Ella se sentó junto a Shinji y comieron en silencio durante un rato. Asuka ahora estaba apoyada contra el árbol, con un brazo pasado por los hombros de él. El muchacho sonrió y se le arrimó un poco más mientras terminaba de comer. --Gracias, Asuka. Ella volvió la cabeza y lo besó en la mejilla con algo de nerviosismo. --De nada, Shinji. --Huyan --dijo un gato que habia cerca. Era la mascota de Oscar. Shinji dijo: --¿Huyan? ¿Pasa algo? Los ojos de Asuka se agrandaron. --Ah, lo que faltaba, si el gato anda aquí, entonces... --¡Asuka! ¡Ven a comer conmigo! --dijo Oscar, y la agarró del brazo. --¡No pienso comer contigo! --dijo Asuka. Oscar se lanzó en picada y le agarró el almuerzo. --¡Sí, vas a comer conmigo! --Y salió corriendo. --¡Devuélveme mi almuerzo! --Asuka salió persiguiendo a Oscar y los dos se perdieron de vista. Shinji se rió y trató de decidir si era deber suyo ayudar en la persecusión, luego decidió que Asuka se las podía entender con Oscar. Devolvió la atención a su comida. --Shinji. El muchacho se asustó, se volvió y vio a Rei, que tenía en las manos una caja de almuerzo de estilo japonés. --¿Para mí? --preguntó Shinji. Ella asintió y se sentó junto a él. Shinji abrió con cuidado la caja, curioso por saber qué podía haberle preparado Rei. Resultó ser una caja compartimentalizada. La sección más larga contenía lo que parecían ser hojas de col con unas tiras de carne blanca sobre ellas, todo cubierto con una salsa oscura y de olor nefasto. Había una suerte de pudín amazacotado color té con leche en uno de los compartimientos pequeños, y en el otro un surtido de zanahoria rebanada y guisantes, también cubierto con una salsa un tanto grumosa. Shinji olisqueó el pudín; olía a manzana. --¿Qué es esto? --preguntó. --Salsa de manzana con canela --dijo Rei. --Salsa de manzana. --Con canela. --Yaaa --dijo él, y empezó a comer. Estaba razonablemente bueno, aunque la salsa que cubría a la carne tenía un gusto un poquito raro--. ¿Es cerdo, verdad? --preguntó. --Cerdo largo. El muchacho dejó de comer: --¿Qué cosa? --Se lo pedí a los cocineros. --Los cocineros... --¿Qué estoy pensando?, se preguntó--. ¿O sea que es cerdo común y corriente? --La parte larga del cerdo --dijo Rei, obviamente repitiendo lo que alguien más le había dicho--. ¿Está bueno? --Sí, está rico --dijo él. Tenía un aspecto muy feo, pero sabía bien. Ella sonrió. --Anna me ayudó. --¿Te ayudó a hacerlo? Rei asintió. --Qué amable de su parte. --Excepto por lo de gastarle a Rei bromas con lo del cerdo largo, pensó Shinji. --Sí. --Rei se apoyó contra el árbol. --Gracias. --De nada --dijo Rei. Shinji se acabó la comida. --¿Y cómo has estado? --preguntó. --Bien --dijo ella. --¿Es cierto que tú con Toji y Hikari...? Digo, supe que... emm... --Shinji tiró la toalla; no podía animarse a preguntar. --Sueños, luego pelea de almohadas --dijo Rei--. Fue divertida. Luego ladeó la cabeza, frunció el ceño, dijo "Debo irme". Recogió las sobras y partió rápidamente. Ojalá esté bien, pensó Shinji. -*- --¿Qué opinón tiene del comandante Ikari? --le preguntó Margaret Mallory a Ritsuko. --Guarda muchos secretos. Aunque es un buen comandante, también es bastante seco y muy falto de habilidades interpersonales, aunque no soy quién para decirlo, supongo --contestó Ritsuko. --¿Es un buen administrador, entonces? --Sí. Con todo, NERV se ha mentenido existoso bajo su administración. Pero se agradecería mucho si no fuera tan mal nacido. El inspector Chang Hsu se rió: --¿Le gustaría que lo reemplazaran, entonces? --No se me ocurre nadie más que esté calificado para el trabajo --dijo Ritsuko--. Pero no me causaría ningún sufrimiento verlo degradado un tiempo. El inspector Henry N'Kambe asintió: --¿Es de la opinión que a muchos del área de investigación les gustaría que lo reemplazaran? --Creo que a muchos el tema nos es indiferente. Como unidad administrativa, el comandante nos ha tratado bien. Como personas, en cambio, no hemos tenido tanta suerte. --¿Y las decisiones de campaña del comandante? --Tiende a dejarle la dirección táctica a la comandante Katsuragi, a menos que tenga algún conocimiento especial que añadir --dijo Ritsuko--. Pero, en general, ha hecho un buen trabajo durante las ocasiones de combate en que ha ejercido sus prerrogativas de mando. Más me preocupa su tendencia a guardarse información crítica hasta que ya casi es demasiado tarde. Lo cual acarrea situaciones como el Rey de Amarillo. Mallory consultó algunas notas. --Ahh, sí, aquello. Cuéntenos más de ese incidente. --Bueno, empezó con una obra de teatro escolar... -*- --¿Así que has estado teniendo pesadillas? --le preguntó después Ritsuko a Shinji, cuando hubo terminado de hablar con los inspectores. El muchacho asintió, moviéndose incómodo en la silla de visitas de la oficina de Ritsuko. --Sí --contestó--, sueño con una ciudad hundida hecha de basalto, donde todas las calles son torcidas y los edificios son inclinados. --¿Con peces nadando a tu alrededor? ¿Y posiblemente hombres-pez? --Sí --dijo él--. ¿Usted... sabe por qué pasa esto? --Tengo un mal presentimiento. Lo cierto es que también he tenido esas pesadillas, y creo que también varios Niños las han tenido. --Sé que Asuka las ha tenido --dijo Shinji. --La ciudad con que sueñas es la ciudad hundida de R'yleh, donde duerme uno de los ángeles. Casi escapa en 1926, y al surgir la isla del agua, gente de todo el mundo tuvo pesadillas de ella. --¿Casi escapa? --preguntó Shinji. --Duerme, y sueña, dentro de las ruinas de su ciudad. Hasta donde sabemos, él y sus seguidores llegaron a la Tierra hace cientos de millones de años. Tuvieron guerras contra otras criaturas, pero al final, por razones que ya se perdieron, su ciudad se hundió bajo las aguas, y su líder, Cthulhu, quedó atrapado. --¿Durante cientos de millones de años? --Los ángeles más poderosos parecen no envejecer. Si se puede dar crédito a las varias leyendas --Su tono dejaba en claro que dudaba de aquello--, al parecer pasan por períodos largos de hibernación. Los ángeles han estado todos hibernando desde hace millones de años, según parece, y ahora despiertan. --¿Por qué ahora? --preguntó Shinji--. ¿Por lo que pasó en la Antártica? --Según parece, sí. Como una alarma que hubiera empezado a sonar. Pero para criaturas capaces de dormir tanto tiempo, despertar puede tardar mucho. Shinji se mostró ceñudo: --Me parece extraño que todos hayan esperado como catorce años para despertar. --Lo único que se me ocurre además de eso es que alguien ande despertándolos --dijo Ritsuko--. Pero en ese caso la pregunta es por qué los hacen venir de a uno por vez. --Bueno, Asuka tenía una idea, aunque no sé si le quiero creer. --Shinji movía los pies en ademán nervioso. --¿De qué se trata? --Bueno, ella cree que quien sea que los está haciendo atacar quiere que ganemos nosotros. Que ganando, aumentamos la autoridad y el poder de NERV, por ser lo único capaz de detenerlos. Pero me parece demasiado paranoico. Digo, mire lo que le está pasando a mi padre por un solo error. Con toda seguridad, si alguien tratara de hacer eso, no nos dejarían tener los grandes fracasos que hemos tenido. Ritsuko asintió. --Tampoco me parece muy probable. Y hay demasiadas pruebas de que los ángeles preceden a esta guerra por una cantidad enorme de tiempo. Shinji asintió, pareciendo aliviado: --También pensé eso. Se me ocurre que debe haber pasado algo reciente que los hace despertar. O tal vez es alguna especie de... no sé... ciclo natural que se va repitiendo, y el Segundo Impacto sucedió en un momento cercano solo por casualidad. --Pues en estos momentos la información que tenemos no basta. En fin, te puedo recetar a ti y a los demás Niños algunos fármacos que podrían ayudar. Voy a encargar que sinteticen más y se los tendré listo mañana. --Bueno. --El muchacho se levantó--. Gracias. --De nada. Shinji se marchó y Ritsuko suspiró. Por cierto que sucedían muchas cosas de las que Shinji no tenía conocimiento. Lo que deseaba ella era tener claridad de qué cosas eran. -*- Pieter no sabía bien qué esperar. Introducirse en la asamblea había sido fácil; el grupo parecía muy confiado. Lo cual muy posiblemente significaba que no se discutiría nada de importancia. Pero por algún lado había que empezar. La congregación se había dividido en dos grupos, y luego todos habían empezado a hablar, para colmo de lo intrascendente, de sus sueños. Un hombre alto, en vías de encalvecer, parrafeaba en estos momentos sobre su sueño, en que los Niños ponían las estrellas en el cielo. Con un vistazo rápido a la concurrencia, Pieter pudo concluir que ya todos habían oído la historia. --Y entonces desperté --concluyó el hombre. --Fascinante --dijo el hombre que, a entender de Pieter, era lo que en este grupo pasaba por sacerdote, o "guía", según les decían. El guía, cuyo nombre parecía ser Henry, continuó: --¿Qué nos cuentas tú, Hans? --le preguntó a Pieter--. ¿Qué visiones has tenido últimamente? Pieter tuvo un momento de espanto, luego dijo: --Soñé con la batalla de los Niños en Lima, cuando vencieron al Sol Negro y le quitaron la vida, para que ya no molestara a la humanidad. --Ahh, qué día más glorioso aquel --dijo Henry--. ¿Quisieras contarnos más? Pieter lo pensó. --Pude ver que las almas de los caídos se elevaban al cielo, y mientras ascendían escuché sus cantos de alabanza. Hasta el ruido del fuego era un himno a la gloria de Ellos. --Hizo un alto--. No soy muy bueno con las palabras. --Lo hiciste muy bien --dijo el Guía Henry--. Debemos recordar que todos los que mueren en estas batallas van al Paraíso; no debemos sentir pena, porque se van a la dicha celestial. Y desde el Paraíso nos mandan mensajes. Recibí uno hace poco. Todos se mostraron más atentos. --Viene un mensajero. Pronto, nadie podrá negar la gloria de los Niños. Viene del cielo, para mostrar a todo el mundo la gloria de Ellos. Tenemos que prepararnos para su llegada. Hmmm, a lo mejor encontré oro después de todo, pensó Pieter. --¿Cómo lo conoceremos? --dijo. --Vi que él vuela, resplandece de luz, y desciende de los cielos, con una estela de fuego tras él. Todos lo verán y entenderán --dijo el Guía Henry, con la cara iluminada de gozo. --¿Cuándo lo veremos? --preguntó Pieter. --Pronto. Muy pronto. -*- El aire tenía un tono de distintivamente esplendoroso, aunque no eran fuegos pirotécnicos ni chispas de flotar cadencioso. Era la especie de halo que hace a todo parecer de un matiz demasiado luminoso y un poquito difuminado. Rei caminaba sola por las calles, sabiendo ya donde estaba. Era territorio conocido, objeto de estudio frecuente y reciente. Quizá esta vez saldría todo mejor. Miró el entorno, cerciorándose de que todo estuviera en orden. Un atardecer carmesí echaba sus postreros rayos de luz sobre la ciudad, y las primeras estrellas de la noche empezaban a titilar en lo alto. Un jet surcaba la bóveda del cielo, dejando una estela de nube. Paseaban parejas de enamorados. Había también árboles, cerezos, diseminando sus pétalos cual nieve. Sí: mejor aún que la última vez. Asuka andaba sola por las calles, sabiendo que ya antes había estado aquí, aunque sin terminar de recordarlo. Es difícil, a fin de cuentas, recordar los sueños a menos que se concentre uno en ellos antes de que se diluyan. Hikari lo miraba todo con curiosidad, sintiendo un dolor en el pecho al reconocer dónde estaba. Era Tokio-3, antes de su caída, como si nada malo hubiera pasado. Torció por una esquina y vio a Toji de pie allí. El aire en torno a ella rutiló con un tono de carmín, y rosas enmarcaron su rostro cuando, con ojos llenos de estrellas, miró al muchacho. Toji se volvió, su mirada encontró la de ella, y el aire en torno a él se puso a diamantar también. Abrió la boca, cosa que pareció suceder en cámara lenta, y dijo: --Me cago, 'tamos soñando con Flores de Cerezo en Primavera. Fijo que ya la hemos visto demasiado, digo yo. Rosas, auras, ojos chispeantes: todo se fue. Hikari se rió. --Tal vez sí, supongo. Oye, ¿que no es Rei? Toji se volvió y miró. Era, en efecto, Rei, del otro lado de la calle, caminando plácidamente por la acera. --Sip, ella. Pero hay algo raro. --¿También te parece? Al caminar Rei hacia ellos por el lado contrario de la calle, por fin notó la presencia de Hikari y Toji. Una racha de viento casi le vuela su sombrero de verano, y la muchacha se lo sujetó, y también el vestido, pareciendo abochornada. Luego sonrió y les hizo una seña a los dos. --Creo que ya entiendo --dijo Toji. --¿Hm? --La veo... normal. Contenta, incluso. Hikari miró a Rei otra vez caminar calle abajo. Su andar era tranquilo, distendido, y tenía una naturalidad de la que Rei normalmente carecía. La expresión de su cara había sido normal también, en lugar de la extraña máscara de inmutabilidad que exhibía comúnmente. --Tienes razón --dijo Hikari--. También la veo así. Uy. --¿Uy? --Asuka. --Señaló más abajo de la calle. Toji miró justo a tiempo para ver a Asuka que, con gesto de cierta tribulación, estaba a punto de doblar por la esquina a la que Rei se aproximaba. -¿Sigue encabronada con Rei? --preguntó Toji. --Sí. Y las dos chocaron. La brumosa incertidumbre de Asuka se focalizó hasta ser resolución furiosa, en tanto la alegría de Rei se desmoronaba hasta hacerse sorpresa y temor. --Esto es como ver un choque de trenes --masculló Toji. Hikari lo agarró de una mano y echó a correr hacia la pasarela sobre nivel. --¡Ven! Mientras corrían por la pasarela, ya podían oír a Asuka vociferar por sobre el ruido del tránsito. Pero al llegar por fin los dos corriendo, vieron que Shinji había llegado de alguna manera misteriosa, y que ya estaba intentando calmar a Asuka. En el horizonte, los últimos rayos de luz se apagaron, entregándole el cielo a la oscuridad de la noche y a su sinfín de estrellas. Shinji estaba entre Asuka y Rei, sujetando las muñecas de Asuka. --¡Asuka, basta! --¡¿Por qué?! ¡¿Por qué te pones del lado de ELLA?! --gritaba Asuka--. ¡Yo soy la víctima, no ella! ¡Por qué se ponen todos del lado de ELLA! --¡No me pongo del lado de nadie! --¡Oigan! --bramó Toji, llegando por fin con Hikari--. ¡Chicos, anda, tranquilos! ¡No podemos andar peleando así! --¡¿Y por qué carajo no?! --rebatió Asuka. --¡Porque somos un equipo! --vociferó él de vuelta--. ¡Tenemos que andar juntos o nos vamos a morir allá afuera! ¡Uno para todos, todos para uno y cuanta cosa! --¡No podemos confiar en ese monstruo! --bramó Asuka, señalando a Rei. Toji la miró a los ojos: --Le salvó la vida a Hikari. Con eso me basta. Hubo un momento de silencio embarazoso. Asuka miraba rabiosa a Toji, mientras Toji la miraba con igual hostilidad. Por último, Asuka desvió la mirada y suspiró. --Como quieras --murmuró. Y luego Rei habló, con el tono inexpresivo que todos estaban acostumbrados a oír: --Hay algo aquí. Sus ojos escrutaban los alrededores y su postura cambió a una de ataque. --¿Algo? --dijo Shinji--. ¿Qué cosa? --Algo malo. Mejor despierten. En la oscuridad de un callejón cercano, una luz roja brilló intensamente durante un momento, luego se hizo más pálida, hasta ser un ojo escarlata de tres pupilas. Hubo una insinuación de forma en las sombras, algo similar a una mantarraya, aunque mucho más grande que cualquiera que hubieran visto. --Mejor despierten --repitió Rei. Se volvió, los miró, y, al mirarla a los ojos, todos sintieron que el mundo se desvanecía y licuaba en torno a ellos. Lo último que Shinji vio antes de despertar fue a Rei acometer en dirección al callejón. -*- Shinji se precipitó al cuarto de Rei apenas despertó. Al oír las pisadas aceleradas de él fuera de su puerta, Asuka puso mala cara. Sacudió la cabeza, luego bajó a la intendencia de la planta baja. Tenía antojo de tomar chocolate caliente, para calmarse los nervios. Le sorprendió ver que no era la primera allí. Anna estaba sentada a una mesa, tomando sorbos de su respectivo chocolate caliente, pareciendo levemente desorientada. Levantó la vista y miró a Asuka. --¿No puedes dormir? --preguntó. Asuka asintió. --¿Quieres hablar? --preguntó Anna. --No hay de qué hablar --balbuceó Asuka, pegándole a los botones de las máquinas expendedoras--. ¿Y tú? Anna sacó una risa de abochornada: --Bueno, ya sabes que me muevo mucho cuando duermo. Me caí de la cama y me di un cabezazo con el escritorio. Asuka pestañeó, luego miró la frente de Anna, donde un chichón marcaba en lado izquierdo. --¿Estás bien? --preguntó--. Tal vez debería examinarte la doctora Akagi. --En serio, estoy bien --aseguró Anna--. Es un chichón, nada más. Asuka miró dudosamente a Anna durante un momento. --Si te empiezas a sentir peor, prométeme que irás al médico, ¿sí? Anna sonrió. --Lo prometo. -*- --Anda, Makoto, puedes bailar más cerca mío. No te voy a morder --dijo Akane, dándole su acostumbrada sonrisa de desempacho. --Podría darte un puñetazo en la nariz o quién sabe qué --dijo él, espasmódico. Estaban en el Castillo Pardo, una discoteca. Akane había insistido en ir. Makoto había estado nervioso de encontrarse con miembros del Culto a los Niños. Ella empezó a ondular más cerca de él. --Sígueme --dijo. Makoto agarró rápidamente el ritmo, y pronto los dos se movían al unísono, con los cuerpos muy juntos pero sin tocarse del todo. Luego de un rato, los nervios del hombre se relajaron y empezó a pasarla bien. --¿Ves? Mucho mejor --dijo ella, ahora empezando a subir y bajar los brazos por los costados de él, sin llegar a tocarlo. Él hizo lo mismo sin que se le dijera, y ella sonrió. --Tienes salvación, por lo que veo --le dijo. --Es como divertido --dijo él. --Te dije que lo era. --¡Ahí está! --dijo alguien. Makoto se volvió y vio a una mujer que lucía el símbolo con la estrella de la secta. La mujer lo señalaba a él. --¡Ese es! --dijo la mujer. Varias personas se volvieron a mirarlo. --Hay problemas --dijo él. Ella se hizo sonar los nudillos: --Podemos con ellos. Makoto miró el creciente número de personas que miraban en dirección a él y Akane. --No me gustan las peleas. --Buu. En fin, podemos ir por el guardia. Partieron en busca del guardia, solo para divisar que también llevaba una estrella. Makoto estaba serio: --Larguémonos de aquí y vamos a comer, ¿sí? Ella suspiró. --Bueno, vamos a comer. Terminaron en un cafecito quitado de bulla, donde tuvieron una cena bastante grata. Sin embargo, cuando salieron, había decenas de idólatras luciendo estrellas, desde viejos a niños. Makoto hizo lo que pudo por no mirar a nadie a los ojos. Akane, por su parte, los miraba rabiosa. Uno de ellos dijo: --¡Ahí está! ¡Con una ramera barata! Los ojos de Makoto se agrandaron y bramó: --¡Ella no es NINGUNA ramera! --¡A él! La turba acometió. Makoto tomó a Akane de la mano y la tiró tras él al salir corriendo calle abajo. --¡Por aquí! --dijo ella, tomando ahora la delantera y esquivando pedradas. --Tenemos que ir con la policía. --No sé dónde está la policía --dijo Akane--. Pero sé dónde nos pueden ayudar. Torcieron por varias esquinas, luego entraron corriendo a una taberna donde un montón de hombres miraba un partido de fútbol. Akane dijo: --¡Auxilio! ¡Esta gente nos quiere matar! Por favor ayúdennos. --Batió las pestañas e irradió indefensión. Al tiempo que la turba empezaba a entrar al local, los hombres se levantaron y uno dijo: --No se preocupe, Fraulein. Déjenos a estos tarados. --Parece que son del Múnich --contribuyó Makoto. Los hinchas se lanzaron a la carga contra el tropel de sectarios, y estalló una pelotera descomunal. Un buen número de fanáticos religiosos huyó al darse cuenta de que iban contra fanáticos futbolísticos. Los demás siguieron peleando. Akane agarró una silla y puso su granito de arena, mientras Makoto agarraba otra y se desplazaba a cubrirla. Akane le cayó a sillazos a un cuarentón, acto que siguió con una patada a los bajos, mientras Makoto apartaba de un golpazo a un punk que se lanzaba provisto de una cadena de bicicleta. El punk echó mano de un cuchillo, pero la silla de Makoto le daba mayor alcance. Abanicó con ella fieramente, haciendo retroceder al hombre, hasta que uno de los hinchas puso un botellazo en la nuca del punk. Makoto se volvió y vio a Akane tundir la cabeza de un hombre contra una mesa, y a otro de los sectarios venírsele encima desde atrás con una pata de mesa. Makoto gritó "¡Akane, cuidado!" y le arrojó la silla al hombre; la silla le pegó en el costado y el hombre cayó. Akane tiró a su adversario hacia un lado y volvió corriendo donde Makoto. Empezaron a aullar sirenas de policía en la distancia. Akane le dio un beso en la mejilla. --Mi héroe --dijo, abrazándolo. Él la besó también. --Ahora sabes por qué me preocupaba salir esta noche. --No puedes dejar que el mundo te coharte la vida --dijo Akane--. Tienes que agarrarlo del cuello y hacer que te obedezca. --No soy muy bueno para eso --dijo Makoto. --Lo sé. Así que voy a tener que agarrarlo por ti. --Le dio otro beso--. ¿Y, ya le diste a Misato? Él pareció abochornado. --No. --Ay, niño. Hay que tomar la oportunidad apenas surja. --¿De verdad quieres que le dé a Misato? --Quiero que HAGAS lo que quieras hacer --dijo ella--. No dejes que la vida te diga qué hacer. Dile TÚ a la vida qué hacer. Aunque el que seas tan tímido es como lindo. --Bueno, entonces después de que hablemos con los polis, creo que te voy a llevar a mi casa y me voy a aprovechar de ti --dijo, tratando de ponerle aplomo a la voz. Ella mostró una sonrisa ladina: --Oooh, me gusta la idea. ¿Habrá helado de por medio? --Habrá que comprar en el camino. --Muy bien. Yo invito. --Ella ronroneó un poquito--. Mal no la vamos a pasar. -*- --¿De verdad es trabajo nuestro, esto? --preguntó Misato--. Digo, esto es más para la policía alemana, ¿no? Fuyutsuki, Ingrid, Weiss y Misato estaban sentados en torno a una mesa negra y lustrosa de la sala de conferencias cinco, tomando café y discutiendo qué hacer con el problema de los idólatras. --Nos han pedido que hagamos algo --dijo Fuyutsuki--. He estado en contacto con gobierno regional, y no saben cómo enfrentarlo. Weiss estaba ceñudo: --Pero si intervenimos... Digo, esto no está muy en nuestra jurisdicción. --Tenemos que hacer algo --dijo Fuyutsuki--. No necesariamente algo que implique arrestar a personas, pero tenemos que hacer algo, porque esta gente está aquí únicamente porque estamos nosotros. Una campaña de propaganda, instar a los predicadores para generar un debate teológico, un programa de televisión... No sé. Algo. --Humm, tal vez una especie de programa de televisión, donde los Niños anuncien que no son divinos --sugirió Ingrid. --Podría ser buena idea. ¿Alguna otra sugerencia? --preguntó Fuyutsuki. --Voy a tener que pensarlo un poco --dijo Misato--. No tengo nada de experiencia en esa área. Quizás a Maya se le ocurra algo; es la experta en relaciones públicas. O algo así. --Muy bien. En fin, pensemos en el asunto y reunámonos otra vez mañana --dijo Fuyutsuki--. Y hablaré con Maya. Ahora, pasando a otro tema... -*- --Hola, manita, te vinimos a ver --dijo Toji. La niña balbuceó algo. Balbuceaba montones, había notado Toji. --Ya todos estamos instalados --dijo Hikari, poniendo flores nuevas en el jarrón junto a la cama de la niña. --Tratamos de tener una cita doble, pero fue un desastre peor de lo que yo esperaba --dijo Toji--. Lo que me alegra es que estés en el hospital de la base, o tal vez no podríamos visitarte. --Ángeles... peces... --murmuró la hermana de Toji. --Carajo, me acuerdo de la pesadilla idiota esa --dijo Toji. --Según recuerdo, acordamos que eso nunca sucedió --dijo Hikari. --Cierto, cierto --dijo Toji. Se sentó y miró a su hermana un rato. --Papá está bien --dijo--. Ha estado trabajando duro, pero le dio con que odia la comida alemana. Yo todavía no me decido. Hay comidas buenas, pero me recuerdan a Asuka. --¡Toji! Toji se rió un poquito: --Como ves, todavía no nos ponemos de acuerdo en eso. Y entonces la hermana de Toji arqueó la espalda, abrió los ojos y empezó a gritar: --¡IA! ¡IA! ¡Cthulhu fhtagn! Ph'nglui mglw'nahf Cthulhu R'lyeh wgah'nagl fhatagn. ¡Ng'ngri rty'wnhal gshtn y'aghn! --¡Enfermera! ¡Le está dando un ataque o no sé qué! --gritó Toji. La enfermera llegó rápido y la sedó. --Ha estado pasando con más frecuencia últimamente --dijo. --¿Alguna idea de por qué? --preguntó Toji. --Puede ser que está empezando a despertar --dijo la enfermera--. Si no... no tengo idea. El muchacho asintió, esperando que fuera una buena señal. -*- --Podría ser este --dijo Gendo, señalando unas líneas en el diagrama. --No creo --dijo Fuyutsuki--. Si es que entiendo bien esto, se mueve paralelo al movimiento de la tierra. Creo que es Groth. --Humm, supongo que la profecía podría estar hablando de Groth. --Aunque Groth no es realmente un enviado --dijo Fuyutsuki--. Hay posibilidad de que la profecía no sea más que otra indicación de Nyarlathotep. --Humm, cierto. Pero más vale no correr riesgos. --Gendo miró los documentos--. Si es Groth, entonces el Vástago no va a aparecer. --Lo que era de esperarse. Polaris se diseñó para observar la Tierra, no el sistema solar completo, lamentablemente --dijo Fuyutsuki--. Pero sí debería darnos alguna advertencia adelantada. --Los Niños son capaces de enfrentarlo, pero solo si actuamos con rapidez, antes de que pueda cavar o crecer. --Roguemos que la advertencia sea lo bastante adelantada. --Tú lo has dicho. -*- La mitad de los líderes de SEELE se hallaban presentes en persona, la otra mitad solo por medio de hologramas. Uno de los presentes en la umbrosa reunión era conocido como Escorpión, debido a su elección de símbolo. --Temo que nos hayan traicionado --dijo. Una cruz de ankh invertida, flotante, habló con voz de mujer: --//Ten más confianza. Uno a uno, los rivales de los Magnos caen. Aún siguen con el plan.// --//Quizá --contestó un ojo con una flama en el centro. La voz era masculina y de más edad--. Más vale precaverse.// --Nos hemos precavido --dijo el viejo a su derecha. Era canoso, pero su piel conservaba los tonos morenos de la juventud, o al menos eso sostenía él--. Mi trabajo con el DAGON ha sido mayormente exitoso. Cuando llegue la hora, tendremos los Eidolones bajo nuestro control directo. --//Pero ¿serán capaces de igualar la fuerza de los Niños?// --preguntó el ankh. --La cantidad tiende a vencer a la calidad. Bastarán --dijo el viejo con tono de orgullo. Habló otro viejo, de ojos ocultos por un visor rojo: --Hay que esperar y estar atentos. De ser necesario suprimir a Ikari, podría no importar si son leales o no. Pero por ahora, sugiero que esperemos y observemos cómo enfrentan al Vástago del Sultán de Demonios, cuando aterrice cerca de su base. --Lorenz hizo una pausa, luego dijo--: Aunque habrá que tomar providencias en caso de que no sean capaces de enfrentarlo. --Y tendremos que estar listos nosotros en caso de que no puedan con él --insistió Escorpión. --Sí --dijo Lorentz--. Podría ser muy útil, y este mundo no le servirá de nada al Magno si el vástago de Azthoth lo devora. Hablaba ahora un cadeceo rojo: --//¿Entonces vale el riesgo de no informarles?// --Por eso nos prepararemos para intervenir si fracasan. Veremos si se dan cuenta de qué es lo que viene, y si acuden a nosotros o intentan resolverlo sin nosotros --dijo Lorentz--. Que estén preparados los Eidolones. El enviado viene, y es preciso estar listos. -*- Gendo terminó de dibujar el círculo en el suelo mientras Fuyutsuki encendía las velas. --¿Seguro de que esto va a resultar? --preguntó. --Como nunca he tenido la desventura de estar en el mismo sistema solar que una Semilla de Azathoth, no, no estoy seguro --dijo Fuyutsuki, consultando de nuevo a Al-Azif--. Pero los Misterios de De Vermis también contienen esta fórmula y un relato de su uso contra el Meteoro Negro de 1438. Tendremos que renovar esta protección todas las semanas, pero creo que vale el tiempo que habrá que invertir. Gendo asintió fervientemente: --Cierto. Dudo que empeore las cosas, y si esa cosa entrara a la base... --No nos podemos permitir el perder otra base --dijo Fuyutsuki--. Y la carnicería sería horrorosa. --Nos falta tan poco. --Gendo extendió la mano hacia el premio invisible, se contuvo y bajó la mano. Fuyutsuki sonrió un tanto. --Lo sé --dijo--. Ahora bien, enciende la vela roja. -*- --A ver, prueba con este --dijo Anna, señalando uno de los enlaces en la página del buscador. --Bueno --dijo Asuka. Hizo clic y esperó que cargara. EL DESASTRE DEL DÍA DE BRUJAS DE 2006 Por Richard Krause Estuve mucho tiempo reacio a hablar de esto, por temor a mis antiguos empleadores. Sin embargo, mi sentido de la responsabilidad ha superado a mis miedos, pues creo que la gente merece saber la verdad, dadas las conclusiones que puedan sacarse de esto. En el otoño de 2006, yo era investigador en Gehirn, la organización instaurada para "estudiar los efectos del Segundo Impacto en el medio ambiente". O eso creía la gente. Aunque no puedo probarlo, hay razones para creer que Gehirn o sus amos pueden haber sido los responsables del Segundo Impacto. Pero ese es tema para la página que todavía estoy preparando. La base alemana de Gehirn en 2006 estaba basada en Múnich. La institución se instaló en un antiguo parque industrial abandonado debido al daño a la economía alemana producido por el Segundo Impacto. Mis labores incluían estudiar algunas de las primeras muestras de lo que ahora se conoce como LCL. Los jefes tenían muy en secreto el origen de la sustancia, pero a mí no me importaba, porque mi entusiasmo con los descubrimientos que estábamos haciendo era demasiado como para querer arriesgarme a perder el trabajo. Había en el complejo dos zonas de acceso sumamente restringido. Una era el Área Cinco, de donde venía el LCL, además de varias otras sustancias. La otra era el Área Nueve. Mi impresión era que allí hacían experimentos genéticos de algún tipo, pero nadie tenía ninguna certeza. En las noches nos gustaba apostar sobre qué hacían allí en realidad. A Kyoko Soryuu Zeppelin la conocí de manera muy tangencial. Ella trabajaba en el Área Nueve, y como casi todos los de allá, tendía a relacionarse más que nada con la demás gente que trabajaba en esa área. En ese tiempo yo suponía que era por un asunto de seguridad, y porque cuesta hacer vida social con gente con la que uno no puede hablar del trabajo, pero ahora no estoy tan seguro. Me producía la impresión de ser una mujer de mucha voluntad pero algo pedante, no como su esposo, Pieter Langley, que era mucho más accesible, y era piloto de pruebas para una compañía de los alrededores de Berlín. Tenían una hija, Asuka, que ahora es una de los Niños que pilotan las Unidades Evangelion. Tengo razones para sospechar que la niña es resultado de experimentos genéticos, como verán pronto. El esposo venía a visitarla periódicamente, junto con la hija. Durante una de esas visitas ocurrió el gran desastre. Lo que sigue es mi reconstitución de los sucesos, que debo confesar se basa en mis conversaciones con la gente, y en la observación de algunos de los lugares, no así en documentos comprobables. Soy el primero en admitir que puede haber errores. Edgar Heinz fue el primero en darse cuenta de gran parte de las mujeres del Área Nueve se estaba embarazando al mismo tiempo. Esto sucedió a fines de septiembre. De veinte mujeres, quince estaban visiblemente embarazadas. Dos se hicieron abortos y renunciaron, y nunca las volví a ver. Las otras trece se quedaron. Hasta el 31 de octubre de 2006. Ese día llegó Pieter Langley con su hija a visitar a su esposa, y los guardias del Área Nueve no querían dejar entrar a la hija. Yo iba pasando por casualidad, y ofrecí llevar a la niña hasta la guardería de las instalaciones. Llevé a Asuka (que estaba bien enojada y no dejaba de pegarme) hasta la guardería, momento en el cual vomitó. Encima mío. Las encargadas de la guardería me hicieron llevarla a la enfermería, después de lo cual partí a limpiarme. Hasta ahí puedo dar fe de primera mano. De aquí en adelante, entramos al ámbito de lo que creo sucedió, basado en lo que oí decir a la gente, aunque no puedo afirmarlo a ciencia cierta. Pieter fue a ver a su mujer, y cuando la encontró esta no se sentía bien. El bebé que ella esperaba parecía bastante agitado también. Varias de las otras mujeres se sentían mal también. Pieter fue a discutir con el jefe del laboratorio, el doctor Krupp, para que dejaran a su mujer salir temprano. Mientras discutían, el feto de otra de las mujeres, la doctora Margaret Eidel, salió devorándola desde adentro, matándola, luego atacó a otro miembro del personal, el doctor Lawrence Dupois. Sí, sé que suena a película de terror barata, pero es la verdad. Asuka hizo un alto en la lectura, inmóvil. Miró de reojo a Anna, que sacudía la cabeza. Respiró hondo y trató de calmarse los nervios, que empezaban a crispársele. --Tiene que ser invento de este tipo --dijo. --Tengo el presentimiento de que podría explicar por qué Rei es tan extraña --dijo Anna. --... --Sería bastante lógico que ella fuera resultado de experimentos genéticos --dijo Anna. --Hmm --dijo Asuka, luego volvió a la lectura. Esto pareció ser la señal para que salieran todos los demás nonatos que las demás mujeres llevaban dentro. O, bueno, casi todas las demás. Ocho de las otras doce murieron al devorarlas sus bebés por dentro, los que luego comenzaron la aniquilación. Dos de las embarazadas fueron desgarradas por los monstruos incontenibles, y los niños que llevanan ellas dentro fueron devorados. Se dañaron equipos, y varios gases tóxicos escaparon a la atmósfera del laboratorio. Hasta donde sé, los gases mataron a casi todos los sobrevivientes, incluidas las dos mujeres que quedaban. Se llamó a seguridad de Gehirn. Los demás que estábamos fuera especulábamos de todo hasta que vimos el escape de gases por una ventana destruida, y concluimos que había sucedio algún accidente horrible en el laboratorio. Esa fue la versión pública. Ocho personas sobrevivieron al accidente, todas intoxicadas. Tres se recuperaron, dos murieron a las pocas horas, y con las otras tres hablé antes de que murieran días después. No pudieron explicar todo lo que había pasado, pero pude reconstruir lo sucedido a partir de lo que me dijeron. El jefe de las instalaciones de investigación, el doctor Long, me mandó llamar, habiéndose enterado de mi investigación. Insinuó sutilmente que no me entrometiera en nada si quería seguir trabajando, y posiblemente si quería seguir viviendo. Mi necesidad de tener empleo y mi cobardía se superpusieron a mis principios, así que guardé silencio. Al doctor Krupp, que sobrevivió no sé cómo, lo despidieron sumariamente, le echaron toda la culpa, y unas semanas después se arrojó en la calle delante del tráfico y murió. El desastre del laboratorio atrajo tanta mala publicidad que pronto cerraron la base, pero a mí me transfirieron para hacer investigación en otra parte. Hace cinco años, me arrolló un coche, NERV me dio una pensión de invalidez, me jubilé y me retiré a la tranquilidad y al anonimato. Es posible que nunca hubiera contado esta historia, excepto por mi miedo de que los sucesos recientes con los Ángeles estén relacionados con lo que pasó ese día. Sigo sin saber con exactitud qué se hacía en el Área Nueve, pero temo que haya sido parte de una iniciativa para lograr la producción en masa de Pilotos Evangelion; temo que hayan sabido lo que venía. Vi al comandante Ikari y al comandante Fuyutsuki de NERV (aunque, por supuesto, no tenían ese rango en aquel tiempo) entrar y salir del Área Nueve durante el apogeo del área, y una de los Niños está emparentada con dos de los que murieron allí. Tal vez el aislamiento me está haciendo paranoico, pero creo que algo sucede y lo están encubriendo. --Esto... no puede ser verdad, ¿cierto? --preguntó Asuka--. Digo... No se puede encubrir una cosa así, ¿verdad? --La prensa libre muchas veces no es muy libre, desde el caos del Segundo Impacto --dijo Anna--. Apenas nos estamos empezando a abrir un poco. Así que si hay una explicación aceptable para algo que igual nadie querría creer porque suena a película de terror barata, entonces sí, creo que se podría encubrir, sobre todo si se tiene un chivo expiatorio. --Yo... debería... Debería hablar con este hombre --dijo Asuka. --Aparece una dirección de email. Y tal vez te convendría hablar con la doctora Himmelfarb. Puede que sepa la verdad. Si es que está dispuesta a contarla. Asuka se estremeció. --Tengo que saber la verdad. Anna asintió. --Tienes el derecho de saber. -*- --A mi entender, el área Nueve hacía la investigación genética que permitió el desarrollo de las Unidades Evangelion --dijo la doctora Himmelfarb--. Lo cual incluyó gran cantidad de trabajo con ratas y ratones alterados genéticamente, también con muestras de Adán. El desastre del laboratorio propiamente tal fue producto de la negligencia del doctor Krupp en el almacenamiento de reactivos, y de la falta de inspección a los estanques presurizados. El resultado fue la inundación del sistema de aire acondicionado con gases alucinógenos, seguido de intoxicaciones y propagación de incendios. Según entiendo, tu madre, embarazada, sucumbió a los venenos porque se sobreesforzó tratando de sacar a otra embarazada; tu padre volvió a entrar para ayudar a otros y murió producto de eso. --¿Y por qué guardaban gases alucinógenos? --preguntó Asuka, incrédula. --No eran alucinógenos originalmente, sino hasta mezclarse cuando los contenedores se perforaron. Asuka dijo: --¿Conoció al doctor Krause? --Trabajamos juntos un tiempo hasta su accidente. Era un hombre callado, nervioso, pero trabajador y buen científico. Pero sí sé que él te llevó a la enfermería ese día. --¿Dónde está él ahora? --No lo sé, aunque tenía la vaga impresión de que estaba en algún lugar de Sajonia. Leipzig, tal vez. --Creo que voy a tener que entenderme con el comandante Ikari sobre esto. La doctora Himelfarb suspiró. --Si esto es cierto, no te dirá la verdad. --Voy a OBLIGARLO a que me la diga --dijo Asuka. -*- --Fetos devorando a sus madres desde adentro --dijo Gendo. --¡Quiero saber la verdad! --Asuka pegó un puñetazo en la mesa. --Hubo un accidente de laboratorio debido a que el doctor Krupp resultó ser mucho más imbécil de lo que nadie imaginaba. Tus padres murieron tratando de salvar gente. ¿Quién te contó esa historia de monstruos bebés asesinos? --La voz de Gendo era algo burlona. --La encontré en un sitio web de alguien que trabajó ahí. La doctora himmelfarb confirmó que él estuvo ahí. Gendo volvió su monitor y le pasó el teclado a Asuka. --Ten la bondad de mostrarme el sitio. Asuka sacó su libreta, donde había anotado el enlace y lo tecleó. Lo que obtuvo fue un error 404. --Carajo, parece que lo anoté mal. --No hay prisa --dijo Gendo, levantándose--. Voy por un café. ¿Quieres uno? --No, gracias --dijo ella, y siguió intentando. Gendo volvió con café recién hecho y varias roscas, una de las cuales empezó a comer. Se reclinó en su silla. --¿Cómo vas? --Demonios, no encuentro el sitio --dijo ella--. Voy a tener que traer la copia que guardé en la casa y revisar la dirección. --Muy bien --dijo Gendo--. De todos modos, tengo que estar aquí hasta las cinco. --Vuelvo antes que eso. -*- La búsqueda web no pudo encontrar la página. El marcador de su navegador le dio un error 404. La versión guardada se había esfumado de su disco duro. Aún no la había impreso, de modo que no tenía una copia en papel. Aunque sí tenía en su libreta la dirección de email del hombre. Asuka maldijo a todo pulmón. --¡Carajo! Shinji asomó la cabeza por la puerta. --¿Qué pasa? --Shinji, tú sí me crees, ¿verdad? --preguntó ella con voz delicada. --Ehh, ¿creerte qué? --preguntó él, acercándosele. --Lo que pasó. --Emm, ¿lo que pasó de qué? --Ah, momento, no te lo he contado. --¿Sí? --dijo él, un tanto impaciente. La muchacha se levantó y lo abrazó en silencio. --Es que encontré un sitio web de... --Explicó la historia completa, apoyada contra él--. Pero ahora no puedo encontrar el sitio, y casi todas mis pruebas desaparecieron. --Bueno, a ver, como toda la información este hombre la recibió de gente que estaba muriendo intoxicada después de inhalar alucinógenos, es posible que todos se hayan imaginado todo eso de los bebés --dijo Shinji suavemente--. Si se hubiera escapado alguna criatura hecha con experimentos genéticos a partir de la... masa... de Adán, podría ser que a todos les haya venido la idea de que salió comiéndose a alguien desde adentro. --Shinji, no... no... ¿no creeras que me lo imaginé todo, o sí? --No, claro que no, pero creo que tampoco confiaría en un empleado resentido con una historia que suena a película de terror barata --dijo Shinji--. Y hasta él admitía que no había VISTO en persona nada de lo que dice que pasó. --Ya viste lo que mi sangre le hizo a Anna. Ahora ¿imagínate si se la hubieran inyectado a algunos bebés? O que hasta los hubieran alterado para ser parte Adán... Shinji, de ahí podría venir Rei. Él arrugó el ceño: --Hmm, supongo que tendría lógica. Pero no tienes ninguna prueba. --Tengo la dirección de mail del sujeto. Cuando me conteste, puedo saber más. --Suerte. --Bésame --dijo ella con voz suave. Shinji se acercó más y la besó. Ella se apretó fuerte contra él mientras se besaban, luego se separó solo un poco y dijo: --¿Puedes... te puedes sentar conmigo un rato? --Claro --dijo Shinji, y fue a sentarse con ella en la cama, pasándole un brazo por los hombros--. Sería... Sería bueno si hicieras eso de nuevo. --¿Qué cosa? --Hacerme un almuerzo alemán. Ella sonrió. --Basta con que lo pidas. --Pe... ah, sí, pedirlo. Sí. --No tienes por qué estar nervioso. No te voy a morder --dijo Asuka, luego lo besó en la mejilla--. Mañana te voy a hacer un almuerzo muy rico, entonces. ¿Qué te gustaría? --Sorpréndeme --dijo él--. No sé mucho de cocina alemana. --Muy bien --dijo ella--. Tengo algunas ideas buenas. Hmm, ¿ya hiciste toda la tarea? --¡Agh! Si venía a pedirte ayuda con algo, así que no, tengo una montaña de deberes por terminar --dijo Shinji. Ella se levantó: --Bueno, entonces ganémosle a tu tarea, y después podemos hacer algo entretenido. --A mí me suena bien --dijo él. -*- --¿Que quieren que hagamos qué? --preguntó Hikari. --Hemos decidido ver si podemos reducir la incorporación de más miembros a la secta haciendo que cada uno de ustedes grabe algunos anuncios de utilidad pública, dando el mensaje de que no son dioses --dijo Maya. --O a lo mejor podemos hacer una conferencia pública para lo mismo --dijo Hikari. --Podríamos intentar una, pero nos preocupa que haya desmanes, mientras que la radio y la televisión rara vez causan disturbios. --Pero por lo general la gente no le cree a ninguna de las dos --dijo Hikari. Maya suspiró. --Lo sé, pero no hará daño, espero. --Claro --dijo Hikari--. Vamos. --Sígueme. -*- Toji fintó a la izquierda, hizo un amago de pasar por la derecha, luego se hizo atrás, saltó y lanzó. Clang. Clang. Adentro. Mostró una sonrisa zorruna. --Ja. Todavía tengo la maña. ¡He ahí el poder del capitán del equipo de básquet! Shinji recogió el balón y se lo lanzó: --Lástima que aquí no haya equipo de básquetbol con quien jugar. Toji atrapó el balón e hizo un tiro rápido, con saltito incluido. --Sí, es un problema. Clang. Tablero. Adentro. Shinji volvió a tirarle el balón. --¿Cómo está tu hermana? ¿Ha mejorado algo? --¡Tablero! --exclamó Toji, volviendo a lanzar. Tud. Adentro. --Mi manita está... Bueno, sigue en coma, pero ahora farfulla montones. Cosas raras. ¡Iba Iba Cutulo! O algo así. --Ah. --Mejor eso a que esté callada ahí --dijo Toji--. Creo. --Sí. Toji lanzó unos tiros más en silencio durante un rato, luego preguntó: --¿Sueños raros últimamente? Shinji sacudió la cabeza. --No. ¿Tú? --Nop. --Ah. --Y ojalá siga así, ¿eh? --Eso --dijo Shinji--. ¿Ya te pidió Maya que hagas uno de esos anuncios? --Mañana --dijo Toji--. ¿Crees que haya que emperifollarse? --A mí me hizo ponerme el traje de conexión para el de televisión. --¿Alguna idea de cuándo salen al aire? Me quiero ver. --Dribleó el balón en círculos alrededor de Shinji, luego hizo un tiro, que entró, y mostró una sonrisa delgada. --Tendrías que preguntárselo a Maya. --Eso. Eso voy a hacer, creo. --Hizo otro tiro, que no entró--. Después. -*- --¿Volviste a saber de ese sujeto? --le preguntó Hikari a Asuka. --No. Le rastreamos la dirección, pero queda en Leipzig. Y no contesta el teléfono. --Tal vez deberías tomar un tren e ir a ver --dijo Hikari. --Queda como a seis horas en tren desde aquí. Podríamos esperar el domingo y hacer un viaje por el día --dijo Anna. --Claro, suena bien --dijo Asuka--. Y si resulta que todo era falso o algo así, lo hacemos un día de paseo para nosotras las chicas. --Voy a ver si encuentro algunos lugares bonitos para visitar cuando estemos allá --dijo Anna. --Me suena entretenido --dijo Hikari. -*- Toji miraba su imagen en la pantalla. --Ajj. Parezco el último de los mamones. --La cámara nunca miente --dijo Asuka, con una sonrisa ladina. La sala de exhibición estaba llena de personal y Niños, mirando los varios spots que Maya había filmado. --La cámara está tiritona --dijo Anna. --Así proyecta realismo --dijo Maya. --Proyecta tiritones --masculló Misato--. ¿Podemos subirle el volumen? --Se oiría mejor si no estuvieran hablando --dijo Maya con un poquito de malhumor. Aquello produjo el silencio deseado. -*- --Qué aburrición... --rezongó Toji, sentado en una banca con Shinji. Shinji, escuchando música con sus audífonos, no contestó. --Quiero hacer algo. --¿Hacer qué? --preguntó Shinji--. No podemos ni ir al pueblo, con esos lunáticos sueltos y nadie que nos traduzca. --Podríamos jugar básquet --dijo Toji, con tono de esperanza. --Ya me has ganado suficiente hoy --dijo Shinji--. Ojalá Asuka estuviera aquí. --Ojalá Hikari estuviera aquí --dijo Toji. Durante un rato, silencio. --Damos lástima --dijo Toji--. Se van las novias, y nosotros nos quedamos sentados en una banca. --Emitió un quejido y miró al cielo. --Podríamos ir a ver tele. --No entenderíamos nada. --Toji hizo una pausa--. ¿Crees que nos dejen disparar en el polígono? --En alemania tampoco tenemos edad. El muchacho volvió a suspirar: --Tiene que haber ALGO que podamos hacer. --Tal vez podemos... --Shinji se interrumpió. --¿Pasa algo? --No sé --dijo Shinji--. Me vino un mal presentimiento. --¿Onda "se viene un ataque"? --No, una sensación, nada más. Toji suspiró: --Carajo. Humm, podemos ir a jugar con la computadora, supongo. --Bueno --dijo Shinji, poniéndose en pie--. Me suena entretenido. -*- Muy lejos, Asuka, Anna y Hikari habían encontrado el edificio donde vivía el doctor Krause, una brownstone somnolienta, y habían entrado a hablar con el administrador. --Falleció --le dijo el administrador a Asuka-- hace varios días. Alguien trató de meterse a robar al apartamento y le pegó un tiro. --Se trataba de un hombre bajo, casi calvo, casi de igual altura que de ancho. --... --Le robaron la tele, la computadora, los cubiertos de plata y un montón de libros. Fueron bien prolijos. --El admnistrador movió la cabeza--. Lástima. El doctor Krause era tranquilo, nunca molestaba a nadie. El entierro estuvo bien bonito. --¿Cuándo murió? --El veintidós. Una semana antes de que yo encontrara su página, pensó Asuka. Parece que el proveedor de internet no mentía cuando me dijeron que le habían cerrado la cuenta por no pagar, pero... Esto seguía oliendo a podrido. Voy a tener que sacarle la verdad a Gendo por la fuerza, decidió. Si había hecho matar a este hombre, iba a PAGAR. -*- --¡Quiero saber la VERDAD! --le vociferó Asuka a Gendo. Sentado tras su escritorio, él no hizo sino entrelazar las manos y fijar la mirada en ella. Si la intención era intimidarla, no resultó. --Hay cosas que son información sensible, la cual no se entrega a todo aquel que se le ocurra pedirla. --¡Se trata de mis papás! ¡Tengo derecho a saber qué les pasó en realidad! ¡Usted estaba ahí! ¡Sabe lo que pasó! --Lo señaló acusadoramente. --De haber estado yo ahí, lo más probable es que hubiera muerto --dijo Gendo--. Tus padres murieron de forma valerosa, tratando de salvar a otros. Eso es todo lo que importa. --¡Fue porque usted hizo un experimento genético con mi hermano y todos esos bebés! ¡Y lo encubrió! --Una fosforescencia roja empezaba a formarse ahora en la mano de Asuka. --El asunto está cerrado --dijo Gendo. Se subió las gafas y empezó a darle la espalda. La mano de Asuka ardía fulgurante ahora, con llamas, a apenas centímetros del pecho de Gendo. --¡NO! ¡Me lo va a decir o se lo saco por las malas! Por un momento, la muchacha vio una expresión de miedo, y luego vio la máscara emocional del hombre caer de nuevo como cortina metálica. Asuka casi podía oler el temor ahora, a través de la fachada. --¿Crees que Shinji será muy comprensivo si me matas a fuego? La muchacha mostró un gesto dolorido: --¡Quiero saber la verdad! --El que estés dispuesta a matarme por esto muestra lo poco preparada que estás para recibir cualquier verdad considerable --dijo Gendo. Tenía la voz seca y fría; costaba aventurar qué sentía en realidad. Asuka podía percibir una traza de desdén, lo cual no hacía sino aumentar su rabia. --Ahora le voy a mostrar lo que... Asuka sintió entonces un pulso de poder detrás de ella y se volvió a ver qué era. Hubo una aglomeración de burbujas, y Toji y Shinji estaban de pie entre estas. Shinji dijo: --Asuka, ¿qué haces? --parecía muy preocupado. Toji miraba cómo ardían las manos de la muchacha. --¡Quiero saber qué les pasó a mis papás! ¡Me han estado mintiendo! --bramó Asuka. Toji dio medio paso en dirección a Asuka, luego se detuvo con gesto nervioso. Shinji fue hasta la muchacha, alcanzó por entre el fuego y le asió la mano, mirándola a los ojos. Le dijo con voz suave: --Por favor no amenaces a mi padre, Asuka. Ella le aferró la mano de forma tensa. --Quiero saber la verdad. ¡Y él con Fuyutsuki son los únicos que la saben! --Papá, Asuka tiene derecho de saber qué pasó con sus papás --le dijo Shinji a Gendo--. Por favor díselo. --Su voz era mitad ruego, mitad exigencia, al mirar Shinji la cara de su padre; parecia fatigado. Se miraron varios segundos, luego Gendo dijo: --Muy bien. Sucedió lo siguiente. Los primeros experimentos en el desarrollo de las Unidades Evangelion revelaron que la mayoría de las personas enloquecían o mutaban de forma horrorosa al intentar controlar nuestro modelo de pruebas. Los demás morían. Hizo una pausa, tomó un sorbo de café, luego calló otro momento más, pensando. Por último, dijo: --Así sucedió con Yui, mi esposa, la madre de Shinji. No obstante, pudimos establecer que Rei podía enlazarse con la unidad Eva sin peligro, y aislamos los que creímos eran los factores genéticos que le permitirían a otras personas controlarlas también. Con un trabajo muy meticuloso, creamos fetos con esas características, y los implantamos en algunas voluntarias. --¿Mi madre se ofreció para una cosa así? --preguntó Asuka horrorizada. --Tu madre entendía el peligro que amenazaba a nuestro mundo. Pareció un riesgo necesario. Lo que siguió... fue un desastre. Nuestro conocimiento era imperfecto. No comprendíamos cabalmente las características del material genético de Adán. El resultado fue que uno de los infantes, en efecto, devoró a la madre desde dentro y salió. En el caos que resultó, se rompieron cosas y hubo derrame de reactivos, se produjo un incendio y la anarquía y la muerte destruyeron al laboratorio. --Gendo hizo un alto para tomar otro sorbo de café. Continuando, dijo: --No conocemos todos los detalles, dado que casi todos los presentes murieron, y casi todos los que sobrevivieron estaban muy ocupados con el trauma como para poner atención. Tu madre murió cuando su hijo salió devorándola por dentro también, al parecer tratando de escapar del desastre. Tu padre ayudó a salir a algunos de los pocos sobrevivientes, luego entró otra vez por su esposa y murió por exceso de exposición a los gases tóxicos. El doctor Krupp, jefe del laboratorio, se mató a los días después producto de la vergüenza. --¿Cómo pudieron hacer una cosa así? ¡Qué cosa más horrible, estar alterando la genética de unos bebés! ¿Cómo pudieron hacerle algo así a mis papás? --vociferó Asuka, y ahora estallaron llamas en torno a su cuerpo. Shinji seguía sujetándole la mano. --Porque el futuro de la humanidad estaba en riesgo. Hasta que se descubrió que TÚ podías ser piloto, no teníamos ningún prospecto más que Rei, y Rei... Nuestros esfuerzos por duplicar a Rei fueron un completo desastre. Y si no teníamos pilotos, la humanidad estaría condenada cuando llegaran los ángeles. --O sea que Rei SÍ es un experimento genético. --Asuka luchaba por calmarse. --Sí. De ahí todos los clones que se descontrolaron durante el escape de Adán. Por desgracia, eran todos defectuosos. Rei es la única capaz de sobrevivir la exposición al LCL y seguir humana y cuerda, y no sabemos por qué. Ni siquiera ahora. --Gendo tenía la voz firme, pero las manos le temblaban levemente. Asuka volvió a perder el autocontrol, aunque intentaba gobernarse, por Shinji si no por Gendo: --¿Y por qué no me lo dijeron nunca a MÍ? --Lo único que hubiera logrado sería causarte dolor --dijo Gendo--. Y todo lo que sí te dijimos era cierto. Los pocos sobrevivientes dijeron que hubo un accidente en el laboratorio y que tus padres trataron de ayudar a los demás. Tú eras muy pequeña, y ya era bastante cruel decirte que tus padres habían muerto. Asuka se puso a llorar. --Ya no soy una niña. --Un adulto, espero, no amenazaría con matarme por no acceder a revelarle información confidencial --dijo Gendo--. Tu poder es muy grande, pero a tu madurez le falta mucho. --Papá, eso es cruel --dijo Shinji, tajante--. ¿No ves que le haces daño? --Traté de evitar el tener que decírselo --dijo Gendo, dirigiéndose a Shinji--. Pero ella insistió en oír la historia completa y tú también. --Su tono de voz dejaba en claro que no sentía culpa por la reacción de la muchacha. --Mamá, Papá... --Asuka se derrumbó completamente. --Shinji, Toji, por favor llévenla a su casa --dijo Gendo con la voz apretada. Por un momento, Shinji puso verle los ojos a través de las gafas, y seguía con ellos las llamas de Asuka. --A la orden --dijo Toji en voz queda. Parecía aliviado de irse. --Así lo haremos --dijo Shinji, volviéndose hacia Asuka, luego la sacó, rodeándola con un brazo. Partieron. Gendo se quedó en silencio, mirándolos marcharse. Cuando las pisadas de los niños dejaron de oírse, se levantó y cerró la puerta, luego volvió a su silla y tomó un sorbo largo de café. Entonces empezó a temblar y lo que quedaba de café se derramó por el escritorio. Luego vinieron las lágrimas. -*- Shinji, sentado en la cama de Asuka, abrazaba a la muchacha. Asuka había dejado de llorar hacía un rato, y ahora no estaba sino callada, oyendo la música que él había puesto en el equipo de sonido. Hikari y Anna estaban sentadas en sillas cercanas, más Toji apostado cerca de la puerta, con la expresión de alguien que siente el deber de hacer algo pero ignora qué. Hikari preguntó con voz suave: --¿Quieres jugar a las cartas o algo así, Asuka? ¿O prefieres que te dejemos sola? --No me dejen sola --dijo ella en voz queda. --Voy por las cartas --dijo Toji. El muchacho partió y, poco después, Rei entró con gesto incierto y un libro en las manos. --¿Puedo? --preguntó. Asuka empezó a decir que no, con ganas de gritarle y decirle que se largara para siempre. Y luego recordó lo que había descubierto, que Rei no era sino un experimento, una cosa hecha para ser piloto. Que había sido una marioneta su vida entera. Todo aquello contra lo cual Asuka luchaba por dentro, los cambios que la alejaban de la humanidad, Rei los había combatido toda la vida. Le dio un vistazo al libro: era otro manga. "Un día de verano", otra historia de triángulo amoroso. Tenía que haber alguna manera mejor para que Rei terminara de captar cómo tratar con la gente. Podía sentir el dolor de Rei; podía oler los remordimientos. Asuka recordó haber tratado de chamuscar a Gendo hacía un tiempo. Costaba tanto dominarse, y era tan fácil sucumbir a las bestias que aullaban en su mente, los pedazos de alma que había robado, devorado, asimilado. Estos querían que ella fuera como ellos, una asesina, un monstruo. Mirando a Shinji, se preguntó si el muchacho sentía como ella, si las voces le berreaban a él también. Parecía tan suave y amable, como si fuera inmune a ellas. El muchacho la miraba sonriendo, y su sonrisa hizo a Asuka sentirse más humana. Le dio fuerza para hacer lo que necesitaba hacer. Se hurgó la mente, hasta llegar a un lugar al que nunca, jamás hubiera querido ir: el lugar donde vivían los fragmentos del Mancillador, y acometió a golpes contra ellos, con la rabia que ella le había estado dirigiendo a Rei, y los sondeó, tratando de encontrar las respuestas que había temido buscar. Le consternó descubrir que la bestia no las sabía. Solo podía ver lo sucedido a aquellos directamente bajo su poder, no lo sucedido a aquellos meramente influenciados. La muchacha le propinó una patada a su mente, luego volvió en sí, de vuelta a su desdicha. Rei tenía un aspecto igual a lo que ella sentía, se dio cuenta Asuka. Muy triste, muy sola. No quería perdonar a Rei; el recuerdo de lo sucedido seguía fuerte. Pero había perdido la certeza de que Rei lo hubiera hecho por libre albedrío. Rei se había visto dominada, como los demás, y no había podido contenerse. Ahora Asuka se daba cuenta, intelectualmente, aunque sus instintos viscerales seguían gritando de dolor y ultraje. De modo que combatió a los instintos, y trató de no perder los estribos de su mente racional. --Sí, entra --dijo Asuka con voz delicada--. Así que fuiste un experimento. Rei pestañeó y llegó a acuclillarse delante de Asuka. --Mi nacimiento, sí. --¿Somos todos unos títeres y nada más? ¿Experimento de alguien? --preguntó Asuka amargamente--. ¿Estamos condenados a convertirnos en monstruos porque nadie sabía lo que hacían? --Somos los Niños --dijo Rei--. Es el destino. Pero somos lo que hacemos. Toji volvió con los naipes, luego miró a Rei y a Asuka con cara de nervioso. --Me sentí como un títere, como una muñeca, bailando con hilos y haciendo lo que me mandaban, como maniquí --dijo Asuka con voz airada--. ¿Qué más no nos han dicho? --Muchas cosas, creo --dijo Anna. --Eso, aquí hay un montón de secretos --dijo Toji. --Saber la verdad no siempre ayuda mucho --dijo Shinji--. A veces hace mal. Asuka empezó a temblar, aunque no lloraba. Dijo: --No quiero ser un monstruo. --No eres un monstruo --dijo Hikari firmemente--. Eres mi amiga, y un buen ser humano. Puede que tengamos poderes especiales, pero eso nos da responsabilidades mayores, nada más. No nos hace monstruos. --Somos más dioses que monstruos --dijo Anna--. No le temas a tus poderes. Acéptalos y úsalos sabiamente. Por esa razón nacimos, para tener estas capacidades. Por esa razón existimos. --Quiero saber qué pasa, eso es todo --dijo Asuka, suspirando conforme su furia empezaba a menguar. Se apoyó contra Shinji--. Shinji... ¿No te arrepientes de ser mi novio, verdad? Shinji se sonrojó un poco. --Claro que no --dijo--. Eres muy buena novia. Rei miraba el piso. Asuka intentó sonreír y fracasó. Seguía sintiendo las ideas arremolinadas, pero no quería molestar a nadie con ellas. Detesto sentirme así, pensó. --Juguemos --dijo. Rei se levantó. Asuka dijo: --Tú también, Rei. No me caes bien. No sé si algún día me vas a caer bien. Pero... le caes bien a Shinji. Y yo confío en Shinji. Quiero odiarte, pero... Creo que no puedes evitar ser lo que eres, y... --Se estremeció y refrenó las ganas de llorar más--. Necesito que haya gente aquí, ahora. Incluso tú y Toji. --¡Oye! --dijo Toji--. ¡No me pienso quedar donde no me quieren! --No te vayas --dijo Asuka, mirándolo con cara triste--. Por favor. --Ehh, bueno --dijo él, luego se sentó descoordinadamente con las cartas--. ¿Qué vamos a jugar? --Póker --dijo Asuka. --Voy por mi taza con monedas. El juego no se llevó el dolor de Asuka, pero al menos desgastó en algo las puntas más filosas. -*- Gendo se paseaba: --Habrá que tomar medidas más drásticas para debilitar a los adoradores. Los avisos de radio y televisión no están dando resultado. --Tal vez si les damos más tiempo... --empezó Fuyutsuki, sentando a la mesa de reunión tomando sorbos de café. --No tenemos tiempo --dijo Gendo--. Si el plazo para que surja el Rey del Mar es el mismo que la última vez, tenemos cuando mucho unas semanas, tal vez menos, para que se alce. Como no podemos atacar a esa gente sin pruebas que satisfagan a los inspectores, tenemos que subirle la intensidad a la campaña publicitaria. Fuyutsuki suspiró. --Pero entre más público el anuncio, más alto el riesgo de seguridad. --Esa gente va a poner en duda todo lo que no puedan ver con sus propios ojos --dijo Gendo--. Tiene que ser aquí, y tiene que ser en público. No me gusta, pero se acaba el tiempo. No nos podemos permitir el riesgo de que usen a los adoradores en nuestra contra, o que estos decidan asaltar la base para "liberar" a los Niños. O ataquen a más de nuestro personal cada vez que van a la ciudad. Ayer se atrevieron a emboscar uno de nuestros camiones de abastecimiento. Los quiero dispersados antes de que el "Enviado" llegue a ellos. --Se sentó--. ¿Crees que...? --¿Los inspectores? Me parece que no les caemos muy en gracia, pero no encuentro que nos tengan una mala voluntad tan terrible. Además, ¿los podrías culpar? Gendo negó con la cabeza, tomando de su respectivo café: --No. Me temo que yo tampoco me caería muy en gracia. --Se miró los guantes--. Nos falta tan poco. Tan poco para el final de todo. Dime que lo vamos a lograr. --Lo vamos a lograr. --Bien. --A menos que Nyarlathotep corrompa a los Niños y que nos devoren el corazón aún estando vivos --continuó Fuyutsuki. Gendo mostró un gesto dolorido: --Por lo general soy yo el que ve el lado negativo. --Grande es mi esperanza, pero también mi miedo --dijo Fuyutsuki, mirando su taza. --Bueno, no dejes de repetirte que solo faltan dos. --Dos y posiblemente el Enviado. --TRES más, entonces. Fuyutsuki se levantó. --Hora de hacer el comunicado. --Suerte. --Nunca cuento con la suerte. --Yo tampoco, pero no puedo menos que desearla. Hasta yo soy supersticioso a mi manera. Fuyutsuki sacudió la cabeza: --Todos lo somos. -*- Maya se paseaba mientras todos se ponían en posición y se terminaban de instalar las cámaras. Tenía que ser abierto al público, de modo que los sectarios no tuvieran excusas para decir que la transmisión había sido trucada por NERV. La campaña publicitaria estaba teniendo escaso efecto debido a que los idólatras se habían convencido de que todo era un montaje hecho con imágenes digitales. Los presentes en la conferencia verían con sus propios ojos a los Niños negar toda divinidad. Todo esto presentaba enormes problemas de seguridad. Se habían instalado en la plaza de la ciudad, y el área que rodeaba a las cámaras y la tarima estaba resguardada por Seguridad de NERV y la policía local, pero ambos grupos eran una tela de cebolla entre la enorme muchedumbre de curiosos y el escenario. Maya tenía el mal presentimiento de que esto podía terminar en violencia. Pero Fuyutsuki había dispuesto que una declaración así de pública era lo mejor. Cualquier cosa más segura hubiera sido más fácil de refutar. Ella había concordado al principio, pero ahora no estaba tan segura. Ritsuko le puso una mano en el hombro. --Tranquila. Maya intentó tranquilizarse y fracasó: --Va a haber violencia. --Eso es lo que me temo --dijo Misato--. Si nos vemos obligados a dispararle a esta gente, se va a poner horrorosamente feo. No me puedo ni imaginar por qué Fuyutsuki insiste en que lo hagamos de esta manera. Si quisiéramos un comunicado público, deberíamos haber ido a Berlín o un lugar así, donde hay locaciones más seguras. O nada más transmitirlo desde la base. --Los adoradores están aquí y tienen que verlo. No quieren creer los anuncios, creyeron que eran falsos --dijo Ritsuko, negando con la cabeza--. Pero esto no lo pueden refutar. Sospecho que Fuyutsuki espera que los adoradores acepten al menos una orden de retirarse por parte de los Niños, si es que no se les puede convencer de no adorarlos. Y así se mantiene una salida abierta. --Esto no me gusta nada --dijo Misato--. Ingrid cree que va a salir bien, pero yo... Demasiadas cosas pueden salir mal. --Esperemos lo mejor, y planifiquemos para lo peor --Ritsuko chequeó sus notas con gesto nervioso, esperando. --Listos --le dijo uno de los camarógrafos a Maya. Ella asintió y fue hasta el frente, se acercó al podio. --Hola a todos --dijo--. Soy Maya Ibuki, de NERV. Estamos conscientes de que nuestra organización muchas veces guarda secretos. Mucho de eso es necesario por razones de seguridad: si les decimos cosas al mundo, nuestros enemigos las oyen también. Pero a veces podemos ser más silenciosos de lo que en realidad hace falta, así que hacemos esta presentación para darles a todos una idea mejor de cómo van las cosas, y de qué está haciendo NERV por la seguridad del mundo. También vamos a abordar una pregunta que ha suscitado mucho interés, que es por qué los Niños son los únicos que pueden pilotar unidades Evangelion. Esperamos que disfruten nuestra presentación, y que perdonen nuestra falta de gracia: somos soldados y científicos, no artistas. Hizo lo que pudo por sonreír. --La primera en dirigirse a ustedes será la comandante de nuestra sección táctica, Misato Katsuragi, que explicará nuestras campañas previas. Misato llegó al podio y empezó a dar una serie de informes acerca de las misiones pasadas, con Maya oficiando de traductora. Nerviosa al principio, la comandante pronto se olvidó de todas las cámaras que apuntaban hacia ella y se puso cómoda entregando los informes. Bien por sobre ellos, el cielo empezó a surcarse de meteoritos, primeros unas pocas rayas de luz, luego muchas. Algunos de los concurrentes miraron hacia arriba y vieron las piedras caídas del cielo, aunque costaba verlas por entre las luces de la ciudad. Siguió Ritsuko en el podio, con la doctora Himmelfarb asistiéndola como traductora. Ritsuko expuso la forma en que se había capturado a un ángel en la Antártica y los estudios hechos a este, usados como huella dactilar para crear las armas con las cuales se combatía a los ángeles; explicó la forma en que el Segundo Impacto había arrojado a la atmósfera sustancias varias de origen angelical, que habían producido las muchas mutaciones significativas observadas en los niños concebidos dentro del año posterior al Segundos Impacto. Que, en el caso de algunos niños, existía una mutación que permitía a la persona sincronizarse con una unidad Evangelion y controlarla. Repitió la teoría operacional actual de NERV: los ángeles eran máquinas de guerra extraterrestres, abandonadas en la Tierra por razones desconocidas, y ahora despertaban debido a cambios en el campo magnético terrestre ocurridos desde el Segundo Impacto, o posiblemente debido a señales emitidas por máquinas angelicales averiadas poco después del Segundo Impacto. Gendo miró hacia el cielo y agrió el gesto. --¿Crees que...? --le preguntó a Fuyutsuki. --Tengo el mal presentimiento de que puede ser --contestó Fuyutsuki. Ritsuko entregó luego la palabra a los Niños. Su intención era que Asuka fuera la vocera, pero la niña había estado tan deprimida últimamente que, le pareció, haría más daño que bien. Como Anna era la única otra que hablaba alemán, le habían pedido que hablara por los Niños. Anna había estado ávida de aceptar. --Saludos, gentes de la Tierra --dijo Anna, leyendo de su discurso--. Somos los Niños, elegidos por el destino para rescatar a la humanidad del peligro que representan los ángeles. Llevaremos a la humanidad hacia la luz de una era nueva, lejos de las tinieblas venidas desde la caída del viejo mundo en el Segundo Impacto. Los viejos dioses han fracasado; nosotros somos los dioses nuevos, que llevarán a la humanidad hacia la era nueva. Asuka apenas advertía lo que Anna decía, demasiado perdida en su pesar como para prestar mucha atención. Los demás Niños, ignorantes de lo que Anna estaba diciendo en realidad, estaban sentados sin hablar y tratando de poner cara responsable. Misato escuchaba e intentaba descrifrar lo que Anna decía, pero no lo lograba. Ritsuko tenía la cara arrugada en gesto de desgracia, al igual que Maya. Fuyutsuki hacía señas frenéticas a los camarógrafos para que cortaran las cámaras. Los hombres lo intentaban, pero Fuyutsuki podía ver en su monitor que la transmisión continuaba. Volvió a hacer señas. Un camarógrafo se le acercó y dijo: --Señor, las cámaras no se quieren apagar. --Hay que callar a esta niña --dijo Fuyutsuki con voz de urgencia. --La gente se va a descontrolar --dijo Misato, mitad mirando a Anna--. ¿Qué hace esta niña? --NERV es una organización corrupta que ha asesinado a las siguientes personas --dijo Anna, y empezó a leer de una lista. Asuka no se daba cuenta; estaba parcialmente ida, perdida en sus ideas. Los demás Niños oían la lista de nombres y se preguntaban qué hacía la muchacha. --Está condenando a NERV. Vamos a tener que arriesgarnos a que haya violencia. Y entonces sonó el teléfono de Weiss. -*- Otto Hausen le daba al teclado, tratando de terminar su informe semanal a la hora, para poder irse a su casa y relajarse. La semana había estado tranquila, y durante esta Polaris apenas si había hallado algún indicio de ángel, pero de todos modos el hombre tenía que dar un detalle diario del escaneo, y redactar un informe extenso que abarcaba veinte páginas para decir "No Pasó Nada". Su trabajo se interrumpió, no obstante, cuando su computadora le habló. "ADVERTENCIA, DETECTADA SEÑAL DE ÁNGEL". Guardó rápidamente el informe, cambió de ventana y abrió el Monitor de Actividad Polaris. Polaris acababa de captar una señal de ángel penetrando en la atmósfera terrestre desde la dirección general del centro de la galaxia. Buscó a tientas el celular. Hora de llamar al comandante Weiss, pensó. -*- Weiss tomó la llamada y habló rápidamente con Otto. Una de las estrellas de lo alto se hacía más brillante cuando Ritsuko se acercó a otro micrófono: --Los dioses no existen. Los poderes de los Niños son completamente explicables por medios científicos y reproducibles de forma técnica. ¿Creen que dioses de verdad necesitarían una enorme infraestructura de soporte que les proporcionara armamento y LCL? ¿Les parece creíble que sus poderes divinos despierten solamente cuando se usan equipos desarrollados científicamente para combatir a otros seres extraterrestres, también explicables científicamente? Anna se volvió y le dio a Ritsuko una mirada de rabia. Shinji le preguntó a Asuka: --¿Qué pasa? Asuka se sobresaltó y empezó a reconstruir las cosas que había oído, pero a las cuales no había estado poniendo mucha atención. Los ojos se le agrandaron cuando lo asimiló todo. --Anna está diciendo que somos dioses --dijo--. Y no lo somos. --Miró al suelo--. Monstruos tal vez, pero no dioses. Hikari fue al frente y asió otro micrófono: --¡Nosotros no somos dioses! --dijo en japonés--. ¡Si lo fuéramos, no necesitaríamos traductores y Toji tendría mejores notas! --¡OYE! --dijo Toji. --Yo le digo que estudie, pero él no pone empeño --dijo Hikari--. Puede que Anna se crea diosa, pero parece que se olvidó de todas las veces que ha tenido pesadillas y ha llegado corriendo donde Asuka. Hikari miró intensamente a Asuka esperando que esta confirmara lo dicho. Asuka dijo: --Anna, ¿qué haces? ¿Por qué haces esto? --Tenía el pésimo presentimiento de saber por qué, pero no quería creerlo. No de nuevo. No a Anna. --¿Cómo llamar a los poderes que tenemos, sino poder de dioses? --preguntó Anna--. ¿Acaso los Dioses Ancestrales no dijeron a Asuka y a Toji que la sangre de ellos corría en nuestras venas? --Este... sí, puede que hayan dicho algo así --dijo Toji, tratando de acordarse. La radiante estrella fugaz se volvió una estela, que descendió hacia el Este de la ciudad. La muchedumbre se agitaba, incansable. Gendo dio un vistazo a los inspectores de la ONU, que parecían bastante nerviosos, aunque no podía culparlos. De haber sabido que Anna se volvería en nuestra contra, pensó Gendo, no habría hecho esto. Pero ahora lo único que podemos hacer es tratar de salvar la situación. --Ángel aproximándose, en curso de aterrizaje a tres kilómetros hacia el Este de la ciudad --le dijo Weiss a Fuyutsuki. Gendo puso un gesto dolorido. --¡Niños --exclamó Fuyutsuki--, tenemos un ataque de ángel! Vamos a traer las unidades EVA. ¡Apróntense! La concurrencia empezó un cántico de "¡Gloria a los Niños!". --¡Ya no precisamos sus máquinas! --anunció Anna--. ¡Somos dioses hechos carne! --Se alzó en el aire, y un aura alada surgió de ella--. ¡Venid, destruyamos a nuestro enemigo y devoremos su poder! Y voló en la dirección que había seguido el meteorito. Los Niños la vieron alzar el vuelo, conmocionados. Toji balbuceó: --¿Qué estaba hablando? --¡Anna, vuelve! --gritó Asuka, elevándose tras ella. --¡No, no vayas! --vociferó Misato--. ¡Es muy peligroso! Alas negras brotaron de Rei y la muchacha salió volando detras de Anna y Asuka. --¿Y cómo vamos a...? --empezó Toji. Shinji tomó a Hikari y a Toji de un brazo, grandes alas blancas nacieron de él, y se alzó por el aire. --Me cago --dijo Toji. --¡Devuélvete! --bramó Misato. --¡No puedo dejar que vayan solas! --dijo Shinji. --¡Al menos enciende el celular para que sepamos qué pasa! --gritó Misato. Shinji dijo: --Hikari, llama al teléfono de Misato. La muchacha asintió y obedeció, mientras Shinji atravesaba el cielo hacia el Este. -*- En momentos que el personal de apoyo empezaba a cargar las unidades EVA a sus transportes, las unidades cobraron vida, haciendo que los técnicos de apoyo huyeran en todas direcciones. A punta de demolición, las unidades salieron del hangar, luego echaron a correr a campo traviesa, en dirección al Rin. -*- El meteorito, deslumbrante, impactó antes de que los Niños pudieran llegar al punto donde caería. Conforme se aproximaban, lo vieron estrellarse contra una planta de enlatado y una de piezas mecánicas, reduciendo ambas a metal molido y reventado. Rodeado por una cuenca de metal fundido y deformado, el exterior gélido del meteorito se fracturó: Al abrirse, liberó una masa fosforescente de color amarillo, como del tamaño de un coche pequeño, que escurrió subiendo por el costado del cráter. Al moverse, empezó a devorar el metal y la piedra que lo rodeaba, creciendo en tamaño. --Genial, es la puta Mancha Voraz --dijo Toji--. ¿Alguien tiene por ahí un congelador gigante? Rei extendió los brazos y los cielos se nublaron. Shinji y Asuka vieron esto y se concentraron también. Pronto, una gigantesca nevazón estalló sobre la criatura. Esta pareció más irritada que lesionada. --¡No se trata de La Mancha Voraz! --vociferó Anna--. ¡No un monstruo de película B, es una Semilla de Azathoth! --¿Y eso qué mierda es? --preguntó Toji. --En el centro del universo mora el Sultán de Demonios, Azathoth --dijo Anna--. Rodeado de su corte, que calma las furias de su locura, rige la creación toda. A veces, genera vástagos, emitiendo porciones de sí mismo, que viajan por el espacio hasta dar con algún mundo, que luego devoran para volverse una versión menor de su padre. --Me cago --dijo Toji. --Tenemos que contenerlo con los campos AT --dijo Shinji--. Como hicimos con Adán. --¿De verdad crees que podamos sin las Evas? --preguntó Hikari con voz nerviosa. --Hay que intentarlo --dijo Shinji. Hikari le repitió la información a Misato, que contestó: --//Las Evas se soltaron y van hacia ustedes. Vean si lo pueden contener con los campos AT, pero no se expongan a que los maten antes de que lleguen las Evas//. --Carajo, ojalá también pudiera sacar alas --dijo Toji--. Así todos podríamos volar rodeándolo. --¡Puedes! --exclamó Anna--. Hemos absorbido el poder de Adán, y ahora nuestros cuerpos son tan fluidos como el de él. --¿En serio? --preguntó Toji. El muchacho intentó hacer que su cuerpo formara alas. La camiseta se le rompió al surgir de sus omóplatos unas enormes alas rojas. --Me lleva el carajo. --¿Cómo, completamente fluidos? --preguntó Hikari al hacer surgir alas también. --¡Somos dioses! ¡Nuestra carne obedece nuestras órdenes! --gritó Anna, poniéndose en posición. Los Niños se abrieron en formación, creando un hexágono en torno a la Semilla que crecía y continuaba sus ataques enceguecidos, devorando todo lo que tocaban sus tentáculos de mutación gelatinosa. Los Niños extendieron los brazos y formaron seis campos AT. Cuatro campos refulgían intensos, dos brillaban con menos ardor. Los campos se expandieron hasta tocarse, y luego empezaron a acercarse hacia el interior, contra la Semilla. Esta empezó a acometer contra los campos, pero estos resistían, oprimiéndola despacio, compactándola. Pero entre más fuerte la compresión, más crecía la resistencia. Podían sentir a la mente de la cosa aullar contra sus campos AT. Toji empezó a sudar, temiendo que fuera a escaparse por el punto donde él estaba; podía sentir que su campo AT cedía. Rei presionaba en silencio, con lo que quizá era una pizca de triunfo en los ojos. Anna mostraba una sonrisa como la de un gato que juega con un ratón, en tanto Shinji parecía abiertamente asustado, aunque de todos modos avanzaba. Toji dio un vistazo en dirección a Hikari, y vio que la muchacha parecía bastante nerviosa. Esto es demasiado fácil, pensó Toji. Aunque a mí no me esté yendo muy bien. Se sintió desplazado un poco hacia atrás, y trató de hundir más los pies en el suelo. Ojalá las Evas lleguen pronto. --//¿Cómo van?/ --le preguntó Misato a Hikari. --Creo que vamos ganando. Parece que llegamos a tiempo --Hikari intentaba calmarse los nervios, pero tenía mucho miedo de todas las cosas que podían salir mal aquí. --//El comandante Fuyutsuki quiere que lo contengan hasta que lleguen las Evas. Espera que podamos llevarlo con vida.// --¿Podremos contener a esta cosa? --preguntó Hikari. --//Así lo cree él, si pueden procurar que no crezca más//. Los campos se habían convertido en una esfera, que apretaba a la Semilla desde cada lado. Su forforescencia de amarillo flemoso proyectaba en las facciones de los Niños una luz cadavérica. La cosa gritaba con un enfurecimiento ignorante, de impotencia, el aullido de una bestia enjaulada, una mente llena de poder pero vacía de inteligencia. Hikari exclamó a los demás: --¡Quieren que lo contengamos hasta que lleguen las unidades EVA, para que lo puedan capturar! --¡Gendo y Fuyutsuki quieren adueñarse de su poder! ¿En verdad crees que NERV puede contener a esta cosa mejor de lo que guardaron a Adán? --exclamó Anna--. ¡Ellos sabían lo que era esto, pero no se dignaron decírnoslo! ¡Quieren que dependamos siempre de ellos! Los Niños dudaban, mirándose entre ellos, nerviosos. Podían sentir que la cosa se debilitaba bajo el asalto, pero continuaba pugnando desesperadamente. Y luego dejó de pelear, compactándose a un tamaño menor aún. --¿Qué mier...? --dijo Toji. --¡Se está aprontando para atacar con todo! --gritó Anna--. ¡Hay que pegarle primero! Varias cosas sucedieron a un tiempo. Los Niños lo apisonaron usando los campos AT, intentando exprimirlo antes de que este pudiera liberarse para atacar. La cosa se desplegó y descargó todo su poder contra Hikari, a quien había identificado como el eslabón más débil. El resultado fue que se aplastó como pasta dental en un pomo, con Hikari como la tapa. Su enorme masa estaba siendo mortalmente prensada por los otros cinco campos AT, pero había hecho varios boquetes minúsculos en el campo de Hikari, y una gran cantidad de su sustancia se atomizó a la forma de un aerosol hacia la atmósfera, por sobre la ciudad y las zonas rurales. El resto de su masa, atrapada, murió gritando al alimentarse los Niños de su poder. El sabor no fue grato a sus paladares, similar a beber ácido de batería. Hikari, de hecho, sufrió náuseas suficientes para vomitar cuando hubieron terminado. Pero, al mismo tiempo, el influjo de energía les brindó a todos un éxtasis de fiereza, un placer físico de succionar el poder a aquella criatura enfurecida, condenada, infante. Esta berreaba y se retorcía, tratando de liberarse, pero ellos eran inmisericordes, aplastándola y devorando su alma centímetro a centímetro. Y luego pereció por completo, y el dulce paroxismo se disipó, no dejando sino un regusto amargo. Toji se acercó a Hikari, combatiendo el impulso de vomitar él también. --¿Estás bien? --preguntó. --Bien --dijo ella, tosiendo y estremeciéndose--. Me siento tan... como si tuviera fiebre. --El poder de Azathoth, incluso el de uno de sus hijos, no es fácil de contener --dijo Anna. --¿Cómo supiste qué era esta cosa? --preguntó Shinji. Fue al vuelo hasta donde Asuka, que que tenía la mirada clavada al suelo. --Asuka y yo hemos estado investigando, y de ahí lo reconocí --dijo Anna--. Y de los recuerdos de Adán. --¿Estás bien? --le preguntó Shinji a Asuka. --Quisiera no haberme convertido jamás en una de los Niños --dijo Asuka con voz delicada, luego se volvió para abrazar a Shinji, los dos flotando en el aire--. Me gustó... me gustó saborear su muerte... Soy horrible. --Se estremeció, sintiéndose aún más deprimida, si aquello era posible. Se aferró a Shinji como a un salvavidas. --Iba a devorar el planeta entero --dijo Shinji--. No nos quedaba otra. --La voz le temblaba, mientras él mismo intentaba convencerse de aquello. --//¿Está muerto? --preguntó Misato por el celular--. Hikari, ¿estás bien?//. --Estoy bien, con un poco de náuseas, eso es todo --le dijo Hikari a Misato. El estómago le gorgoteó, y la muchacha rogó por no volver a vomitar. Toji cayó en la repentina cuenta de que ahora Hikari era rubia. El muchacho se rascó la cabeza e intentó dilucidar si esto acababa de suceder o si simplemente no estaba pensando claro. --Tuvimos que matarlo antes de que pudiera escapar, pero parece que parte de sus restos se dispersaron por el aire --continuó Hikari. --//Las unidades EVA ya casi llegan. Sospecho que las van a necesitar para contener el material que escapó --dijo Misato--. Por favor regresen a la base.// --Katsuragi-san dice que es hora de que volvamos --les repitió Hikari a los demás. Anna dijo: --Sí, es hora de que se sepa la VERDAD. -*- La multitud empezó a celebrar cuando los Niños llegaron volando y descendieron sobre la tarima. La voz de Anna tronó por el campo. --¡Nuestro enemigo ha caído! ¡Regocijaos, pues una vez más os hemos dado salvación! La muchedumbre celebró aún más fuerte, mientras Gendo se mostraba alterado: --¿Qué patrañas son esas de ser dioses, Anna? Nuestro rol no es hacer que la humanidad nos adore. --Somos DIOSES --dijo Anna--. En todo sentido de la palabra. Podemos crear vida y podemos quitarla. --Extendió una de sus uñas para cortarse la palma. Un hilillo de sangre salió y se transmutó en media docena de mariposas que se elevaron por el cielo--. Los elementos obedecen nuestro mandato. Podemos combatir a dioses invasores y triunfar. Nuestros poderes nos pertenecen por derecho de sangre y herencia. ¡Venceremos a los invasores y guiaremos a la humanidad a una nueva edad de oro! Somos monstruos, pensó Asuka. Más que salvar a la humanidad, puede que la destruyamos como hicieron los otros. Se apoyó contra Shinji, sintiéndose muy sola. --La humanidad no NECESITA dioses --ladró Gendo de vuelta--. Y tus poderes distan mucho de ser divinos. Con nuestros inventos y nuestras mentes, no necesitamos protectores espirituales. Sus poderes son creación nuestra, fruto de la ciencia, no de la magia. --¡Ja! ¡Valientes palabras de un hombre que ha indagado la magia negra en busca de poder! --dijo Anna--. ¡De un hombre que ha ponderado las palabras de Al Azif, y que ha usado los antiquísimos poderes místicos de los Dioses Exteriores en combinación con la ciencia, para crear las mismísimas unidades Evangelion. ¡VALIENTES PALABRAS DE UN MIEMBRO DE SEELE! --¿SEELE? ¿Qué es SEELE? --preguntó Misato. Intentaba idear el curso a seguir. Las cámaras no se podían apagar, y los esfuerzos por moverlas también habían sido inútiles. El gentío se desenfrenaría completamente, e intentar dispararle a Anna enfurecería a los Niños y a los espectadores, además de la elevada posibilidad de no hacerle daño, mucho menos silenciarla. Y además, no le gustaba la idea de abrir fuego contra una niña. --Esos son embustes tuyos --dijo Gendo. Muy por lo alto, el cielo titilaba con miles de estrellas que normalmente no eran visibles. --¿Qué es SEELE? --preguntó Shinji. Se preguntaba cuánto de esto era cierto y cuánto no. Miró de reojo a Asuka, pero la muchacha había devuelto la mirada al piso. --Desde hace millones de años, ha habido quienes adoran a los Dioses Extreriores y a los Grandes Antiguos --dijo Anna--. Cada cierto tiempo, las sectas se reinventan con el paso de los años. Las viejas fachadas se vuelven inestables o se desgastan, y las creencias cambian. Y así acontenció que la Orden de la Sabiduría Celeste, conocida también como la Orden de Dagón, se reconstituyó tras la Segunda Guerra Mundial como SEELE. Encabezada por el Errante, un hombre conocido como Lorentz Keele, aunque ha llevado muchos nombres y dado origen a muchas leyendas, largamente ha esperado el Día del Retorno. "Esperan, esperan el día en que su amo, uno de los Grandes Antiguos, nada menos que el poderoso Cthulhu, surja desde donde yace bajo el mar, pues en aquel día, su mente tocará los sueños de los hombres, y a todos hará sirvientes. Ellos creen que ese día, se les recompensará por su lealtad y por sus servicios. Pero, como verán, siempre ha habido un problema... Mientras Anna seguía su soliloquio, Ritsuko llamó aparte a Misato, Ingrid, Weiss y Makoto. --Hay que hacer algo contra el material que se dispersó en la atmósfera --dijo--. Hay que desalojar a todo el personal no esencial, y hay que dispersar a la gente para que se vayan a los albergues. Pero temo que no nos tomen en cuenta, o que se desate el pánico. Misato dio un vistazo a la muchedumbre: --¿Cómo entienden la conversación si ahora todos los del escenario están hablando en japonés? Ingrid pestañeó. --¿Qué? Pero si Anna está hablando en alemán. El que está hablando en japonés es el comandante Ikari. --... --Pero nosotros la oímos en japonés --dijo Ritsuko. Todos se dieron vuelta y miraron a la muchacha, mientras las estrellas del cielo se acercaban un palmo más. --El "gran" Cthulhu tiene muchos rivales --dijo Anna--. Su poder sobre los mortales es temible, pero no puede regir los sueños de sus enemigos. ¿De qué sirve que corrompa a la humanidad para luego perecer a manos de sus enemigos? Asuka escuchaba sombríamente, tratando de dominarse. El combate le había proporcionado un cierto choque de adrenalina, pero se sentía tan abatida que le costaba reunir el interés, aunque, muy en el fondo, sabía que algo tenía que andar mal. No le facilitaba las cosas el que Anna estuviese confirmando muchas de las cosas que ella llevaba sospechando desde el principio. Tengo que hacer algo, se dijo. Intentó convencerse de que era posible hacer algo. --Y he ahí el lugar de NERV. Los líderes de NERV son jerarcas de SEELE. NERV no ha sido más que un títere bailarín, diseñado para eliminar a todos los rivales de Cthulhu, de modo que pueda tener la tierra para él solo. Con la secta controlando a lo único capaz de detenerlo, los Niños, Cthulhu es imparable. --¡No traicionamos a la humanidad! --bramó Gendo, enfurecido--. ¡Tú eres quien la traiciona tratando de proclamarte dios sobre ella! El gentío abucheó y empezó una silbatina, obviamente inclinado a tomar la palabra de los Niños por sobre la de él. Los inspectores de la ONU tomaban notas y observaban detenidamente, claramente indecisos entre la desconfianza hacia Gendo y el no poder creer que una secta secreta hubiera podido controlar así a NERV. --¡Y más aún, estás bajo el control de uno de los ángeles! --anunció Gendo--. ¡Metatrón está en ti! ¡Niños, deben capturarla o matarla antes de que llegue su unidad EVA y pueda hacer más daño! Los Niños se volvieron a mirar a Anna, atónitos. Asuka arrugó la cara de dolor al ver sus miedos confirmados. Tengo que hacer algo, se dijo. Empezó a hablar, pero el ruido le ahogó la voz. --¡Mentiras! --rugió Anna de vuelta--. ¡Tú y Fuyutsuki quieren librarse de mí porque sé la verdad! ¡No soy un ángel, soy un DIOS! --Se volvió a hacia los Niños--. ¡Saben la clase de mentiroso que es! ¡Nos ha usado a todos, ha abusado de todos! Selló y aprisionó a Rei. Chantajeó a Toji, usando a su hermana como peón. Le escondió la verdad a Asuka. Desechó a Shinji una vez que murió su madre. ¡Estaba aprovechándose de un clon de ella cuando Kaji murió! ¡Y ahora quiere matarme por decir la verdad! Rei estudiaba intensamente a Anna. Shinji titubeaba, intentando dilucidar cuál era la verdad. No quería lastimar a Anna, pero tampoco podía acabar de imaginarse a su padre como partícipe de una secta empeñada en entregarle el mundo a los ángeles. Hikari le cuchicheó a Toji: --¿Qué crees tú? --No sé. Si Anna sabía todo esto, ¿por qué no habló antes? Aunque también, Ikari no dudaría en mentirnos... Carajo. --Arrugó el entrecejo. Asuka intentaba hablar, pero no podía conseguir que los labios se le movieran. Temía que Anna ya estuviera perdida, temía que ocurriera otra vez lo mismo de Kensuke. Que no hubiera nada que ella pudiera hacer. Se paralizó, un ciervo ante faros de luz. Misato trabajaba en desalojar cuanto personal de NERV pudiera, y rogaba por que los trajes de protección biológica llegaran a tiempo desde la base. Maya y Makoto intentaban por teléfono armar un plan de evacuación con el alcalde del pueblo, pero temían que el tiempo no alcanzara. E Ingrid alistaba a las fuerzas de seguridad para la feísima revuelta que veía venir. Weiss tomó a los inspectores de la ONU y los metió a un furgón, que partió. Ritsuko avanzó al frente: --¡Después podemos discutir quién es el más diabólico! ¡Una lluvia de material tóxico está a punto de caer sobre este pueblo, y hay que poner esta gente a cubierto! --¿Material tóxico? ¡Nuestra victoria es completa! ¡Las cenizas de la Semilla no tienen poder! --¡Polaris dice que aún tienen energía de ángel, y no estoy dispuesta a correr riesgos con la vida de los demás! --dijo Ritsuko--. ¡Si algo te importa esta gente, diles que se pongan a cubierto, que se quiten de la lluvia! --¡Grandes palabras para el engendro vil de una humana y un Profundo! ¡Igual que tu madre, inevitablemente te volverás sirviente de Cthulhu! ¡Tu propia corrupción interior evita que reconozcas nuestra gloria! --anunció Anna. --¡BESTIA! --rugió la muchedumbre. --¿Qué carajo es un Profundo? --preguntó Toji. Asuka parecía adolorida, y masculló: --Pobre doctora Akagi --Esta también estaba condenada. Pero no se había echado a esperar la muerte. Asuka empezó a concentrar su voluntad, intentando dominar sus emociones. Tengo que hacer ALGO, se dijo. Shinji arrugó el ceño, luego dijo: --¿No creerás eso, verdad? La doctora Akagi siempre ha sido muy buena con nosotros. Ritsuko palideció y tuvo un ataque de pánico. Intentó controlarse: --¡Sean cuales sean mis ancestros, no tengo intención de servir a monstruos del espacio exterior! Podemos... --¡Fue tu madre la que ideó el experimento de preñar a decenas de mujeres de todo el mundo con los engendros atroces de los ángeles, queriendo criar pilotos en masa! ¡El mismo experimento que mató a los padres de Asuka! --vociferó Anna, señalando a Ritsuko. Ritsuko tenía gesto de dolor: --¡No soy responsable por las acciones de mi madre! Asuka no hacía más que mirar, horrorizada. Shinji parecía dolorido también, y apretó un poco más la mano de Asuka. --¡Que la luz de la verdad revele tu forma verdadera! Hizo un ademán hacia Ritsuko, y una luz blanca enceguecedora fulguró desde sus manos hacia la doctora, que gritó de sufrimiento. La piel empezó a descamársele y volverse gris. Allí donde se descamaba, tonos verdosos ocupaban su lugar. Buscaba a tientas su bolso, pero este se calcinó en la luz. Aquello bastó para poner a Asuka en movimiento. Muy condenada podía estar ella, muy condenada podía estar Anna, pero no iba a dejar que otros se vieran arrastrados en la caída. Esto no habría pasado si yo hubiera hecho algo antes, se dijo. Su rabia le permitió abrirse paso por entre la autocompasión y la tristeza paralizante. --¡Anna, NO! --dijo Asuka--. ¡No le hagas eso! ¡Ella es buena! ¡No la puedo creer capaz de servir a los ángeles! --Empezó a avanzar. --¡Anna, ¿qué HACES?! --bramó Misato--. ¡Te ordeno que pares! --¡Soy un DIOS! ¡No me someteré a mortales que pretendan darme órdenes! --rugió Anna en respuesta. La luz continuaba jugando sobre Ritsuko, acelerando su cambio mientras ella aullaba de tormento. Toji miraba cuanto sucedía y tomó una decisión. Gendo y Fuyutsuki no le caían muy bien, pero Ritsuko siempre había sido decente con él, y no podía creer que ella fuera una especie de monstruo espía. --¡Anna, termínala! --dijo, avanzando. Hikari siguió su ejemplo. --Anna, por favor detente --imploró Asuka--. Ella no es un monstruo. No lo es. No la conviertas en uno. Uno como nosotros. --¡No hago más que revelar la verdad! ¡No he mentido! ¡Mírala! ¿Acaso no es repugnante? El cabello de Ritsuko se caía, y el cuerpo se le convulsionaba. Su piel se volvía de un verde oscuro y brilloso, escamosa en algunos lugares, y la frente se le abultaba. Fuyutsuki hizo un pase en el aire y murmuró unas palabras, pero nada pareció suceder. Anna se rió de él. Gendo observaba de pie, tenso; acercaba una mano a la pistola. Misato tenía la mano en su respectiva arma, haciendo tiempo con la esperanza de que los Niños hicieran algo, porque temía que ella no podría. Toji ahora avanzaba, y puso una pared de fuego entre la luz y Ritsuko, que dejó de cambiar, a media metamorfosis. --¡Anna, BASTA! --¿De modo que rechazas la verdad en favor de vidas ingenuas, felices? --le preguntó Anna. --Creo que estás mintiendo, o Ikari tiene razón y estás poseída. ¡Estás completamente loca! --dijo Toji. Shinji avanzó un paso. --Por favor, Anna, tienes que parar. --He visto la verdad. ¡Y se las voy a mostrar! Una luz irradió de cada uno de sus poros, para derramarse sobre todos los presentes. Todo fue luz, y luego vinieron las visiones. -*- Anna y Asuka se hallaban de pie en un sitio elevado, mirando desde allí al mundo. Allí donde miraban, podían ver todo cuanto acontecía --Posa tu mirada en el mundo de los mortales, amiga mía --dijo Anna--. Corren afanados como si sus vidas significaran algo, pero perecerán como el polvo, dejarán de ser. Solo nosotros, los dioses, sobreviviremos a las eras, inmutables, inmortales. Solo nosotros podemos protegerlos de los dioses que quieren destruir a este, nuestro mundo natal. Debemos gobernarlos, guiarlos. Son demasiado efímeros e ignorantes para tener la autoridad de darnos órdenes. Asuka se estremeció. --Dios hay uno solo, y vive en el Cielo. --¡El cielo no existe! ¡No hay un "Dios todopoderoso, creador del cielo y de la tierra"! Esa no es más que una mentira que la gente inventa para protegerse de la noche cuando tienen miedo. Esto... --Extendió los brazos-- ... es todo lo que hay, todo lo que importa. No hay un alma inmortal, solo un cuerpo y la mente que este genera. Y así hubiera un Dios en alguna parte, no ha alzado un dedo para ayudar a la humanidad, así que ¿qué más da? No hace nada mientras los ángeles nos destruyen. --Él nos ama --dijo Asuka débilmente--. Y nos dio la libertad y la vía a la salvación. --¿La libertad de morir horrorosamente? ¿La libertad de acabar como esclavos de monstruos? ¿Qué es mejor, que la humanidad nos siga a nosotros, que alguna vez fuimos humanos, o que sea esclavizada por bestias de otro mundo? --demandó Anna--. No hay un Dios esperando para salvarnos. Él no hizo nada por salvar a tus papás cuando los usaron y los mataron. O nos salvamos nosotros, o todos pereceremos y la humanidad se convertirá en esclava de seres foráneos. NERV no es más que un títere de Cthulhu. Si no lo aplastamos, nos aplastará a nosotros, y entonces nada será capaz de detenerlo. Asuka se puso a llorar. --Mamá, Papá, perdónenme, perdónemne... La cara de Anna se suavizó: --NERV les hizo eso. ¿No vas a dejar que se salgan con la suya, verdad? Asuka vaciló, y trató de poner las ideas en orden. -*- Rei se miraba caminar por la calle, del brazo con Shinji y Asuka. Hikari, Toji y Anna caminaban con ellos, todos sonriendo, dichosos. Iban rumbo al cine, rodeados de gente que echaba flores a sus pies y quitaba todo obstáculo del camino de ellos. --¿No sería bonito ser querida? --le preguntó Anna a Rei--. La gente quiere a sus dioses. Lo único que hay que hacer es suprimir a los que nos limitan, y podríamos vivir así. Rei miró a su otra yo, que sonreía apaciblemente. Su rostro real estaba cargado de añoranza. --NERV quiso separarte de Shinji, hacer que dejaras de quererlo. Dejaron escapar al Mancillador, para que te dominara y te hiciera alejar de ti a Shinji y a Asuka. Te sellaron y te aprisionaron. Quieren retenerte como perro de caza --dijo Anna--. ¿Quieres ser un títere toda tu vida? Rei miró a los seis Niños y empezó a sudar. -*- Ante la mirada de Shinji y Anna, Gendo arrojó varias tablillas de piedra al mar. Luego se sentó sobre un roca a esperar. Pronto, insólitos humanoides semejantes a ranas salieron del agua. Gendo señaló a varios hombres y mujeres que yacían atados cerca de allí. Algunos de los humanoides anfibios salieron del agua y tomaron a los cautivos, para luego darles de comer un extraño musgo verde azuloso. Los demás se sentaron cerca de Gendo. --Has hecho la ofrenda, y hemos venido según los pactos ancestrales --dijo uno de los humanoides semejantes a ranas--. ¿Cuál es la voluntad de SEELE, Simón el Mago? Shinji arrugó el entrecejo. Esto no podía ser cierto. Su padre jamás serviría a los adoradores de algún ángel. --El Día del Retorno se avecina. Los ejércitos deben aprontarse para el momento en que el Magno ascienda a la superficie y venga a reclamar la tierra. Que los hijos del Magno se apronten a destruir las bases navales de las grandes potencias, y que los huéspedes esperen los sueños de nuestro Amo. Pero, específicamente, necesitamos que envíen una avanzada a la hundida Mu. Pronto, golpearemos a Medusa. El hombre anfibio parecía contrariado: --Sabes el peligro de aquello. --Sí, pero necesitamos alguna idea de qué esperar. --Iremos, mas debe haber un precio de sangre a pagar por cada uno que perezca. --Se pagará --dijo Gendo firmemente--. SEELE posee grandes recursos. --Esto no puede ser real --dijo Shinji--. ¡Mi padre nunca se uniría a los adoradores de un ángel! --Es muy real. También ha estado todos estos años fornicando con clones de Rei en el sótano de NERV. Eso hacía cuando "murió". Las prácticas sexuales de Gendo comenzaron a exhibirse ante los ojos de Shinji. Shinji volvió la espalda. --Mi papá no haría eso. --Claro que lo haría. Es posible que haya intentado sellar las emociones de Rei por celos de que ella te quisiera más que a él. --¡No ha estado durmiendo con Rei! --insistió Shinji, desesperado. --Ella hace lo que se le dice --dijo Anna--. Tu padre ha estado bien ocupado saciando sus lujurias desde que murió tu madre. No puede ser, pensó Shinji. No puede ser. -*- --No se ha recuperado porque es un oráculo útil; por eso la mantienen así --dijo Anna, mientras ella y Toji flotaban cerca de la cama de hospital que ocupaba la hermana del muchacho. --Ella no es ningún oráculo --dijo él. --¿No? Piensa en las cosas que ha dicho. Y pregúntate por qué no tiene ninguna mejoría. Y ya sabes que Gendo te ha mentido. Toji arrugó el entrecejo: --Sé que ha hecho cagadas locas, pero no lo veo trabajando para los monstruos. --¿De verdad crees que NERV, que puede construir robots gigantes que desafían las leyes de la física, y que puede crear con ingeniería genética a gente capaz de pilotarlas, no pude reparar los daños que sufre ella? --preguntó Anna. Toji la quedó viendo, y se preguntó si era posible que tuviera razón. -*- --Gendo murió. Y Fuyutsuki lo resucitó --le dijo Anna a Hikari, mientras la muchacha miraba a Fuyutsuki hervir el cuerpo de Gendo hasta reducirlo a un extraño cúmulo de cristales. --Pero... eso no es posible --dijo Hikari. --Todo es posible --dijo Anna--, si uno sabe el modo. Fuyutsuki ahora entonaba salmos ante las sales, que reflejaron destellos, fluyeron y se reformaron hasta ser un Gendo desnudo. --¡No, no es posible! --dijo Hikari, apretando y desapretando los puños--. ¡Solo los dioses son capaces de hacer eso! --Usaron el poder del dios negro al que siguen. Pero nosotros también somos dioses. Si aceptamos ese poder, también tendremos poder sobre la vida y la muerte. Podrías revivir a tu familia --dijo Anna con tono de bondad. Hikari sintió alzarse dentro de ella una oleada de dolor emocional: --Los muertos no vuelven. No vuelven. --Tan solo pregúntate por qué no hicieron lo mismo por tus papás. Sin duda merecían vivir. --Mamá, Papá... Hikari se puso a llorar. Mientras lloraba, Gendo se levantó, se vistió, y Fuyutsuki empezó a hablarle de cómo había sido muerto por el Mancillador, y de la necesidad de dejar de acostarse con clones. Hikari miraba la escena y se preguntaba qué hacer. -*- --Sírveme --le dijo Anna a Maya--. Sírveme y limpiaré a tu amada de toda impureza, la hare humana del todo, y las dos podrán estar juntas para siempre. Maya se estremeció. Tal vez podía. Ninguna otra cosa parecía resultar. --Necesitaré sacerdotisas, y las dos tienen amplia inteligencia y conocimiento. Sírveme, y prometo convencerla de que me sirva, y romperé su maldición. Tengo en mí el poder de Adán. Podría perfeccionarlas a las dos, hacerlas hermosas e inmortales, para que su amor dure por siempre sin mácula ni sombra. No tendrías que ocultar tu amor, porque nadie podría dudar lo digna que ella sería de este, ni tú del de ella. Puedo darte todo eso. Si me sirves. Ritsuko jamás serviría a Anna, sabía Maya. Preferíría morir antes que arrodillarse así. Pero si puede salvar a Ritsuko... Maya apretó los puños y trató de decidir. -*- Misato se abrió paso por entre la luz cegadora, hasta el punto donde recordaba que Gendo y Fuyutsuki habían estado. Sus instintos acertaron. --¿Está poseída por un ángel? --les preguntó. --Así es --dijo Gendo--. O quizá ha sido siempre el Metatrón y nunca nos dimos cuenta. Tiene al menos una forma humana, y posiblemente más. --¿Pero no lo detectaría Polaris? --Metatrón es un ser con poder mucho mayor al de casi todos los enemigos que hemos enfrentado --dijo Fuyutsuki--. Es la voz de Dios, por así decirlo. --... --No el Dios judeo-cristiano, sino que da voz, en teoría, a la voluntad de los seres más potentes del universo, que son a los ángeles lo que ellos a nosotros --dijo Fuyutsuki. --¿En teoría? --preguntó Misato. --No tienen mente, porque encarnan a fuerzas básicas, mecánicas. Si tienen intelectos, estos están más allá de nuestra comprensión. Pero aunque nos pueden aplastar por accidente como a insectos mientras hacen otras cosas, Metatrón parece activamente maligno, intersado activamente en la corrupción de la humanidad. Por eso a veces dudo que en realidad dé voz a la voluntad de ellos --dijo Fuyutsuki--. Pero poco importa. Si no actuamos rápido, podría engatusarnos a casi todos, es un mentiroso. --Mentirosa --dijo Gendo. --No entremos en semántica. Tendrá que disparale, Misato --dijo Fuyutsuki. --No la puedo ver, menos dispararle --dijo Misato--. Y si de verdad es tan poderosa, ¿qué daño puede hacerle mi arma? Fuyutsuki arrugó el ceño. --Tal vez no mucho. -*- Rei miraba a la visión de sí misma, luego se volvió y llevó la mirada a Anna. Abrió los ojos y miró hacia lo más hondo de Anna; tenía que saber si la acusación de Gendo era cierta. Contempló los ojos de Anna, los espejos del alma del Anna. Y por un momento, antes de que los escudos mejoraran, vio un incandescente ojo de tres órbitas devolverle la mirada. Y entendió. El Vacío Oyente se había apoderado de Anna. El Caos Reptante habitaba en ella. Buscaba doblegar a los Niños y lograr su servidumbre, encadenarlos y usarlos como perros de caza. Y por intermedio de ellos, la humanidad quedaría a su servicio también. Como tantas otras razas antes. Rei recordó Xoth, la ruina de esta al volverse los Niños unos contra otros en pos del poder. Recordó la caída del Reino de la Alegría, la forma en que el Hombre de la Máscara Pálida había vuelto a sus defensores unos contra otros. El derrumbe de Borea se alzó en su memoria, su final convertido en planeta de hielo al ser corrompidos sus defensores por la lengua lisonjera del Cuco, el Simio Ciego de la Verdad, el Pesador de Mundos. Durante un momento, los recuerdos de Rei aullaron y azotaron las paredes de su psiquis, los fragmentos de mente dentro de ella, que intentaban tomar el control. Pero estaban divididos entre sí, de modo que los dominó rápidamente. --Te conozco --dijo--. Nyarlathotep. La Voz Del Desespero. El Caos Reptante. El Vacío Oyente. El Que Acecha En La Oscuridad. Te conozco en tus formas. Recuerdo lo que has hecho con mil mundos. --Y por lo visto te ha enseñado a hablar --dijo Anna. --No más mentiras --dijo Rei. Su voz creció en intensidad, fisurando las ilusiones tejidas en torno a ellos, para que todos pudieran oírla: --Anna ha sido dominada por Nyarlathotep. ¡RECUERDEN! Y los recuerdos se alzaron dentro de los Niños, de mundos que habían oído las marrullerías de Nyarlathotep y habían sido destruidos. De que los mismos monstruos contra los cuales batallaban habían sido alguna vez habitantes y defensores de los mundos que habían sucumbido, tentados por el poder de los Dioses Exteriores. Y la luz de las visiones se consumió, y entonces Shinji dijo: --No de nuevo. ¡NO DE NUEVO! ¡No vamos a dejar que te adueñes de Anna, y no vamos a dejar que te quedes con nuestro mundo! Los Niños acometieron, salvo Asuka, que no podía obligarse a atacar a Anna. Toji invocó fuego, Shinji produjo nieve y viento, y Rei se abalanzó sobre Anna para abatirla. Hikari, advirtiendo su falta de poderes ofensivos, corrió donde Ritsuko, que se hallaba derrumbada en posición fetal, y trató de idear una forma de usar el poco poder que tenía para ayudarla. Anna bloqueó el hielo de Shinji con fuego, y el fuego de Toji con hielo, pero entonces Rei cayó sobre ella, derribándola, para luego empezar a contusionarla implacablemente. La muchedumbre se desenfrenó y cargó contra la barrera de efectivos de seguridad, que descargaron sobre el gentío mangueras de incendio y balines de goma. El peso ingente de la turba empezó a hacerlos retroceder. Misato e Ingrid intentaban coordinar la defensa, pero no disponían de muchos recursos no letales. Y ahora, en la distancia, podía verse venir a las unidades EVA, que dejaban plano todo a su paso. Gendo se acercó a donde Hikari estaba con Ritsuko: --Llévala a un furgón. Hay que sacar a todo el mundo de aquí, es peligroso. Maya asintió y, con ayuda de Hikari y Makoto, cargó en brazos a Ritsuko, luego la llevaron hasta un furgón. Y entonces, con un alarido estridente, Anna se quitó a Rei de encima. Se arrojó contra Shinji, bloqueando sus ataques, y derribó al muchacho. Luego, moviéndose a velocidad cegadora, se fue directo a Gendo. Gendo sacó su arma y abrió fuego, entonando unas palabras. Pero lo que hubiera sido, no tuvo el poder para detenerla. Anna eludió cada bala mientras los demás Niños la perseguían. Asuka volvió por fin a la vida y echó a correr tras ella. --¡Anna, NO! --gritó. En aquel momento, Anna incrustó un puño incandescente en la cara de Gendo. El rostro del hombre se deformó como un juguete de plástico, triturándole las gafas, y el puño siguió entrando hasta el cerebro, reduciéndolo a carne quemada en un instante. Gendo se desplomó al suelo, muerto. Shinji se quedó viendo, sobrecogido, sintiendo que las emociones se elevaban sobre él como una ola, hasta dejarlo paralizado, inacapaz de hacer nada salvo mirar y llorar. La quijada de Toji quedó colgando. Hikari se estremeció y miró hacia otro lado. Rei titubeó un momento, luego retomó su ataque. Anna se volvió, barrió con la mirada hasta dar con Fuyutsuki, que ahora luchaba por llegar al furgón en que se llevaban a Ritsuko. Misato vio esto, giró sobre un pie y corrió a interponerse. Anna empezó a moverse, no tan rápido como antes, con una sonrisa perniciosa. Asuka vio que Anna iba por Misato. Sintió que el alma se le quebraba. No podía soportar la idea de pelear contra Anna, y no podía soportar el dejar que Misato sufriera daño. Llorando lágrimas de fuego, corrió a toda velocidad y embistió a Anna por un costado, en el momento mismo en que las balas de Misato resbalaban de Anna como si hubieran sido de arcilla. --¡Anna, basta! ¡Basta! Fuego y hielo, luz y oscuridad, viento y agua estallaron en torno a las dos al rodar por el suelo, luchando desesperadamente. --¿Que no entiendes? ¡No pueden matarme! ¡Soy inmortal! ¡Renaceré! ¡Mejor únete a mí! --vociferó Anna--. ¡Porque soy la verdad hecha carne! ¡Soy el Rasgador de Velos, que rompe las ilusiones que la gente usa para esconderse de la verdad del universo! ¡Y al final la verdad saldrá! ¡Para poder pelear contra mí, tienes que usar de mi propio poder y el de mis amos! ¡Y a más lo uses, más como yo te vuelves! ¡No puedo perder! Palabras desafiantes aparte, iba inequívocamente perdiendo la lucha. Sobre todo ahora que los demás Niños le habían dado alcance. Shinji estaba desaforado, gritándole de cólera, martilleándole la cabeza en el suelo una y otra vez al contender contra ella. Pero Anna se volvió un charco de negrura oleaginosa y se escurrió de las manos de todos, luego intentó formar alas y tomar vuelo, intentado un escape hacia su unidad EVA, que esperaba cerca. Se elevó hacia el cielo, y entonces Asuka alzó los ojos y fijó la miraba en ella, abriéndose a uno de los poderes que temía usar, la mirada de la medusa, la mirada de Ghatanothoa. Magnetizó a Anna, que quedó rígida y luego cayó, para chocar de modo horrible con el escenario. Se le fracturó el cuello. Y Anna murió. Le llevó a Asuka unos segundos darse cuenta de aquello, y luego cayó, gritando, superada por la angustia. --¡No, no, NO! Entonces el cadáver de Anna empezó a deformarse, a contorsionarse e hincharse de bulbosidades. Fuyutsuki bramó: --¡Suban a las unidades EVA! ¡Está por asumir una de sus formas gigantes de combate! ¡RÁPIDO! Asuka seguía en el escenario, llorando, incluso entre el vocerío y la revuelta irrefrenable de la turba, que empezaba a romper por entre la línea de seguridad. Los demás Niños volaron a sus unidades EVA y se mancomunaron con ellas. En esos momentos, una criatura ciclópea, semejante a un murciélago con un ojo de tres pupilas, brotaba de los restos de Anna, creciendo aún más mientras se alzaba por el aire. Y en torno a todos, partículas luminiscentes empezaron a caer sobre los efectivos de seguridad y la muchedumbre, y toda persona que estas tocaban comenzó a espasmarse y mutar a formas nuevas. Pronto, el terror animal, la anaquía y la aberración de la muerte estallaron en todas direcciones. Misato intentó hacer partir el furgón, pero El Que Acecha En La Oscuridad bajó al vuelo y volcó el vehículo, luego derribó los edificios por entre los cuales pasaba la única vía de salida. La bestia se volvió y voló hacia la Unidad00, que la atacó a su vez, también formando alas. Toji miraba pasmado, luego dijo: --//¡Mierda! ¡Asuka y yo tuvimos que pelear contra este cabrón! ¡Allá también hizo lo de salir reventando de un cuerpo humano!// --//¿Y cómo le ganaron?// --preguntó Hikari, también en dirección a la criatura. --//Tuve que llamar a sus jefes para que lo zumbaran por mal perdedor// --dijo Toji. --//Pues tal vez deberías intentar eso de nuevo// --dijo Hikari, mientras intentaba asir un ala de El Que Acecha, solo para ser apartada de un golpazo. --//¡OIGAN, DIOSES EXTERIORES! ¡VENGAN A LLEVARSE A SU PUTO!// El Que Acecha y la Unidad00 comenzaron una lucha cuerpo a cuerpo, a la que pronto se sumó la Unidad01. Shinji peleaba como poseído; los demás pudieron oírlo rugir por la radio. --//Bueno, no resultó// --rezongó Toji. --//Fuyutsuki dice que le echen la mayor cantidad de luz posible// --les dijo Misato. Toji se concentró en hacer que la Unidad03 produjera la luz más refulgente que el muchacho pudo imaginar. El Que Acecha empezó a inmaterializarse y materializarse alternadamente al brillar la luz sobre él, y luego se sumó Shinji. Hikari volvió la Unidad04 y empezó a redireccionar las luces del escenario que aún funcionaban hacia la criatura. Esta emitió un berrido apoteósico, que se elevó más y más en tono, al tiempo que el cuerpo empezaba a prendérsele en llamas. La piel se le volvió gris, luego se disgregó hecho cenizas fluorescentes, como si jamás hubiera existido. Pronto, no quedaban de él sino los ecos de su agonía en el viento. --//Tiene que ser el rey de los tarados por elegir la forma que eligió// --dijo Toji. --//Bueno, es de noche, y puede que no haya tenido elección// --dijo Shinji. --//Tenía poca elección --dijo Fuyutsuki por el celular de Misato--. Sospecho que esa forma era la que tenía al poseer a la niña. Ruego por que no vuelva//. Los Niños miraron la ciudad, que era un caos de desmanes. Muchos del pueblo habían mutado a formas diversas, algunos como bestias encolerizadas, muchos simplemente deformados de manera atroz. Casi todos los efectivos de seguridad habían corrido igual suerte, y la jefatura de NERV hacía cuanto podía desde los furgones volcados, puesto que allí estaban relativamente a resguardo de la lluvia tóxica y de la violencia. --//Qué cagada// --dijo Toji, abatido. --//Debe haber algo que podamos hacer con los poderes que obtuvimos de Adán, algo con que podamos ayudarlos, ¿no? --preguntó Hikari--. Quise hacer algo por la doctora Akagi, pero no se me ocurrió qué//. --//Comunión// --dijo Rei. --//Emm, ¿qué?// --preguntó Toji. --//¿Que, hay que ir por curas?// --preguntó Misato. --//Nuestra sangre se transforma --dijo Rei--. Puede sanar//. --//Ehh, no me alcanza la sangre pa repartirle a tanta gente// --dijo Toji, dudoso. --//También las Evas. Podemos dar sanación// --dijo Rei. --//¿Qué opina el comandante Fuyutsuki?// --preguntó Shinji. --//Vale la pena intentar --dijo Fuyutsuki, habiendo tomado prestado el celular de Maya--. Aunque no tengo muy claro el modo de... --Hizo una pausa--. De cómo hacer que la beban. En ese momento la adrenalina de Shinji bajó lo suficiente para que volviera a asimilar la muerte de su padre. --¡PAPÁ! --le gritó a los cielos, luego vapuleó con la Unidad01 a un edificio cercano, que quedó en ruinas. Luego empezó a llorar. Rei condujo la Unidad00 hasta la de él y, titubeante, puso una mano en el hombro de la Unidad01. La Unidad01 cayó de rodillas, y Shinji dejó que las lágrimas corrieran. --//Intentemos restablecer el orden --dijo Fuyutsuki--. Después podemos tratar experimentos con la sangre//. Toji recorrió el pueblo con la mirada y suspiró. --//Eso//. -*- Toji miraba el catéter. --¿De verdad quiere que haga esto, doctora Ibuki? --le preguntó a Maya. --Se lo puedo pedir a Rei si no te animas --dijo Maya--. Aunque la naturaleza inusual de su herencia genética me preocupa como para intentar esto con ella. Toji miró de soslayo las otras dos camas de la sala, donde Shinji y Asuka yacían en posición fetal, agotados más allá de las lágrimas hasta un sopor que no era sueño. Rei rondaba cerca de ellos, alternando entre ambas camas. Hikari estaba sentada junto a Toji. --Este, bueno, sí. Aunque no sé si tengo idea de qué estoy haciendo, o si es posible hacerlo, pero voy a ver qué puedo hacer. --Voy a correr el riego --voznó Ritsuko--. No creo tener mucha esperanza además de esto. --Hagámoslo. Maya extrajo cuidadosamente sangre a Toji, luego la inyectó en Ritsuko por vía intravenosa. La piel de Ritsuko empezó a relucir, y su opacidad se disipó un tanto, aunque siguió algo verde. La mujer emitió un quejido y arrugó la cara al volver a reconfigurarse su cuerpo. Toji miraba nervioso, rogando no haber arruinado las cosas. Cuando terminó, la doctora era reconocible, pero no completamente humana. Semejaba una sirena bastante bonita, con piel verde azulosa y membranas en los dedos de manos y pies. Seguía sin cabello, aunque había indicios de que volvía a crecer, de un color verde oscuro. Su cara era reconocible, pero algo distinta, un poquito más larga y más angulosa. --Estás bonita --dijo Maya, tratando de sonar positiva y segura. Le dio a Ritsuko un beso en la mejilla. Ritsuko se miró las manos: --Me siento distinta. Puedo sentir el Rin, pero no es tan... compulsivo. Aunque... Me siento muy extraña. Como si no respirara, pero sí respirara. Maya revisó el cuello de Ritsuko. --Tienes branquias. --¿Qué, tengo pulmones, pero solo para hablar? --preguntó Ritsuko. --Mierda, la cagué --dijo Toji--. Carajo, perdóneme, doctora Akagi. --Ya no me retuerzo de dolor, ni siento que me siga transformando --Ritsuko se miró las manos y arrugó el ceño--. Mejor esto que nada. --Creo que vamos a tener que conectarte a una máquina para oxigenarte la sangre mientras intentamos ver si ahora tienes que vivir bajo el agua --dijo Maya, resignada. Hikari dejó escapar unas risitas. Ritsuko la miró con cara seria. --¿Cuál es el chiste? --Es que me vino la imagen de usted con un traje de buceo de profundidad, pero con la escafandra llena de agua. --No hay duda, estoy empezando a sufrir hipoxia --dijo Ritsuko--. Conozco estos síntomas. --Entendido, vamos a conectarte --dijo Maya. Luego se dirigió a Toji y a Hikari--: Y es mejor que duerman. --Suspiró--. ¿Pueden llevárselos a su casa entre los tres? Los dos están bien físicamente, así que en realidad no necesitan estar aquí. Toji asintió. --No hay problema. Hikari, ¿puedes con Asuka, o su masa alemana es mucho para ti? --Ayudo --dijo Rei. --Podemos ir las dos con Asuka, creo --dijo Hikari. --Bueno, yo me llevo a Shinji. Vamos. -*- Cuando Shinji despertó, alguien lo cargaba. --¿Ya terminó? --murmuró. --Eso --dijo Toji--. Hikari está acostando a Asuka, y Rei y yo estábamos por echarte en tu cuarto. --Bájame --dijo Shinji. Toji lo bajó. --Siento lo de tu viejo, hermano. Nunca me cayó muy bien, pero fue una manera horrible de morirse. Shinji sintió ganas de llorar más, pero estaba demasiado agotado. --¿Asuka está bien? --dijo. --Más o menos --dijo Toji--. Bueno, no está lesionada, pero como que se durmió llorando. --Tuvo que matar a su amiga --dijo Rei en voz queda. Shinji suspiró. --Me acuerdo. ¿Misato está bien? --Bien --dijo Toji--. Creo. Podríamos ir a verla, me imagino. --Vamos --dijo Shinji. Encontraron a Misato en su oficina con Makoto, enfrascados en el trabajo. Misato los miró a los tres, luego se levantó, fue hasta donde Shinji y lo abrazó en silencio. Él correspondió el abrazo, luego empezó a temblar mientras su cuerpo intentaba llorar. --Lo siento, Shinji --dijo ella en una voz delicada--. Sé cómo duele. --Por fin estábamos empezando a... a llevarnos mejor. Y pasa esto. --Shinji tiritó--. Esas cosas que dijo Anna. Tienen que ser mentiras. No es verdad, ¿cierto? --Shinji, ¿te puedes imaginar al comandante Ikari arrodillándose ante un monstruo del espacio para adorarlo? --preguntó Misato. --No --dijo Shinji--. Una vez me dijo que la gente que sigue a un dios es la clase de gente que quiere ser salvada en vez de salvarse por sí misma. Les dijo ovejas. No creo que mi papá adorara a nada más que a sí mismo. Recordó también las otras palabras de su padre: "Cuando los dioses libran guerras entre ellos, un mortal astuto puede inmiscuirse y aprovechar". Su padre, pensó, jamás hubiera servido de ese modo a una secta, pero ¿podría haber intentado explotarla para beneficio propio? Shinji podía imaginarlo así. --Creo que se olvidó de que a veces no nos podemos salvar solos --dijo Misato tristemente--. Pero concuerdo, no puedo creer que el comandante Ikari haya servido en realidad a los ángeles. Aunque por otro lado, estos famosos SEELE sí podrían existir. Muchos de los ángeles tienes sectas de adoradores, a fin de cuentas. --Bueno, nada más hay que encontrar al jefe de los condenados esos y matarlo también --dijo Toji--. Entre más cosas de esas venzamos, más forzudos nos ponemos para matar al que sigue. --La voz le falló un tanto. Makoto dijo: --No sé. Se me ocurren algunas cosas que se explicarían si una secta hubiera influenciado la formación de NERV, como la rapidez con que se pudo hacer la primera Unidad Evangelion, y lo rápido que se entendió parte de la tecnología extraterrestre. --Yo creo que una secta no querría dejar caer todo eso en manos de una organización de la ONU --dijo Misato--. Por miedo a perder el control de todo. --Sí, pero una secta no tiene los recursos para hacer algo así sola. Piensa nada más en el presupuesto de NERV. Y eso es solamente con un puñado de bases y un puñado de unidades Evangelion --dijo Makoto--. Si pudieran mantener en sus manos a los jefes... --Difícil de precisar, creo --dijo Misato. Volvió a dirigirse a Shinji--: Shinji, Rei, Toji, por favor no hablen de lo sucedido esta noche con nadie externo a NERV. Fue una verdadera catástrofe, y todavía no sabemos cómo vamos a lograr que el mundo vuelva a confiar en nosotros, después de que uno de nuestros pilotos dijo ser una divinidad y se haya salido de madre en vivo ante las cámaras. Por ahora nadie sale de la base, y traten de ser discretos. --Yo quiero saber qué está pasando, cuánto de lo que dijo ella era verdad, y cuánto era mentira --dijo Toji. Rei asintió su concordancia. --Ojalá supiera --dijo Misato--. Ojalá supiera. --Ah, sí, ahora la doctora Akagi es sirena --dijo Toji. --... --Lo, ehh, eso de sanar a la gente con nuestra sangre salió medio atravesado. Ya no tiene el cuerpo tan como la mierda, pero ya no puede respirar aire. O algo así. Y es una sirena, en pocas palabras. Verde. --Ha de ser muy interesante de ver --masculló Makoto. --¿Es una sirena? --preguntó Shinji, con los ojos un tanto desorbitados. --Ehh, eso. Espero que no sea cagada mía --dijo Toji--. Y ojalá podamos hacer algo para ayudar a toda esa pobre gente que quedó como la mierda. --Voy a tener que ir a verla antes de acostarme --dijo Misato--. Y a propósito, los tres deberían irse a dormir. Shinji asintió: --Nada más quería ver si estabas bien. --Estoy bien, en serio --dijo Misato. Le dio a Shinji un beso en la frente--. Buenas noches, Shinji. --Buenas noches --dijo él, dándole un último abrazo, luego la soltó y se fue con Toji y con Rei. --Pobre chico --dijo Makoto. --Va a ser muy duro para él --dijo Misato--. Pero está mucho más fuerte. Va a salir adelante. --Todo ha ido de mal en peor desde lo de Perú --dijo Makoto. --Sí. Pero ya van a mejorar las cosas --dijo Misato--. Tienen que mejorar. -*- Shinji entró a su cuarto arrastrando los pies y cayó de bruces en la cama. Seguía con la mente inestable, demasiadas cosas que procesar y sin tiempo suficiente. Las palabras dichas por Anna nadaban por sus pensamientos como peces en aguas negras, que asomaban a la superficie brevemente y sin orden, para comerse a dentelladas sus certezas y causar ondas de duda y miedo. Un rozar de telas y la sensación de peso en la cama llamaron su atención. Se volvió para ver que Rei estaba sentada a su lado, mirándolo con gesto de preocupado. --Voy a estar bien, Rei --dijo Shinji. --¿Sí? --preguntó ella. Hubo un momento de silencio durante el cual Shinji miró el techo sin expresión. Cerró los ojos y se puso una almohada sobre la cara. --No, no bien --contestó, con una voz que temblaba un tanto--. Mi papá murió. Lo mató Anna. Tuvimos que matarla a ella. Ella creía que teníamos que ser dioses o una cosa así, pero yo no quiero ser un dios. No quiero nada de esto. Quiero que las cosas sean normales y nada más. Rei escuchaba en silencio. --Echo de menos a mi papá. No era un gran padre, pero me parecía que estaba empezando a cambiar. Ponía empeño. Si no hubiera... Volvió a quedar en silencio. --¿Rei? --¿Sí? --Anna me mostró cosas. Cosas de mi papá. De que hizo tratos con esas cosas del mar. Que sacrificó gente. Que hizo... cosas... con clones de ti. Rei no contestó, y no hizo más que mirar a Shinji con un dejo de tristeza en la expresión. --¿Rei, era cierto algo de eso? Ella no contestó. --¿Lo sabes? Hubo otro momento de silencio incómodo, roto por Rei cuando dijo al fin: --Anna quería doblegarnos a su voluntad. Esclavizarnos. --Ah. El ahogo seguía sin abandonarlo, pero la tensión del día por fin lo venció y se lo llevó a la inconsciencia. Al quedarse dormido, un recuerdo lejano se movió en los bordes de su mente: el de dormir en brazos de su madre, y le pareció sentirse envuelto por sus brazos, incluso ahora. -*- Toji rondaba cerca de la puerta de Asuka, esperando que saliera Hikari y temiendo que ya se hubiera ido. Podía oír que alguien se movía dentro, pero eso no significaba que fuera ella. Por suerte para sus nervios, era ella. Hikari salió, cerró la puerta, luego se acercó y se apoyó contra él. --Toji, Asuka se siente horrible. --Yo también me sentiría como la mierda, si tuviera que matarte a ti o a Shinji o, carajo, incluso a Asuka --dijo Toji, dejándola apoyarse contra él mientras él se apoyaba contra la pared--. Qué cagada más como la verga. --Cuida esa boca --dijo ella, luego se rió con ciertos visos de histeria--. Yo preocupada de tu vocabulario cuando Anna está muerta. Muerta. --Lo sé, lo sé --dijo él, rodeándola con un brazo--. Mejor te acuestas, duerme. --No quiero estar sola --dijo ella suavemente--. Digo... Es que no quiero estar sola --continuó cuando los ojos de Toji saltaron un tanto. --Bueno, sentémonos. Entraron al cuarto de ella y se sentaron en la cama, mirando sin hablar el afiche de Flores de Cerezo en Primavera pegado en la pared, ninguno sabiendo qué decir, abrazados. Por último, Toji dijo: --Ahora me siento un poco mal, de haberme pasado toda la película deseando que llegaran hombres lobo y se los comieran a todos. --No tienes ni un solo hueso romántico en todo el cuerpo --dijo ella. --Sí, ya lo sé --dijo él--. Lo único que sé es que si algo te pasa a ti, me voy a volver más loco que Rei. Ella se estremeció. --No hagas que te maten, por vengar mi muerte. --Es cosa de hombres. La locura por la venganza es lo nuestro --dijo él--. Y convertir a la gente en sirenas. Hikari dijo: --Hiciste lo que pudiste. Mejor eso que la cosa en que se estaba convirtiendo. Toji tembló. --Hombre, la de gente que va a quedar cagada en ese pueblo. --Lo sé --dijo ella, suspirando--. No dejo de pensar si hay algo que pude haber hecho. Él pateó la pared: --Sí, lo sé. A cada rato le doy vueltas a lo que le pasó a Kensuke, y ahora a ella, y simplemente no sé qué mierda podría haber hecho distinto. --Esa boca --murmuró ella en piloto automático, luego dijo--: Qué cagada más como la mierda. Él saltó un poco y la miró, y ella pareció avergonzada. --Sí, sí, soy una hipócrita. Es que estoy tan... --Ahora pateaba ella la pared--. Estoy encabronada y tengo miedo y estoy cansada y quiero... quiero romper algo. --Yo también --dijo él--. Quiero partirle el culo a Ikari por ser tan hijoputa, y pegarle una patada en la cara a lo que sea que haya estado adentro de Anna, y quiero reventar a los putos ángeles que vayan quedando, para que podamos terminar. --Suspiró, y el suspiro se hizo bostezo--. Quiero volver a tener un vida normal. Ella suspiró. --Yo también. --¿Quieres ir a ver a mi hermana mañana en la mañana? --Claro --balbuceó ella, cargándose contra él un poquito más--. ¿Crees... que podamos ayudarla? --No sé --dijo él y suspiró--. No tengo el control como para arriesgarme a experimentar con ella, pero, carajo... ¿de qué sirve tener poderes si no la puedo ayudar? --Lo sé --dijo ella, suspirando y bostezando a un tiempo--. Tampoco pude ayudar a mis papás. --Mierda --balbuceó él--. No quería hacerte pensar en eso. --Estoy muy cansada para llorar --dijo ella, sintiendo tristeza en cambio--. Los echo tanto de menos, Toji. --Que se hayan muerto así es como la ver... es pésimo --dijo él, acariciándole torpemente el cabello--. Habría hecho algo si hubiera podido. --Lo sé --dijo ella, con otro suspiro--. Nada más... Nada más no mueras. Prométeme que no vas morir. --No me moy a morir --dijo él. --Mentiroso --balbuceó ella. Se quedaron un rato en silencio, hasta que los dos se fueron quedando dormidos, y poco a poco cayeron de espaldas juntos en la cama. Habría problemas en la mañana, pero, por ahora, tenían un poquito de paz. -*- --Los Niños están descontrolados, Ikari está muerto, Fuyutsuki es incapaz de llevar las riendas de todo cuanto sucede, el público ha perdido la confianza en NERV, y la masacre de Shwartzburg tiene al gobierno alemán muy descontento. Y con buena razón --dijo el Inspector Halten a la asamblea del Consejo de Seguridad de la ONU. Sus nueve miembros escuchaban con gesto solemne; habían visto las grabaciones del desastre. --Es muy posible que hayamos despertado un peligro para la humanidad que escapa a nuestra capacidades --dijo el Inspector Halten--. Recomendamos la destitución de la primera línea de mando de NERV y su reemplazo con individuos capaces de mantener NERV a raya. Recomendamos también que se tomen acciones con respecto a los Niños, aunque, francamente, no sabemos qué puede hacerse respecto a ellos. Pero algo debe hacerse. --Algo se hará --dijo el representate de Bermudas--. Y pronto. -*- Él jamás había esperado vivir más que Gendo. Conocía más las artes, pero Gendo tenía la voluntad más fuerte, era el más capacitado para usarlas. Y en una pelea física también, si las cosas devenían en eso, Gendo era más fuerte que él. Pero ya había visto a Gendo morir dos veces. Y esta vez no había regreso. El cuerpo tenía que estar razonablemente intacto, o volvía uno como una monstruosidad sin nombre. E incluso de haber estado Gendo intacto, Fuyutsuki sospechaba que Nyarlathotep hubiera procurado que el proceso saliera mal. Podía ser así de rata. Él era la verdadera amenaza, no los Dioses Exteriores. Esos eran ciegos y neutros. Podían destruir a la humanidad o salvarla o las dos cosas. Sin siquiera saberlo. Simplemente eran, y no podía culpárseles por sus acciones, del mismo modo en que no puede culparse a la gravedad por hacer caer a la gente. Eran los sirvientes y los bufones, que los habían entrevisto y se habían impresionado en demasía: ellos eran el peligro verdadero. Era deseo de los humanos servir a algo más grande que ellos mismos, querían algo grande y poderoso que los cuidase, que los bendijese. De modo que recurrían a los Dioses Exteriores, a los Grandes Antiguos, y adoraban a seres que apenas se percataban de ellos, si es que se percataban, y que en cualquier caso eran indiferentes. Pero sus aspirantes a serviente no eran indiferentes. Urdían miles de estratagemas, para propiciar el reino de sus amos, como si sus afanes hubieran significado algo en el orden cósmico de las cosas. Dicho reino vendría o no vendría, con o sin sus empeños, pues tales cultos eran casi por completo impotentes de lograr algo. Carecían del poder suficiente. Hasta el adveniemiento de las unidades EVA. Cada mundo inventaba algo como ellas, cuando llegaba la hora de que sus antiguos amos despertaran otra vez, cuando las especies enfrentaban a seres de un poder vastamente superior al que poseían. Pocas cosas habían calado más a Fuyutsuki que el día en que había comprendido que aquello había sucedido antes, una y mil veces, y que nadie sabía de un mundo que hubiera sobrevivido a esta crisis sin hundirse en la corrupción. La letanía de los mundos caídos era lo bastante larga para una elegía. Y los dioses que surgían de aquellas crisis seguían su rumbo, para provocar otra crisis en otro mundo, una plaga de crecimiento perenne, que se extendía por la creación. Había que detenerla. Él y Gendo se negaban a ver a la humanidad sufrir la suerte de los byakhee, de los c'thal, que se habían convertido en los Vampiros de Fuego, o la suerte de los Profundos. Deseaba que hubiera existido una senda distinta de la que debían recorrer. Pero solo las sectas poseían el conocimiento que requerían, tenían la influencia que precisaban usar para construir las armas necesarias. Tenían que combatir el fuego con el fuego, e, inevitablemente, se habían quemado también. Y ahora Gendo estaba muerto. Uno de los Niños había sucumbido a la corrupción. Suponiendo que la niña hubiera sido alguna vez algo más que una máscara de Nyarlathotep, una careta del Simio Ciego De La Verdad. Y los demás... Asuka era inestable, Rei era peor, Shinji era débil. Toji, un valentón atolondrado. Hikari parecía tener algún tino, pero era la más débil del grupo. Y este desastre no haría sino empeorarlos. ¿Era el plan viable siquiera? Era posible que SEELE se impacientara y decidiera usar esto para poner de líder a uno de sus filas. Por cierto que golpearían cuando el Plan diera comienzo. ¿Tenía él la fuerza para hacer todo lo necesario, solo? ¿Podían los Niños resistir lo suficiente para vencer? Ya habían derribado a casi todas las profecías. Si el futuro estaba escrito en piedra lo suficiente como para predecirse, claramente la mayoría de los profetas no lo había entendido muy bien. Gendo había muerto. Yui había muerto. Nadie más había sabido y entendido. Los Niños eran demasiado jóvenes, y también los demás subordinados. La juventud era tan llena de energía, pero carecía de sabiduría. La vida era un desperdicio en los jóvenes. Suspiró. Soy un viejo ridículo, pensó. Este mundo es de ellos, estos años son ellos, y yo no soy más que una reliquia. Ellos no entendían lo que pasaba, pero de todos modos pelearon por la humanidad. Querían obrar bien, y ya han renunciado a tanto... ¿Podía él pedirles que dieran más? Tenía que hacerlo. No había ya otra salida, no ahora que las EVAs existían. Él había ayudado a precipitar la crisis, a fin de asegurar que esta pudiera moldearse, guiarse, controlarse. Solo el saber que era inevitable, que al final algo así debía suceder por fuerza, independiente de lo que él hiciera, le había permitido hallar la fuerza... ¿o callos en el alma?... para hacerlo. Si resultaba, la humanidad sería libre, al menos por un tiempo. Aunque Nyarlathotep seguiría libre. Se le descompuso el gesto. Este siempre había sido la flaqueza del plan, lo que él y Gendo jamás habían sabido abordar bien, de una vez por todas. Tal vez con suficientes derrotas, aprendería a mantener la distancia. Pero muy probablemente no. Suspiró. Gendo, te necesito. Necesito tu fuerza. Soy un consejero, no un líder. Yo encuentro los problemas, tú las soluciones, yo te modero cuando te extralimitas. Las cosas no iban a ser así. Pero todo se caía a pedazos, más rápido cada vez. Y en su mente, podía oír a El Que Acecha En La Oscuridad, que se reía de todas sus esperanzas. Pero él no estaba dispuesto a bajar los brazos; no aún. Podía estar condenado, la humanidad podía estar condenada. Pero no iba a caer sin pelear. Lucharía contra lo probable o perecería intentando. Porque era insoportable pensar que todas las muertes hubieran sido en vano. -*-