+-----------------------------------------------------------+ |...........................................................| |..Lo.mejor.del.fanfiction..................................| |..._______..................______...........__._..........| |..|__ __|................| ____|........./ _(_).........| |.....| |_ __.__._._.__..___| |__ __._._.__.| |_ _..___.....| |.....| | '__/ _` | '_ \/ __| __/ _` | '_ \| _| |/ __|....| |.....| | |.| (_| | |.| \__ \ |.| (_| | |.| | |.| | (__.....| |.....|_|_|..\__,_|_|.|_|___/_|..\__,_|_|.|_|_|.|_|\___|....| |...........................................................| |...............................http://www.transfanfic.org..| |...........................................................| +-----------------------------------------------------------+ | | |Título original: Children of an Elder God, Part 11 | |Autor : John Biles - ranma@falcon.cc.ukans.edu | | Rod M. - rpm@thekeep.org | |Traducción : Miguel García - garcia.m@gmx.net | | | +-----------------------------------------------------------+ -*- Shinji desfallecía de aburrimiento. El profesor chachareaba acerca de la producción de afganos en Afganistán y de vacas en Vacakistán o asunto similar. Shinji, por su parte, intentaba sigilosamente comprobar si podía dormir con los ojos abiertos. De reojo, miró a Asuka, que roncaba impúdicamente, y abandonó todo empeño de disimulo. Su intento de dormir fracasó, no obstante, cuando el altavoz sonó. Era Misato. --LAS SIGUIENTES PERSONAS FAVOR REPORTARSE EN DIRECCIÓN DE INMEDIATO. KATSURAGI SHINJI Y ASUKA. AYANAMI REI. GRACIAS. Shinji volvió de un paraguazo a la vigilia total y se levantó. El profesor no estaba contento. --¡Esta es una interrupción inaceptable a mi clase! --Se me parte el alma --dijo Asuka--. ¡Vamos! ¡Debe ser hora de salvar al mundo de nuevo! --¡Eso! ¡Pateen a unos cuantos por nosotros! --exclamó alguien. Luego amarraron al profesor y lo metieron al armario y, acto seguido, los alumnos cargaron a los tres Niños en hombros hasta la oficina del director, donde Misato los esperaba vestida con su uniforme de NERV. Podían ver una escalera de cuerda colgando fuera de la ventana. --Vamos, chicos. Salieron por la ventana y treparon por la escalera de cuerda hasta el helicóptero que sobrevolaba el colegio. Lo pilotaba Kaji. --Hola, chiquillos. ¿Cómo estuvo la escuela? --Un poquito más divertida que caer de un kilómetro de altura a vidrios quebrados --dijo Asuka--. ¿Y cuál es la amenaza de hoy? --Decidí que hay que tomarse unas vacaciones familiares --dijo Misato--. Vamos a tomar un jet que nos llevará a todo lujo hasta la Riviera por una semana. ¿O preferirían ir a esquiar otra vez? --Al comandante Ikari no va a gustarle --dijo Rei, sentada entre Shinji y Asuka en el asiento trasero del helicóptero. --El comandante Ikari se puede ir a freír monos --dijo Misato. --Mamá, esta vez TÚ vas a tener que explicarle esto --dijo Shinji. --Vamos a la Riviera --dijo Asuka--. Arriesgamos la vida todos los días para salvar al mundo. Nos merecemos lo mejor. Y de todos modos la Bruja Mala va a mandar el próximo Ángel a donde sea que vayamos. Misato asintió. --Y si la Riviera queda hecha pedazos... Bueno, de todos modos Francia debería contribuirle más a NERV. Que nunca se diga que no atiendo bien a mis niños. Con insólita rapidez, estuvieron todos en Francia, relajándose en una playa muy bonita, todos en traje de baño. Bueno, a Misato le parecía bonita; Shinji tenía un caso agudo de sangre de narices porque Misato había olvidado mencionar que la playa era "topless". Nadie más del grupo parecía incómodo, aunque Misato aplicó a Kaji un par de palmazos por mirar a otras mujeres. A veces Misato consideraba la posibilidad de tatuarle "casado" en la frente. Habiendo encontrado por fin unos tapones para la nariz de Shinji, de modo que pudiera ir a nadar con Rei sin morir desangrado (el trabajo de una madre no termina nunca), y ayudado a Asuka a encontrar un simpático francesito de su edad con quien flirtear, volvió a concentrarse en su bronceado y a relajarse antes del inevitable ataque de monstruo. --Échame bronceador en la espalda, Kaji-kun. --¿Segura de que el bronceador no se va a convertir en el próximo Ángel otra vez? --preguntó él, hurgando en el bolso. --Es de esperar que la Bruja Mala no repita ese. Pero analízalo con el Ectómetro, por si acaso. Nada fue detectado, así que Kaji pronto se vio en la faena de untarle la espalda. Ella se relajó bajo las tiernas atenciones, dejando que el sol y la loción aliviaran sus inquietudes. Asuka y su nuevo amigo Pierre Le Blanc, un apuesto muchacho de ensortijado pelo rubio y bañador azul, fueron hasta el puesto de los helados, a comprar helados. --Deme uno de vainilla y fresa --le dijo Asuka al dependiente, que era el Chapulín Colorado vestido con uniforme de vendedor de helados. Extrañamente, pese a haber luchado contra el Chapulín casi cincuenta veces, Asuka no lo reconoció. --A mí deme uno de cereza --dijo Pierre. --Solamente hay de chocolate --dijo el dependiente, pese al hecho de haber otros treinta sabores en vitrina. --¿Y eso? --dijo Asuka, señalando el helado de vainilla. --Una mera alucinación inducida por el calor. --... --Miren, llévense el de chocolate, ¿sí? ¡Es gratis! --Ah, bueno, así pues sí... Les dieron dos de chocolate y partieron a comérselos en paz. El Chapulín sacó su transmisor. --¡Aquí el Chapulín! Como no lo había encendido, no pasó nada. Intentó otra vez, y esta vez apareció la Bruja Mala. --Chapulín, ¿has liberado ya al Monstruo del Helado? --¡Es que la gente viene a molestarme antes de poder inocular todos los treinta y un sabores! Además, me pareció ver a uno de los pilotos hace apenas un momento. --Ay, por favor. ¿Qué posibilidad hay de toparse con un japonés en la Riviera? ¿Y conocido, además? --Puede que sea paranoia mía. --Eso. Ahora, ¡manos a la obra! Misato y Kaji se hallaban en sendas sillas de playa, distendiéndose. --Mucho mejor que el Geofront, que es tan acartonado, ¿verdad? --Sí --dijo él--. Pero al comandante Ikari no le va a gustar nada. --No importa. No se atreve a echarnos. Somos héroes mundiales. Hasta venden juguetes de mí. Sus reflexiones fueron interrumpidas por Shinji. --Mamá, necesito un adelanto de la mesada. Rei y yo queremos ir a almorzar. Misato sacó un fajo de billetes del bolso. --Yo invito --dijo. --¡Gracias, mamá! --Partieron. Segundos después, gritos empezaron a cundir por la playa como una ola. Misato suspiró. --Y dale --dijo. --A lo menor nada más se ofendieron por lo mal que Shinji habla el francés. --Ojalá. Vieron una titánica y desenfrenada figura humanoide hecha de treinta y un cajas de helado. --La Bruja Mala se está quedando un POQUITO corta de ideas. --Sacó su celular del bolso y punceteó un botón--. Ya no nos podemos ni tomar unas vacaciones en paz --refunfuñó. --Por lo menos podemos arriesgarnos a una muerte horrible juntos. Y nos podemos comer al monstruo cuando muera. --Mira que estás chistosito, amor --dijo ella, luego se levantó de un brinco, exclamando por el teléfono--: Manden las Evas ahora. Apareció el Ángel del Helado. --Hubo una pausa--. No Ritsuko, ¡NO ESTOY borracha! El combate fue corto y feroz, una vez que los cinco se subieron a sus Evas. Lisa y llanamente, esta no era una de las mejores ideas de la Bruja Mala; ni siquiera tuvieron que formar a Voltron para ganarle, y eso era raro. Estando ya todo en calma, se hallaron muy cómodos con una grata sesión de natación en la playa, que estaba desierta producto de la contienda. --Casi creo que tenías esto planeado para tener la playa para nosotros solos --le dijo Kaji a Misato. --En ese caso hubiera sido el Ángel de la Cerveza --dijo Asuka. --En fin, Rei y yo nos vamos por ahí a besuquearnos en paz --anunció Shinji. Rei lo cargó en brazos y salió corriendo con él a alta velocidad. Asuka no parecía alegre. --¿Por qué se queda él con todas las chicas? --Ya, ya, no seas envidiosa con tu hermano --dijo Misato--. El Cuarto Niño va a ser tu novio, así que cuando lo encontremos, tú también vas a quedar emparejada de por vida. Cada oveja con su pareja. --Lo de oveja la sale muy bien --dijo Asuka--. ¿Puedo tomar cerveza? Kaji le lanzó una del bolso, y todo se esfumó como en un arcoiris. Misato despertó aferrándose el estómago, que se hallaba algo revuelto, y se preguntó si Asuka no le habría puesto LSD a esa pizza casera. Nunca más en mi vida dejo que Asuka haga pizza de chucrut. Se levantó de la cama, pensando en el sueño. De pie junto a la ventana, miró la expansión de la ciudad, preguntándose por qué había soñado estar casada con Kaji. Tener a Shinji y a Asuka de hijos era comprensible, pero ¿estar casada con KAJI? No era que ya no abrigara sentimientos por él, pero es que era tan... Habían sido novios una vez, y había sido una mixtura de paraíso e infierno. Ese hombre no tenía ningún sentido de la responsabilidad. Pese a ser intolerable y fanfarrón y soberbio, a veces ella lo deseaba desesperadamente, como ahora. Él era todo cuanto ella había intentado superar, y, a veces, parecía ser todo cuanto no podía olvidar. Parte suya deseaba llamarlo en ese preciso instante, mientras lo demás no podía olvidar riñas pasadas y esas formas en que la había lastimado... Aunque ella no se había quedado atrás en hacerle daño también. En lugar de enfrentar el dilema, salió del dormitorio a ver a los niños. Si mi estómago de hierro no lo aguantó, quién sabe cómo se están sintiendo ellos, pensó. Fue por el pasillo y abrió la puerta de Asuka. La muchacha estaba desparramada en la cama, durmiendo plácidamente, abrazando un perro de peluche con un brazo, cosa que la hacía parecer una niña pequeña en un cuerpo de adolescente. Misato mostró una sonrisa débil, y fue al cuarto de Shinji. Shinji se revolvía en sueños. No pudo descifrar todo lo que decía, pero no sonaba muy contento. --No, me... digo... se me cayó... no... por favor... perdón... voy a... arreglarlo... --Tenía la cara torcida de miedo y su voz rezumaba desdicha. Ella fue hasta la cama y lo sacudió, para despertarlo. --Shinji, despierta. El muchacho murmuró incoherencias y abrió los ojos. --Ma... Ah. Hola, Misato. ¿Apareció un ángel o algo? --Tenías una pesadilla. ¿Estás bien? --Me duele el estómago. --Te voy a buscar el antiácido. Yo también lo tengo medio alborotado. Me parece que no vamos a volver a probar la "pizza alemana" otra vez. --Se debatió entre preguntar o no qué había soñado el muchacho--. Espérame. --Bueno. Pronto, el harinoso fluido rosado sosegó los estómagos de ambos. --Ojalá el LCL tuviera este sabor --dijo Shinji. --Le voy a preguntar a Ritsuko. --Ella se rió--. Pruebe el nuevo LCL Aroma Lavanda, de Laboratorios Akagi. Se rieron los dos, y pronto estuvieron listos para volver a dormir. --Espero que no seamos mucha molestia para ti --dijo Shinji cuando ella llegaba a la puerta. --Es como agradable, a veces --dijo Misato--. Siempre me he preguntado si puedo ser buena mamá. --Serías pésimo ejemplo para cualquier niño. Misato se encogió. --No sabes cocinar. Se encogió más. Shinji continuó resueltamente, al parecer ignorante de la reacción de ella. --Y puede que se mueran de la vergüenza. --Misato empezaba a doblarse--. Pero eres la única persona con que he vivido que ha llegado a molestarse en venir a ver si estoy bien. Eres preocupada de la gente, y eso es lo que más necesita una mamá, creo yo. Aunque de mamás no sé mucho. --Gracias, Shinji. --Me... --El muchacho miraba el piso--. ¿Te llevabas bien con tu padre? --Papá era muy amable cuando estaba, pero no estaba casi nunca, ocupado con sus excavaciones, y a mi mamá le dolía. A mí también, a veces. Después mi mamá murió, y él me mandó a un internado, que detesté. Pero me entusiasmé mucho cuando por fin me llevó con él a la Antártica... No sé por qué lo hizo. Bueno, aparte de que eran las vacaciones de verano y no había colegio, pero por todo lo que sucedió... A veces me pregunto si supo lo que venía. --No te hubiera puesto en peligro de haber sabido, ¿no crees? --preguntó Shinji. Temía que su padre no hubiera tenido ningún miramiento, en situación semejante. --No sé. Entraron a robar a la casa mientras no estábamos, y estuve un año en coma, así que de haber quedado alguna prueba de que él sabía, desapareció. Pero tengo la esperanza de que no me habría llevado, si de verdad hubiera sabido lo que iba a pasar. --Suspiró, y posó la mirada en una de las paredes vacías del cuarto de Shinji--. Te hacen falta unos afiches. Este cuarto es el aburrimiento mismo. --Me gusta simple. --Pareciera que esperas tener que salir corriendo por tu vida y no quieres arriesgarte a dejar nada --dijo Misato. --Es que no tengo afiches, eso es todo. --Eso tiene arreglo --dijo ella, riendo. De fondo, casi se oyó un órgano diabólico. -*- John Biles & Rod M. Presentan Un Mundo Alternativo de Neon Genesis Evangelion Hijos de un Dios Ancestral Parte 11 Ojos de serpiente -*- Mientras todos desayunaban, Pen-Pen graznó junto a la puerta principal. Shinji miró en esa dirección y dijo: --Miren, cartas debajo de la puerta. Resultaron ser dos cartas: una para Shinji, la otra para Misato. Abrieron sus respectivas cartas, tratando de evitar que Asuka los espiara por sobre el hombro. --¡Anda, Shinji, déjame ver! --le dijo. --Es otro haiku, nada más --dijo él. Esta tarjeta mostraba a Tokio-3 visto desde las montañas, extendido bajo el cielo nocturno, estrellas hechas por el hombre compitiendo con las de arriba. Dentro, las palabras Brillo de estrellas Te cuida desde arriba También lo haré yo. iban inscritas con caligrafía precisa. Le recordó a esos sueños que tenía con Rei. Pero eso no era más que un sueño, y esto era la realidad. --Pues, sea quien sea, le gustan los haiku --dijo Asuka. Miró a Misato--. ¿Qué te llegó a ti esta vez? --Un soneto malísimo, y NO PUEDES mirarlo --dijo Misato, metiéndoselo al bolsillo. --Hmmff --dijo Asuka. Por qué Kaji no me manda a MÍ cartas de amor, se preguntó, resistiéndose a saber la respuesta que, empezaba a temer, era cierta. -*- Era un día caluroso y agobiante en la Secundaria Tokio-3, y, pese a sus mejores empeños, el aire acondicionado iba perdiendo. Una gran masa de aire húmedo, caldeado y sofocante se había instalado sobre la ciudad durante la noche, convirtiéndola en una buena aproximación de un pantanal. Mientras los meteorólogos responsabilizaban a un fenómeno conocido como "El Baño", el resto de los mortales se limitaba a maldecir al calor. La clase entera se hallaba de ánimo alicaído por dos razones. La primera era el calor. La segunda era el recuerdo de la obra teatral del colegio, que aún amortajaba a la clase, sobre todo a los que mejor habían conocido a Kensuke. Había un millón de rumores circulando; la única certeza era que estaba cautivo por NERV. Los tres pilotos Eva no querían tocar el tema, como comprobó un chismoso del colegio cuando Asuka lo guindó del asta de la bandera. En estos momentos, la clase, en teoría, discutía la historia japonesa. Asuka, a quien en un buen día le importaba un rábano la historia del Japón, se ocupaba leyendo más de los apuntes que había obtenido en el cuarto de Kensuke, y especulaba. En parte acariciaba la esperanza de que el comandante Ikari resultara estar coludido con las fuerzas del mal para así poder reventarlo; había hecho un dibujito en su cuaderno, de la Unidad02 haciendo eso mismo, durante la clase de matemáticas. El profesor dijo: --¿Cuáles fueron las razones principales de la caída del Bafuku Tokugawa? La mayor parte de ella intentaba dilucidar que QUERÍAN los ángeles. ¿Eran máquinas de guerra? Rahab parecía haber existido desde hacía miles de años. Pero si no eran máquinas bélicas, ¿por qué despertaban ahora? A no ser que, acaso, alguien los estuviera despertando deliberadamente. ¿Pero quién? ¿Y por qué? Algunos parecían tener sectas que los adoraban, si las notas de Kensuke estaban en lo correcto. ¿Había alguna conspiración global? ¿Acaso esa gente esperaba usar a los ángeles para conquistar el mundo? ¿Entonces por qué sus esfuerzos estaban tan pobremente coordinados? El profesor miró al alumnado; nadie lo miró a los ojos. --¿Alguien? ¿Alguien? Asuka pensó en la inverosimilitud de todo el asunto. Hasta un niño de diez años podía coordinar un asalto mejor. Por otra parte, todas las victorias logradas habían sido al filo de la navaja, salvo por Amaliel, que se merecía ser el "Ángel de la Debilidad". Si alguna vez se veían obligados a luchar contra dos ángeles a un tiempo, estarían fritos. Aún así, los ángeles al parecer no tenían ningún interés en cooperar unos con otros. ¿Por qué? --¿Alguien? ¿Langley? El profesor se volvió expectante hacia ella; pese a la falta de interés de la muchacha, seguía siendo por lo general la mejor informada de todos los alumnos en esa materia en particular. Tal vez los Ángeles están en guerra entre ellos, especuló Asuka. Algunos usan humanos como intermediarios, mientras que otros usan un método más directo. Pero ¿por qué están saliendo al abierto ahora? No podía ser por el desarrollo de las Evas, que eran capaces de matarlos. Habían tenido catorce años para atacar antes de que estas estuvieran listas. Entonces, ¿por qué? ¿Por qué ahora? --¿Langley? ¿Langley? Asuka intentó dibujar un mapa de la tierra y trazar los campos de batalla: a lo mejor formaban un pentáculo o algo así. No, mala suerte. ¿Tal vez llegaban desde otra dimensión? --¡LANGLEY! Sorprendida, levantó la vista. El profesor estaba como a medio metro de ella y parecía irritado. Todos los demás la miraban. --¡Quiero una respuesta, Langley! Trató de recordar en cuál clase estaba: --¿Estamos comentando "Los hay que prefieren las ortigas", cierto? --Esta es la clase de historia. Todos soltaron risitas y ella se sonrojó: --Ehh, ¿cuál era la pregunta? --Baldes. Pasillo. Ahora. La muchacha rezongó entre dientes y salió al pasillo. Qué costumbre más aborrecible, pensó. Detrás de ella, el profesor dijo: --¿Algún otro voluntario? ¿Alguien? ¿Alguien? ¿Ikari? Pronto, no tuvo que estar sola en el pasillo. Shinji parecía incluso más agraviado que ella. --Caramba que anda de malas --dijo Shinji. Los baldes no eran tan pesados como Asuka recordaba de la primera vez que la habían obligado a hacer aquello. Debo estarme poniendo más fuerte, pensó. Shinji no parecía tener ninguna dificultad, pero era probable que hubiera hecho aquello desde muy niño. --Este calor es horrible --dijo ella--. Dime una cosa, ¿de dónde crees que vengan los Ángeles, Shinji? --No sé. Alienígenas, supongo. --¿Y entonces por qué no trabajan juntos? --A lo mejor es una especie de competencia de alienígenas. El primer alienígena en conquistar el mundo, gana. O algo así. O creen que somos tan patéticos que no necesitan agruparse. --¡Pero si ya hemos matado a cuatro y capturado a uno! A estas alturas ya una esperaría que aprendan. --A lo mejor los que matamos no eran muy queridos... Hmmm, a lo mejor los manda acá alguien que QUIERE que mueran. --... --A menos que logren sacarle unas respuestas al Rey de amarillo, no sé cómo vamos a saber alguna vez. La doctora Akagi está bien convencida de que no son de la Tierra, pero hasta por ahí sabemos, nada más. --Si no lo son, ¿cómo estuvo Rahab allá abajo por tanto tiempo, que le construyeron una ciudad encima y lo adoraron? --¿Cómo sabes que lo adoraban? Asuka dudó. --Hicieron un túnel directo hasta donde él vivía. --Buena observación. --Shinji pensó un rato breve--. ¿Soy yo, o estos baldes están más livianos que antes? --Parece. Supongo que estamos más forzudos con tanta pelea. --Bueno, yo no me quejo. -*- Shinji estaba con la cara larga. Asuka estaba con la cara larga. Hasta Pen-Pen estaba con la cara larga. La residencia Katsuragi había estado mortalmente sombría desde el deceso de Kensuke, la moral de todos más baja que nunca. La televisión chachareaba con el noticiario deportivo de CJNN, pero nadie le prestaba atención. No era más que ruido de fondo, relleno para sus mentes para así no tener que pensar tanto en el fracaso. En esta atmósfera taciturna irrumpió Misato cual cañonazo, una avalancha de energía que contrastó con el ánimo actual como un esmoquin a lunares. --¡Hola, chicos! Los niños sacaron un lánguido "hola". Misato distó mucho de quedar traumada ante tal despliegue de entusiasmo, pestañeando al dejar las bolsas en el piso y quitarse las gafas de sol. Sabía que el ánimo de los chiquillos había estado por el suelo, pero confiaba en que las noticias de hoy alegraran algo las cosas, así fuese un poquito. --A que no adivinan, niños --dijo--. ¡Nos vamos de gira! Asuka alzó una ceja. Shinji pestañeó. Pen-Pen graznó. --¿De gira? --preguntó Asuka--. ¿Adónde? --¡A Arizona! Más específicamente, a la base NERV de allá. Al salvaje oeste y cuanta cosa, ¿cierto? --¿Para qué? --preguntó Shinji--. ¿Encontraron al próximo ángel? Misato asintió. --Sospechan que el próximo ataque va a ser allá, así que lo vamos a golpear antes que nos golpee a nosotros. Asuka se hizo sonar los nudillos, con una sonrisa apretada. --Muy bieeeen, hora de patear culillos. Ah..., dime y, ¿Pen-Pen va con nosotros? Pen-Pen pestañeó, advirtiendo que hablaban de él. Miró a Misato, expectante. *¿Guuac?* --No, Pen-Pen se tiene que quedar. *¡GUAAC!* --Pero y, ¿quién lo va a cuidar? *¡Guaac guaac!* Misato puso cara pensativa. --¿Crees que tu amiga Hikari pueda? *¿Guaac?* --Puede ser --dijo Asuka--. La llamo y le pregunto. Al partir Asuka a su cuarto para llamar a Hikari, Misato dirigió la atención a Shinji. Aunque el muchacho ya no estaba tan callado y cabizbajo como antes, seguía aún bastante abatido. Misato notaba aquello, y se sentó junto a Shinji; le puso una mano suave en el hombro. --Oye, Shinji, ¿estás bien? El muchacho se encogió de hombros. --¿Preocupado por enfrentar al próximo? Shinji asintió. --Me... Me imagino que el último me hizo cambiar la manera de ver las cosas. Misato asintió. --Sé cómo te sientes, Shinji, de verdad que sí --dijo en tono comprensivo--. Pero la vida sigue. --Le dio un apretón en el hombro, luego se levantó y salió a la cocina--. Empieza a empacar tus cosas, Shinji. El viaje es relargo. -*- --Aquí está la llave --dijo Asuka, pasándosela a Hikari--. Pasa todas las tardes y cuida que Pen-Pen coma y que no tenga ningún problema. Es bien listo, así que no va a necesitar mucha supervisión, pero no tiene manos para abrir el refrigerador solo. Hikari, que estaba sentada en la cama de Asuka, se rió: --Pásenla bien en Estados Unidos. Tráeme un recuerdo. --Bueno, espero poder turistear un poco, pero no sé. Ni siquiera sé muy bien cómo vamos a llegar allá. --Estoy segura de que Katsuragi-san en algún momento los va a llevar a alguna parte simpática. Ojalá pudiera ir con ustedes. Me encantaría ver el mundo. --A mí también me encantaría, pero sospecho que lo que más voy a ver es LCL --dijo Asuka--. Nada más cuídate, ¿sí? --Claro. Nada de obras de teatro para mí. --Suspiró--. Pobre Kensuke. ¿Crees que alguna vez puedan... ayudarlo? --No sé. En su corazón, Asuka presentía que para él la suerte ya estaba echada, y la idea la estaba carcomiendo. Debía haber existido alguna forma de salvarlo. Si yo hubiera sabido qué pasaba, podría haber encontrado algún modo. Siempre hay un modo, si uno aprende antes. Si uno es suficientemente hábil. Ella estaba decidida a ser hábil. --Esto está consumiendo a Toji, pero no quiere hablar de eso. Yo lo intento, y él cambia el tema o se enoja. Pero si se lo guarda, lo único que va a lograr es volverse loco. --A los hombres no les gusta admitir que sienten algo --dijo Asuka, con sapiencia basada en sus extensas lecturas de novelas románticas--. Se lo guardan todo adentro hasta que revientan o se quiebran. Tarde o temprano, le vas a hacer falta. --Aunque para qué lo quieres, no tengo idea, pensó--. Tienes que estar a su lado cuando eso pase. A lo mejor él y Shinji hablan de eso; sé que Shinji fue a verlo a su casa. --¿Los ángeles que quedan no van a ser así, cierto? --No sé --dijo Asuka--. Ojalá supiera. El que divisaron en Estados Unidos no parece haber poseído a nadie. Hikari se estremeció. --Tuve una pesadilla de que uno me poseía a mí. Me hacía matar a Toji y a ti y... --Le vino un fuerte estremecimiento y se tumbó en la cama--. Fue horrible. --Vas a estar bien --dijo Asuka con fiereza, sintiendo un arrebato de furia contra el Rey de amarillo, por todo el pavor que había traído a las vidas de todos desde su aparición--. No va a pasar de nuevo. No de nuevo. Ella se encargaría. De algún modo. -*- --Así que pa donde los gringos, ¿eh? Shinji asintió, mirando a Toji pasearse con el balón por la cancha de básquetbol, el aire lleno con el eco del balón al impactar el concreto. --Pa liquidar al próximo ángel, ¿ah? --Ajá. Toji contempló el aro, titubeó, luego lanzó el balón. Adentro. --Otra cosa, Gringolandia. Tiene sus reglas raras y cuanta cosa. Una, manejan por el otro lado de la calle, ¿sabías? --¿En serio? --Sip. Es la pura ley allá. --Mira tú. Toji avanzó hasta donde el balón había aterrizado, luego lo llevó dribleando hasta su posición original, cerca de la banca en que Shinji estaba sentado. --Cuidado por allá, socio --dijo Toji--. Ya sabes cómo es pa esos lados. --La verdad, no sé. --¿No? --No mucho. Toji sujetó el balón con una mano, luego lo hizo girar en un dedo durante un momento. --A ver --dijo--, hay unas cosas que hay que saber. Primero que todo, son todos igual de patanes que Langley. --Ella no es tan mala, cuando uno la conoce mejor --dijo Shinji. Toji lo quedó viendo: --Oye, ¿no te estarás poniendo ñuñuñú con ella? --¿Qué cosa? Toji lo miró feo. --Te está entrando lo romanticón con Asuka, ¿cierto? --¡N... no seas ridículo! --Ya la he visto cómo arma tanta alharaca contigo a veces --dijo Toji, cruzado de brazos y con expresión severa. --¡No es nada de eso! --insistió Shinji. Toji bufó. --Sí, cómo no. Pero bueno, el país ese 'tá lleno de gaijines porfiados, creídos y gritones. Si no te portas igual que ellos, van a creer que eres niñita, así que por repugnante que sea la idea, trata de imitar a Asuka. Shinji lo miró, dubitativo. --Emm... Ya. --Qué más... --Toji empezó a pasearse otra vez, con el balón aún girando en una mano--. Ah. ¿A qué parte de Gringolandia van? --Ehh, no sé bien. Para la parte oeste, creo. --¿El oeste? --preguntó Toji--. Ah, p'allá. --¿Qué tiene? --preguntó Shinji. --Bueno..., a ver... No hay casi ningún camino pavimentado, y hay pasto seco rodando por todos lados... --¿Pasto seco? --Unos montones bien grandes de..., qué se yo..., una planta muerta que anda rodando con el viento. Pero bueno, allá vas a andar o en camión o a caballo, porque así se hace en el oeste. Shinji le dio a Toji una mirada escéptica, pero el muchacho parecía muy seguro de sus datos. --Una cosa más --dijo Toji--. Cómprate un chaleco antibalas o algo así. Esos gringos son chalados por las pistolas. Shinji abrió mucho los ojos. --¿En serio? --Sip, peores que Ken... A la mención del camarada caído, el ánimo decayó rápidamente. Los dos jóvenes quedaron viendo el suelo, sin saber qué más decir. Toji rompió el silencio con otro dribleo del balón. Apuntó una vez más a la canasta, luego hizo el tiro. Adentro. --Oye, ¿Shinji? --¿Dime? --Cuidado por allá, ¿sí? -*- Asuka gritó. --¡¡¡¡¡Estoy en el INFIERNO!!!!! Shinji, habiendo terminado de empacar hacía una hora, estaba en su respectivo cuarto escuchando música. Se levantó, avanzó a paso cansino por el pasillo, luego asomó la cabeza al cuarto de Asuka. --¿Estás bien? La pelirroja había pasado de gritar a saltar de arriba abajo sobre su maleta. --¡No quiere cerrar! ¡No puedo llevar muchas maletas y no puedo meter todo lo que necesito en las que llevo! Una mezcolanza de ropa, libros, juegos bélicos y curiosos papeles asomaban de dos atiborradas maletas a medio cerrar. Una de ellas estaba ahora cerrada con un cable, mientras Asuka desataba su furia sobre la otra. --¿De verdad te hace falta tanta cosa? --¡Sí! ¡Si no, no puedo vivir! El muchacho suspiró. --¿No puedes vivir? --Asuka tenía una tendencia a exagerar, había aprendido él. --Es que... cada vez que salgo de viaje, siempre hay algo que no llevo y que termino necesitando. --Miró feo a la maleta, pero esta se negó a doblegarse ante la intimidación. --Me imagino. ¿De verdad crees que tengamos tiempo para esos juegos? --Los señaló. --El vuelo es largo. No podemos jugar póquer todo el camino hasta allá. --Pero y ¿cómo piensas abrirlas en un avión? --Bah. Algo se me irá a ocurrir. --¿Con las maletas en la bodega de equipaje? --Hmm..., tal vez en mi bolso de mano... --Sacó los juegos, y la maleta cerró--. Gracias, Shinji. --Ehh, claro. -*- Shinji y Asuka iban montados con Misato en una de las gigantescas escaleras mecánicas. Daba la impresión de que NERV las había comprado a granel en alguna especie de liquidación. --Bueno y, ¿CÓMO vamos a llegar allá? --preguntó Shinji. --En nuestro nuevo Cuartel General Móvil --dijo Misato. Llegaron al tope y salieron por puertas de doble hoja a un enorme pastizal situado al sur de Tokio-3. Un edificio pequeño se erigía tras ellos, y uno más grande se hallaba un tanto hacia el oeste. Ante ellos se encontraba una portentosa aeronave, con una construcción como jamás la hubieran visto: dos zepelines gemelos conectados a una estructura central, cercana en apariencia a un portaaviones ultratecnológico. Muchas torretas de armas cubrían su casco, y los cañones de algunas más asomaban arriba. La aeronave entera era asombrosamente descomunal, de tamaño suficiente para transportar varias unidades Eva y un poco más. De hecho, pudieron ver camiones que cargaban las Evas en la góndola. Ritsuko, Maya, Aoba y Makoto subían por la escalera acarreando su equipaje, y decenas de técnicos corrían por doquier, revisando cosas o desplazándose por la plataforma. --¿Un dirigible de guerra? --preguntó Shinji cuando pasó la impresión. --Un ZEPELÍN de guerra --dijo Asuka, orgullosa--. Unos parientes míos inventaron estas cosas, los Zeppelin, ¿sabían? --¿Y si el ángel le dispara a los globos? --preguntó Shinji. --No tenemos planeado llegar en persona a pelear en el cuartel móvil --dijo Misato--. Y tiene sus defensas. Entre otras cosas, está compartimentado para minimizar los efectos de las fugas. Shinji seguía igual de nervioso. Asuka, por su parte, parecía a punto de morirse de gusto. Ojalá el próximo ángel no sepa volar, pensó Shinji. -*- El titánico centro de mando volador de NERV era a todas luces un alarde de tecnología, pero tenía una desventaja: la velocidad. El viaje a Phoenix, Arizona, tardaría diez días, y en esos diez días no tenían nada que hacer. Las unidades Eva estaban almacenadas a buen resguardo y solo requerían mínima atención diaria. El zepelín era pilotado por profesionales, lo que les quitaba otra responsabilidad de las manos. A falta de algo mejor que hacer, la primera noche decidieron jugar una ronda de póquer. El sitio del encuentro fue el comedor de intendencia, ubicado cerca de la parte inferior de la nave. Amplios ventanales por el lado de babor proporcionaban una sobrecogedora vista del paisaje de más abajo, pero tras tres días de mirarla, la vista había perdido algo de su novedad. El juego era el más grande que habían tenido hasta la fecha, con una larga lista de jugadores (y en el orden de sus asientos): Shigeru, Makoto, Maya, Ritsuko, Misato, Shinji, Rei, Asuka y Kaji. Maya barajó el mazo esta vez, mostrando notable destreza. Los naipes volaban de sus manos en una cascada vertiginosa, cosa que sacó aplausos de todos. --Eres buena con las manos --dijo Ritsuko. Maya se sonrojó y exhibió una sonrisa nerviosa. --G...gracias, sempai. Eso no pasó desapercibido. Makoto y Shigeru se miraron, en tanto Misato y Kaji arquearon sendas cejas al mismo tiempo. Ritsuko no se había dado cuenta, para gran sorpresa de Misato, sobre todo porque Ritsuko estaba sentada junto a la joven. Shinji estaba demasiado ocupado mirando sus cartas, y Asuka estaba demasiado ocupada contemplando a Kaji. Rei estaba como siempre estaba Rei. --Ahora sí que no nos dejas limpios --dijo Shigeru. --Eso --añadió Makoto, con ladina sonrisa--. Esta vez no estamos borrachos. Misato pestañeó. --¿Él los limpió? Muchachos, ustedes dan lástima. --No fue nada --desestimó Shigeru--. Estábamos borrachos. --Eso, borrachos --dijo Makoto. Misato meneó la cabeza y sonrió: --Sí, cómo no, niñitos. Un momento después, gritó. --¡AAAH! ¡SE ME OLVIDÓ! --¿Qué se te olvidó? --preguntó Kaji. --¡Se me olvidó traer cerveza! --se lamentó ella--. ¡Y no nos podemos mover de aquí en diez días! El personal del puente palideció. Misato sin su ingesta diaria era cosa de susto. --Ah, termínala --reconvino Ritsuko--. Un poquito de abstinencia te va a hacer bien. --Eso es porque no vio a Misato la última vez --dijo Shigeru entre dientes. Misato suspiró. --Me voy a tener que conformar con una gaseosa, supongo. Las primeras manos transcurrieron sin grandes sorpresas, con Shigeru y Kaji llevándose el grueso de las ganancias. Shinji estaba al borde de ganar su primera ronda, cuando una voz que nadie esperaba --y que unos cuantos temían-- intervino de pronto. --¿Qué sucede aquí? --preguntó Gendo. Misato casi escupió la Coca-Cola, Shigeru y Makoto se paralizaron cual estatuas, Shinji lo miró boquiabierto, y Ritsuko alzó una ceja. --Un jueguito de póquer, nada más, comandante --dijo Ritsuko--. ¿Gusta acompañarnos? La estricta expresión del rostro de Gendo se mantuvo inalterada. Rígido, permaneció allí de pie un momento, haciéndolos a todos transpirar en silencio. --Muy bien. Gendo miró en derredor, luego tomó asiento junto a su hijo. Eso solo logró aterrorizar más a Shinji, y dejarlo reducido también a un estado estatuario. Gendo acusó la presencia del muchacho con un escuálido "mm" y una seña con la cabeza al ocupar la silla, luego de lo cual pasó a sentarse como todos estaban acostumbrados a verlo: codos en la mesa, manos entrelazadas formando un puente que le cubría media cara y, en general, infundiendo mal agüero. Tras una hora infernal, la sensación de mal augurio quedó justificada. Gendo consultó su reloj, se acarició la barba, luego se puso en pie: --Si me disculpan, tengo un compromiso. Y se marchó. Shigeru se encorvó y se dio un cabezazo en la mesa: --Diosito, el comandante nos dejó limpios. --Si no hubiera estado aquí --dijo un atónito Makoto--, no lo hubiera creído. Shinji asintió. --Mi papá... da miedo. --Creo --dijo Misato-- que me hace falta una cervecita. -*- Solo en su cuarto, Toji se hallaba sentado en la cama, apoyado contra la pared, la vista clavada en el reloj. Como a esa hora, él normalmente hubiera estado en otra parte, con otra persona, pero eso era antes y esto era ahora. Los sonidos de vida continuaban más allá de su puerta cerrada... Papá viendo televisión, Mamá lavando los platos, la misma rutina. Era tranquilizadora en un modo que no pudo poner en palabras. Era algo que le hacía falta, debido a eventos recientes. Afuera, el timbre del departamento sonó. Toji abrió los ojos de par en par. Kensuke acostumbraba venir como a esa hora. El rostro del muchacho evidenció rabia, y hundió la cabeza un poco más abajo. Kensuke ya no estaba. Se tumbó hacia un lado hasta quedar tendido del todo en la cama, y buscó a tientas el control remoto. Por ahí debía estar, debajo de la frazada... Afuera, pudo oír abrirse la puerta principal..., a su madre hablando con alguien... Raro, no acostumbraban recibir visitas. Pero bueno, sin duda no era nad... --¡Oye, Toji! ¡Tienes visita! --¿Eh? Se oyó un golpe tímido a su puerta, y una cohibida voz de muchacha habló. --Ehh, ¿Suzuhara-kun? --¿Hikari? ¿Qué hacía ella aquí? Se incorporó súbitamente, arreglándose el pelo y preguntándose si no tenía la ropa muy arrugada. Y tras un breve momento de indecisión, abrió la puerta. --Qué tal, Hikari, ¿qué se cuenta? --Nada, es que andaba por aquí cerca y..., emm.., ¿quieres ir a caminar o algo así? El joven pestañeó. --Este, claro. -*- El sol se había puesto hacía un rato, pero la luz del día pendía aún en el horizonte como un telón de naranja y rojo. Toji y Hikari admiraban la vista desde el parque local, cada uno en un columpio y meciéndose a un ritmo regular y sosegado. Habían estado en silencio desde que habían salido del departamento de Toji, sin saber bien qué palabras decir, o si correspondía decir algo aún. Fue Hikari la que rompió primero el silencio. --¿Suzuhara-kun? --¿Qué pasa? Hikari retardó un tanto su mecer, y se volvió a mirarlo: --¿Estás bien? El muchacho bajó los pies, los arrastró hasta detenerse, y pareció como si de verdad pensara la respuesta. Por último, dijo: --No, no muy bien. --¿Quieres hablar de eso? Toji dudó. --¿Toji? --¿Sabes una cosa? --dijo Toji--. Yo siempre anduve cuidando a Kensuke desde que éramos chicos. Vez que se metía en jaleos, yo lo defendía. --Bajó del columpio y se rascó la cabeza--. No sé por qué. Digo, pa qué mentir, era un nerd... Pero era mi compadre, ¿me entiendes? Hikari asintió. Toji pareció tensarse con aquello, y apretó los puños. Cuando habló, la voz le temblaba, al borde del llanto. --Y no pude hacer nada pa salvarlo. Nada. --Toji, no es culpa tuya --dijo Hikari delicadamente. --Sí, ya lo sé... ¡Pero es que me siento como un cabrón inútil! Se dio vuelta y pegó un puñetazo contra un árbol. Para sorpresa de Hikari, el árbol hasta se estremeció. No era más que un árbol nuevo, pero la muchacha se impresionó de todos modos. Toji se encorvó, ahora descansando la frente en el árbol; si le dolía la mano, no dio seña. --Lastimarte no sirve de nada --le dijo ella, en voz suave. --Carajo, carajo, carajo, carajo --masculló Toji--. Es que ya no aguanto más. ¡Mierda, esto es como la verga! --le gritó al cielo, luego recordó que Hikari estaba presente. Se puso rojo como tomate--. Lo... Ehh... Perdón... Ehh... Ella avanzó un paso y le puso una mano en el hombro: --Para mí tampoco es fácil. Él se relajó un tanto, y dijo: --¿Cómo aguantas? --Pienso en otras cosas. En el colegio. En amigos. En mi familia. En ti, pensó, pero no pudo decirlo. --Mis dos amigos no están --dijo Toji--. Rayos, ojalá pudiera haber ido con Shinji. Aunque me pisara un Ángel. En las noches como esta, yo y Kensuke salíamos a hacer cualquier cosa. Tonteras, yo creo, pero... ¿Has ido al mirador alguna vez? --¿Al qué? El muchacho dio media vuelta y miró hacia el otro lado de la ciudad. --Sígueme. -*- Una de las carreteras de entrada a Tokio-3 llegaba por las montañas y, en cierto punto, trazaba una curva al borde de un barranco. Había caído la noche, y la ciudad era una telaraña de luces trémulas que brillaban en la planicie donde estaba enclavada. Desde aquel acantilado, podía verse todo. Hikari debió resistir el impulso de echar a Toji por el barranco cuando llegaron: estaba exhausta con el largo trayecto. Toji, por su parte, parecía jubiloso con todo aquello. Apoyó la bicicleta contra el barandal y se quedó allí de pie, contemplando el mar de neón y luces de sodio. A primera vista, no era sino un paisaje más de luces dispuestas al azar, pero, al mirar con más atención, podían distinguirse las calles principales, y luego las menores, cada una trazada con puntitos titilantes que, a esa distancia, se fusionaban formando líneas. Era un cielo nocturno creado por la humanidad, el fruto de miles de años de progreso desde que el primer hombre había encendido una hoguera para imitar a las de arriba. Calles y edificios y parques estaban marcados por luces, y contaban una historia acerca de dónde iba la gente en la noche. Podía verse cuáles secciones de la ciudad bullían de vida, y observarse los enjambres de luces que marcaban el paso de automóviles por las arterias de la ciudad. Por un momento, Hikari pudo imaginar que Tokio-3 estaba vivo, con calles por venas y gente y vehículos como sangre. El corazón de la ciudad latía con todos los sonidos de la humanidad en la noche --zumbar de aparatos electrónicos, rugir de motores, pisadas--, una canción de vida moderna, la música de las esferas modernas. Hikari la escuchó, y vio a la ciudad vivir, y comprendió por qué Toji la había llevado hasta allí. Miraron la ciudad en silencio, viéndola vivir, la vida normal que continuaba a la sombra del juicio final, como siempre había sido. Nadie hubiera podido decir que una araña gigante la había asolado hacía unos meses, o que bajo ella se ubicada la más grande base militar en la historia de la humanidad. Era una ciudad y nada más, como cientos en el mundo, hogar de casi un millón de personas cuyas vidas continuaban casi igual que como siempre habían sido, pese a todo cuanto ocurriese en torno a ellas. --¿Lindísimo, cierto? --preguntó Toji--. Es a todo dar con el sol arriba, pero así es mejor todavía. Antes veníamos a mirar, a veces. No había necesidad de decir quién era la otra parte del "veníamos". --Sí --dijo ella en voz muy baja. Miró el paisaje, tratando de encontrar su casa. Allí estaba, cercana a la base de la montaña; aquel cuadro de luz estaba en torno al parque al que habían ido. En el ojo de su mente, su mirada bajó al vuelo, como un pájaro, y pudo ver su casa desde lo alto. Su madre estaba en el patio, desmalezando el jardín a la luz de un farol; no le gustaba trabajar de día, decía que hacía mucho calor. Su hermana menor perseguía al gato, y su padre estaba dentro leyendo el diario. La electricidad rebosaba por los cables y entraba y salía de la casa, conectándolos a la vida de la ciudad, al igual que la calle que pasaba junto a la casa. Eran parte de una red invisible que los enlazaba en un gran todo, y una red más grande enlazaba esta ciudad a otras. Era... bellísimo. Jamás se había detenido mucho a mirar las cosas de esa manera y, de entre toda la gente, Toji Suzuhara, el cabeza de músculo, le había abierto los ojos. Rió y, de repente, estuvo simplemente de vuelta en el mirador, contemplando la obra de la humanidad. --¿De qué te estás riendo, Hikari? --preguntó él. Ella se volvió y le sonrió, y su risa menguó, aunque no la alegría. --Qué mundo más loco, ¿cierto? --dijo. Él asintió con la cabeza: --Sí, más que loco. --La miró pensativo--. ¿Te gusta el básquet? --preguntó, esperanzado. No mucho, pero, por él, le gustaría: --Claro. Pero mejor jugamos donde no haya que preocuparse por los vehículos. Él se echó a reír. --A ver quién gana en la bajada. Saltó a su bicicleta y empezó a pedalear cuesta abajo a alta velocidad por la pendiente empinada. --Loco de... ¡Te vas a matar! --exclamó ella, luego se montó de un salto en su respectiva bicicleta y salió detrás de él. --¡Esa es la idea! ¡Uno se siente vivo así, ves! Los hombres están todos trastornados, pensó ella. Lo siguió de todos modos, y los dos gritaron al unísono durante casi todo el descenso, un grito de euforia más que de miedo. -*- Gendo se hallaba presidiendo el puente, con los codos sobre la mesa y las manos formando un arco como era costumbre. Bajo aquel arco había una expresión descontenta, al haber surgido una contrariedad inesperada. En su rubro de trabajo, lo inesperado era, por regla general, malo. Abajo, el oficial de comunicaciones intentaba contactar a la base estadounidense, con poco éxito. --NERV-A, aquí NERV desde nave cuartel Sicigia, por favor responda. NERV-A, aquí NERV desde nave cuartel Sicigia, ¿alguien ahí? --¿A qué distancia estamos de la base? --preguntó Gendo. --Debería estar del otro lado de esa cordillera, señor. Gendo asintió. --Pasen a alerta amarilla. Una vez esté NERV-A en los visores, quiero un análisis completo. Y los pilotos, que estén preparados y en espera. --//Alerta amarilla. Alerta amarilla. Cuartel General.// --Señor, tenemos contacto visual de la base. --En pantalla --dijo Gendo--. Acercamiento. La extensa base que era NERV-A se hallaba ante ellos, espectralmente silenciosa y tranquila. No había signo alguno de enfrentamiento, ni edificios dañados, ni cráteres en los alrededores producto de disparos. Había, sin embargo, muchos cadáveres. -*- Las tres unidades Eva movían con cautela sus pesadas moles por la base, cuidando de no pisar los cadáveres dispersos. El trío se ubicó sobre plataformas muy similares a la presentes en NERV-Japón, que los descendieron lentamente al interior de la base. Tras unos segundos de descenso, los tres se encontraron en un extenso complejo militar subterráneo. Era algo semejante a la base de NERV-Japón, pero de apariencia más industrial. Y, desperdigados en torno a ellos, había más muertos. --Esto está demasiado limpio --dijo Asuka. --//¿Demasiado limpio?// --preguntó Shinji. --No hay construcciones demolidas, nada más unas pocas señales de disparos, y los cadáveres no están ensangrentados. No hay nadie mutilado, baleado o que haya dejado huellas de sangre en el suelo. Asuka vio a la imagen de Shinji palidecer en su visor, y mostró una sonrisa apretada. --Caramba, sí que eres débil de estómago. --//Que a uno no le guste ver muertos no tiene nada de raro// --masculló el muchacho. Ella le sacó la lengua, haciendo "ñaaaahh". --Debilucho. Apareció otra ventana visora, con Misato. --//No nos llega ninguna señal de ángel --dijo--. ¿Y a ustedes?// Asuka miró su panel de sensores y negó con la cabeza: --Todo tranquilo por aquí. --//También aquí// --dijo Shinji. --//Nada// --dijo Rei. --Ninguna señal de entrada con violencia. Ninguna huella de monstruo gigante. Es como... que se cayeron muertos y punto --dijo Asuka. Misato asintió. --//Asuka, Rei, revisen lo demás bajo tierra. Shinji, ve a la superficie y cubre a las tropas que estamos enviando.// --//¿Cubrir?// --preguntó Shinji. --//Que no vean nada no quiere decir que no haya peligro.// -*- Las tropas de NERV se desplegaron rápidamente, asegurando la base y restaurando su funcionamiento. Se les había también encomendado la escabrosa labor de recoger a los muertos. En dicha tarea, se confirmó que no había sobreviviente alguno en la rama estadounidense de NERV. NERV estaba trayendo peritos médicos para examinar a los cadáveres, pero no llegarían sino en horas más, puesto que NERV había perdido a todo su personal estadounidense, e iba a verse en la necesidad de pedirlo en préstamo a otras agencias. Gendo no deseaba esperar tanto, pues lo que fuese que había atacado podía golpear de nuevo. Recayó en Ritsuko y en Maya el deber de hurgar entre los muertos. Las dos iban, en estos momentos, llevando a un cadáver en una camilla hasta la sala de examinación. Ritsuko era el retrato de la calma, mientras que Maya parecía un tanto indispuesta. Al levantar la sábana que cubría al cadáver, Maya palideció un tono más que de costumbre. Ritsuko arqueó una ceja, notando la expresión de Maya: --¿Segura de que puedes con esto? La muchacha sonrió, nerviosa, aunque la mascarilla facial arruinó el efecto. --Voy a estar bien --contestó--. De verdad. --Si tú lo dices --dijo Ritsuko--. Si vomitas dentro de los cadáveres, me voy a molestar un poquito. Juntas, quitaron las ropas del primer sujeto, un soldado joven encontrado junto a las compuertas de la entrada. Ritsuko cogió la grabadora y empezó a hablar. --Primer sujeto, Cross, Dalton J. El sujeto no muestra indicios de trauma encefálico, no hay contusiones... --Sempai, mire --dijo Maya. Movió en cierto ángulo el pie del hombre. --¿Qué es esto? Heridas punzantes varias en la parte trasera de las piernas, abarcando desde los tendones de Aquiles hasta las corvas, con leve decoloración en torno a los puntos de entrada. Muy interesante, Maya; pásame la jeringa. --¿Murió... Murió por mordeduras? --Muy posible --contestó Ritsuko--. Pero tengo el presentimiento de que estamos ante algo muy raro. --Extrajo una muestra de sangre, luego le devolvió la jeringa a Maya--. Pásala por el analizador. --¿O sea que podemos parar si el siguiente tiene lo mismo? --preguntó Maya, esperanzada. Ritsuko negó con la cabeza. --Sería una muestra muy reducida, Maya. Tú ya sabes eso. Podemos anunciar algo después de unos diez, tal vez, pero no deberíamos parar hasta haber confirmado al menos a unos cien. Maya arrugó la cara. -*- Misato rebobinó la cinta, solo para corroborar que estaba viendo claro. Y la rebobinó otra vez. Y otra vez. Y otra vez. --Puta madre. Lo veía, pero no lo podía creer. En un momento la base funcionaba sin novedad, luego de repente se veía invadida por un hervidero de serpientes. Unas brotaban de los ductos de ventilación, otras parecían simplemente manar del suelo. Cientos de hombres aniquilados por un imposible aluvión de serpientes, de diez segundos de duración. La mujer miró con desconfianza un hoyo del suelo junto a su pie, y sacó el teléfono. --¿Seguridad? Aquí Katsuragi. Vuelvan a alerta amarilla. Se me hace que este lugar no es tan seguro como debería. -*- Los pilotos estaba sentados en torno a una de las mesas de un salón de descanso del cuartel volador, ahora "estacionado", esperando que la base fuese declarada segura para circular en ella. En la espera, jugaban Spades. --Declaro cuatro --dijo Asuka. --Cinco --dijo Rei. --Dos --dijo Shinji. Ambas muchachas lo miraron. --Ya estás declarando bajo --dijo Asuka--. ¡Anda, atrévete un poco! --¡No estoy declarando bajo! --Hay diecisiete bazas y se han declarado nada más once. A menos que los Ángeles se hayan robado seis, podrías declarar más. --A lo mejor tú deberías declarar más --porfió Shinji. --¡Has sacado al menos dos bazas más de las que has declarado en las últimas ocho manos! --Asuka tiró las cartas a la mesa--. ¡No puedes ganar jugando con tanto cuidado! --Yo no soy el que ha jugado idénticas las últimas tres manos como tú --dijo Shinji--. Cómo vas a perder si juegas con tanto cuidado. --¡Anda, Rei, apóyame un poquito! --exigió Asuka. Rei no dijo nada, en cambio mirando sus cartas. --Hmmff. Haz lo que quieras. Shinji sintió algo moverse por su pierna. Pegó un salto, y se dio en la pierna contra la mesa. --Qué de... Miró abajo y vio al intruso. No era más que una serpiente de hierba. --¿Y cómo llegaste tú aquí? --le preguntó. El reptil no contestó. --¡Puaj! ¡Una culebra! --dijo Asuka, y sacó su navaja de bolsillo. --¡No hace nada! Rei miró con curiosidad a la serpiente, y estiró una mano para tocarla. De pronto, la serpiente se retorció violentamente en la mano de Shinji, siseando y contorsionándose hasta escapar. Cayó al piso, revolviéndose y torciéndose. --Detesto las culebras --dijo Asuka, acuchilló rápidamente a la infortunada serpiente, y casi apuñaló a Shinji. --¡PERO POR...! --dijo él, saltando hacia atrás y volcando la silla. Asuka remató rápidamente a la serpiente: --Tal vez el maldito animal es espía de los ángeles, igual que esas arañas con el primero. --Acuérdame de no llevarte al zoológico --masculló Shinji. --No lleves a Langley al zoológico --dijo Rei, luego simplemente los miró de vuelta cuando los dos la quedaron viendo--. Partes tú, Langley. --Déjame botar a la culebra primero. La recogió y fue hacia el basurero, pero solo logró caer de cabeza en este, al tropezar en un reborde del piso alfombrado. --Parece que la culebra se está vengando --dijo Shinji. --Detesto las culebras --fue la respuesta de Asuka. -*- Se encontraban todos reunidos en una de las salas de conferencia del Centro de Mando Móvil, y Maya exponía el informe de autopsia. --Todos murieron por veneno de serpiente. --¡Ya decía yo! --rugió Asuka--. ¡La culebra SÍ ERA espía de los ángeles! Shinji puso cara de abochornado cuando todos se volvieron a mirarlos. --¿Qué culebra? --preguntó Maya. --Una que se metió al cuartel. Shinji quería quedársela como mascota o quién sabe qué, pero yo la maté --dijo Asuka, triunfante. --¿Se metió aquí? --dijo Misato--. Diantres. Ahora vamos a tener que revisar todo este aparato a ver si hay más. --¿De modo que todos fueron mordidos por serpientes y murieron? --consultó Gendo. --Eso sería --dijo Maya. Misato asintió. --Las cámaras de seguridad lo corroboran, aunque normalmente la gente no muere tan rápido con el veneno de serpiente. ¿Cierto? Maya asintió. --Exacto. El Ángel debe haberles fortalecido el veneno de alguna manera, aunque si las hubiera poseído, hubiéramos esperado que el Campo AT de todas activara las alarmas de la base. --Tal vez puede ocultar su Campo AT. O posiblemente las serpientes responsables eran una especie creada especialmente con veneno más intenso, como algunas de las arañas que capturamos cuando el primer Ángel atacó Tokio-3 --dijo Ritsuko--. Espero que eso último sea cierto, o podemos vernos en problemas serios. --Voy a ordenar una retirada inmediata a la ciudad de Phoenix --dijo Gendo--. Podemos enviar equipos de investigación para que hagan una exploración completa. Y tenemos que procurar además que no haya ninguna serpiente infestando el centro de mando. --Esta noche no se duerme --dijo Misato--. Voy a trazar un plan de búsqueda inmediatamente. Bien hecho, Asuka; quién sabe qué se puede haber escondido aquí ahora, pero no se me habría ocurrido si no hubieras hablado de esa serpiente. Asuka puso una cara radiante, y Shinji refunfuñó. --Te dije que la culebra era peligrosa --dijo Asuka, con un pelín de burla. -*- Los pilotos y el personal del puente de mando se hallaban en una de las salas de conferencia mientras Misato daba las instruccciones previas a la misión. --Hemos designado al siguiente Ángel con el nombre clave de Hayyael. POLARIS lo tiene parcialmente localizado; está en esta área, pero todos necesitamos descansar un poco antes de cazarlo, y de todos modos llevará unas cuantas horas más tener su posición exacta. Vamos a retirarnos a Phoenix para dormir mientras se revisa el cuartel móvil para procurar que ya no haya serpientes. "Mañana, estando todos descansados y listos, ustedes abordan las Evas, los acarreamos cerca de la posición del Ángel, y los dejamos caer para que lo persigan. Mañana tendré un plan más detallado cuando conozcamos su ubicación exacta. ¿Alguna pregunta? --¿Me toca cama para mí sola? --preguntó Asuka. --Tú te quedas conmigo y con Rei --dijo Misato--. Shinji se va a quedar con Makoto y Shigeru. ¿Alguna otra pregunta? No hubo ninguna, y la junta pronto se dispersó. -*- El Motel 6, simplemente, no era en lo que Shinji y Asuka habían pensado alojarse durante su estadía en Estados Unidos. El Centro de Mando tenía el tamaño suficiente para tener sus propios alojamientos. No obstante, este estaba en esos momentos en el proceso de revisión completa para encontrar, de haberlas, toda serpiente que pudiera haber oculta. --Caramba, con el presupuesto de NERV, me esperaba algo mejor --dijo Asuka. --A lo mejor el comandante Ikari quedó hipnotizado con el letrero --dijo Misato--. Pero bueno, Shinji, tú te quedas con Makoto y Shigeru. Asuka, Rei, las dos van conmigo. --¿Hay tres camas? --preguntó Asuka cuando entraron al cuarto de las tres. --No, hay dos. Yo me quedo con una, y tú y Rei se reparten la otra. Es cama grande, así que no habrá problema. La habitación era más bonita de lo que Asuka había esperado a juzgar por el destartalado exterior, aunque seguía pensando que NERV debía haber podido buscar un lugar más glamoroso donde pernoctar. Y en la cama cabían dos con holgura. Dejó su maleta en la mesita junto a la ventana, luego se sentó y empezó a hurgar en ella. Misato simplemente se echó en su cama respectiva y quedó fuera de combate; empezó de inmediato a roncar. --Cielos. ¿Hará eso todas las noches? --No sé --dijo Rei. Asuka dio un salto; no había esperado mucho que Rei contestara. Miró en dirección a ella: Rei estaba de pie junto a la cama, abriendo las sábanas. Estaba completamente desnuda. Si bien Asuka había visto mujeres desnudas antes, apartó de inmediato la mirada. Cielos, por qué me siento rara viéndola en cueros, se preguntó. --No sabía que dormías desnuda. Rei le dio a Asuka una mirada de cierta extrañeza, pero no dijo nada. --¿No te da frío? --Asuka sacó su pijama rojo con dorado y calzones limpios; sintió la necesidad de darse un baño. --Mantas --contestó Rei. --Ah, claro. Rei se metió entre las sábanas y cerró los ojos. Asuka fue a darse su ducha, luego se puso el pijama y salió. Rei estaba encogida en posición fetal, durmiendo tranquilamente. Asuka sintió inundársele la mente con cien excusas para no meterse en la cama, pero las machacó: era ridículo no querer dormir en la misma cama con Rei. ¿Qué me podría hacer, sacar colmillos y morderme?, pensó, y se rió. Se sentó en la cama y echó atrás las sábanas de su lado, justo cuando Rei se estiró, se dio vuelta y volvió a la posición fetal, con las piernas recogidas contra el pecho y la cabeza doblada hacia abajo. Su rostro era del todo apacible, y toda la tensión nerviosa que Asuka había sentido se derritió. Es como un bebé, pensó Asuka metiéndose entre las sábanas para luego tenderse de costado, vuelta hacia Rei. Duerme tan tranquilita. Se estremeció levemente; el aire acondicionado soplaba directamente sobre la cama, pero no parecía molestar para nada a Rei. Estiró un brazo para comprobarlo, pasando un mano por sobre la cabeza de Rei; pudo sentir el aire frío soplarle encima. Rei permanecía imperturbada por este, hasta donde Asuka podía ver. En un impulso, bajó la mano para tocar el rostro de Rei, esperando en parte que estuviese helado, pero era tibio al tacto, piel como cualquier otra. Asuka no sabía muy bien qué había esperado... Rei era una muchacha más, como ella, después de todo. A lo mejor le gusta el frío y punto, pensó Asuka. Volvió a acomodarse en su lado de la cama y sonrió un tanto. Debo estar cansada, me estoy portando muy rara, pensó Asuka. Rodó, quedó tendida de espaldas, y miró el techo. --¿Habrá dormido alguna vez con otro ser humano? --murmuró Asuka para sí. --No, nunca --dijo Rei, con los ojos aún cerrados. Asuka soltó un gritito y se cayó de la cama. ¿Rei había estado DESPIERTA todo el rato? No había reaccionado en lo más mínimo. Eso no era humano. No era... Ah, genial, ahora le van a venir ideas raras de por qué la toqué, pensó Asuka. Yo nada más... No estaba muy segura de por qué lo había hecho. Había sido un antojo del momento. Miró desde el piso; la cabeza de Rei asomaba por el borde de la cama, mirándola con curiosidad. Asuka se levantó del suelo, y Rei volvió a su lugar, cubierta a medias por las sábanas, pero aún a busto descubierto. Asuka trató de no mirar sin hacer obvio el no mirarla. Con algo de dificultad, volvió a treparse a la cama. --Menos mal que Shinji no durmió con nosotras, o se habría dado la gran vida mirando --murmuró. --¿Gran vida? Asuka pestañeó, y se volvió hacia Rei, que había vuelto a tenderse bajo las sábanas. --Contigo paseándote sin ropa --dijo. --No me estoy paseando. --¡Ya sabes a qué me refiero! --No. Asuka se rascó la cabeza. ¿Tal vez nadie le había explicado nunca la desnudez a Rei? Claro, vivía sola, pero... --¿Ya sabes que los hombres y las mujeres no se ven desnudos, cierto? --No. Bueno, eso lo dejaba en claro. --Una no debe andar sin ropa delante de los hombres, Rei. --¿Por qué? --Eso no se hace. --¿Por qué? Asuka empezaba a sentirse como la vez en que Oscar la había engañado haciéndola conversar en la red con ese programa, el Eliza. Por un momento, se preguntó si Rei era en realidad un androide, luego lo descartó como ridículo. --Porque no. No se hace y punto. Rei no contestó, y como tenía los ojos cerrados, Asuka no supo si estaba dormida o despierta. Pero había estado despierta antes. --¿Siempre has vivido sola, Rei? --Sí. --Qué horror. ¿Te gusta vivir sola? --¿Gustarme? Por un momento, Asuka se preguntó si Rei no comprendía aquel concepto... Pero no podía ser. Tenía que saber qué era gustar de algo. --¿Preferirías vivir con alguien? --dijo. --Sí. ¿Con quién será?, pensó Asuka. ¿Le pregunto con quién? ¿O sería mala educación? Nunca va a querer decírmelo. --¿Alguien que yo conozca? --Sí. Asuka debatió consigo misma y la curiosidad ganó: --¿Quién? Solo obtuvo silencio. --¿Te da vergüenza decírmelo? Te prometo que no se lo digo a nadie. Rei la miró sin expresión alguna durante un momento, luego cerró los ojos y volvió a encogerse en posición fetal. Sería todo, parece, pensó Asuka. Miró a la muchacha desnuda en su cama y suspiró. Quédate tranquila y duérmete, no hay nada raro aquí, no hay nada raro aquí. Acomodándose en la cama junto a Rei, respiró hondo y se calmó. Todo está perfecto, ningún problema. Salvo que podía sentir la respiración de Rei en la nuca. Asuka se estremeció. Iba a ser una noche larga después de todo. -*- Mientras, en la habitación contigua, Shinji enfrentaba una situación similar, alojado con Shigeru y Makoto. Los dos hombres decidieron ser amables: le dejaron a Shinji la cama individual y se repartieron la otra entre ambos. Shinji estaba sentado en la cama, mirando CNN-A con los demás. No había nada mejor que hacer. Shigeru se tumbó de espaldas en la cama. --Aaah, por fin dormir un poco en tierra firme. --Te entiendo --dijo Makoto--. El Sicigia es bien agradable, pero ese retumbo constante se mete en la cabeza, y la forma en que se mueve me marea un poquito. --Al menos Misato esta vez no se puso tan mal sin cerveza --dijo Shigeru. Makoto asintió. --Sí, me acuerdo de la última vez. Ambos hombres se estremecieron. --¿Qué pasó la última vez? --preguntó Shinji. Makoto miró a Shigeru. --Cuéntaselo tú. --¿Por qué yo? --preguntó Shigeru--. Tú estuviste en casi todo eso. Makoto suspiró. --Bueno, bueno. --Se incorporó en la cama, mirando a Shinji--. A ver, esto sucedió... el año pasado. Todavía estábamos finalizando muchos detalles de NERV y de Tokio-3, así que había mucho papeleo que hacer. No sabemos las causas específicas, los cómo y porqué, pero por alguna razón Misato y Ritsuko apostaron sobre cuánto aguantaba Misato sin alcohol. --La apuesta fue por dos semanas --dijo Shigeru. Makoto frunció el ceño. --Oye, ¿quién la está contando? --Ya, ya, dale. --Éjem. La apuesta fue por dos semanas --continuó Makoto--. Dos semanas de Misato en ley seca. Ella no pensó que fuera gran cosa, y el primer par de días parecía que todo iba a andar bien. "El tercer día las cosas fueron yéndose a pique. Ella llegó un poquito tarde, y todos se dieron cuenta de que parecían venirle tiritones cada par de minutos. Empezó a murmurarse cosas ella sola, y saltaba cada vez que alguien le preguntaba algo. "El cuarto día se puso... Daba miedo. Cuando algo salía mal, se ponía furiosa o se ponía a llorar... o las dos cosas. --Yo la vi en el comedor --dijo Shigeru--. Cuando la máquina no le funcionó. Sacó la pistola, le pegó un tiro a la máquina, y sacó cinco sándwiches y un pote de ramen. --¿Quieres contarlo tú? --preguntó Makoto--. Digo, si de verdad quieres... --No, nada más quería decir eso y listo. Makoto miró a Shigeru con desconfianza: --Claaaro. En fin, nos dio un poco de lástima por ella, así que decidimos invitarla a cenar. Así que éramos Shigeru, Maya, Misato y yo. Salimos al bar-restorán Nuevo Tokio-3, donde Misato pidió..., a ver..., tempura rebozado en cerveza, papas fritas rebozadas en cerveza, solomillo marinado en salsa de cerveza... --Hasta pidió una cerveza sin alcohol --dijo Shigeru. Los dos hombres se estremecieron. --Estaba desesperada --dijo Makoto--. Pero bueno, ya captas la idea. Shinji asintió, y Makoto continuó. --En fin, lamentablemente para ella, cuando la cerveza se usa para cocinar, el alcohol se quema. Así que aunque creyó que le iba llegar un poquito de alivio, fue más como el espejismo de un oasis en el desierto. Fue, sin duda, una broma muy cruel para su organismo privado de cerveza, aunque durante la comida pareció más contenta de lo que debía estar. El solo sabor a cerveza la apaciguó en algo, pero sin el efecto alcohólico; después volvió a estar igual de nerviosa y gruñona. "Los siguientes tres días fueron el infierno mismo para todos nosotros, porque Misato se volvió más exigente y gritona. El espíritu alegre y despreocupado que todos conocíamos y queríamos se convirtió en la encarnación de la jefa diabólica. En cierto momento, cuando una sección se retrasó en entregar una firmas, fue para allá en persona con un mazo y el alto de papeles sin firmar. Hasta el día de hoy la división del bloque 12 de seguridad todavía se niega a comentar lo que ella les hizo. "Ahora, esto que sigue no está confirmado --dijo Makoto--. Es solo un rumor, pero se dice que el séptimo día, Gendo pidió ver a Misato en su oficina... y le ordenó tomarse una cerveza. Shinji quedó viendo a Makoto por un momento, luego el trío prorrumpió en un ataque de risas. Riéndose, Shigeru dijo: --Es que no me puedo imaginar al comandante Ikari diciendo eso, ¿y tú? "Capitana Katsuragi, le ordeno tomarse una cerveza". ¡Guajajajajá! Makoto asintió. --Las mujeres dan miedo. --Hablando de mujeres --dijo Shigeru--. ¿Se dieron cuenta de cómo se ponía Maya cerca de Akagi? --Sí --dijo Makoto--. Asustada como colegiala cuando la doctora andaba cerca. ¿Crees tú que...? Shigeru arrugó el entrecejo: --Odio admitirlo, pero... puede ser que... Puede ser. ¿Alguna vez ha salido con algún hombre? Yo no he sabido nada. --Ni yo --dijo Makoto--. Me parece que amerita más observación. --Correcto --dijo Makoto. Satisfechos de que la conversación hubiera seguido esos derroteros, ambos hombres dieron un vistazo a Shinji, quien, a juicio de ellos, se hacía acreedor del milenario tratamiento del aguijoneo romántico. Makoto abrió el fuego. --¿Y, Shinji, cuál de las dos? Shinji pestañeó. --¿Ehh, qué? --¿No es obvio? --preguntó Makoto--. Tienes dos niñas bonitas cerca tuyo en todo momento. ¿Con cuál te quedas? --¿Asuka, o Rei? --preguntó Shigeru. --¡N... No sé! ¡Yo soy niño todavía, no pienso en esas cosas! --protestó Shinji. Shigeru arqueó una ceja: --Oye, ¿no serás gay o sí? --¡No! -*- Por fin, y tras mucho intentar, Asuka la piloto Eva ingresó a las Tierras Oníricas, para convertirse una vez más en Asuka, mujer caballero de Celephais. Se encontró en un bosque, uno de los muchos existentes entre Dylath-Leen y Celephais, y rápidamente recordó qué hacía allí. Habiendo terminado de erradicar la trata de esclavos en los alrededores de Dylath-Leen, regresaba ahora a Celephais para informar y ver qué otra cosa en el reino requería su atención. Metódicamente, se puso su armadura roja, luego montó a su fiel corcel. El bosque estaba anormalmente silencioso al cabalgar por él, siendo los únicos sonidos el rumor del viento entre los árboles y el clip clop de las pisadas de su caballo. Algo andaba mal. Al pasar junto a un árbol, una pequeña criatura semejante a un mono surgió de él. Tenía el pelaje erizado de punta, como si padeciera un caso agudo de electricidad estática, y su temblequeo parecía añadir a dicha impresión. Asuka miró a la criatura con curiosidad, puesto que era un zoog. Los zoogs eran criaturas inteligentes que habitaban los bosques de las Tierras Oníricas, pero era sumamente atípico ver a uno solo. --Hola --dijo ella--. ¿Qué sucede? El zoog cotorreó con voz agitada, una metralla de chasquidos y chillidos, gesticulando hacia lo más hondo del bosque. --¿Una cosa horrible? --preguntó Asuka--. ¿Que los anda cazando a ustedes? --Miró dudosa al diminuto zoog--. Para mí que ustedes la hicieron enojar tratando de comérsela. El zoog pareció terriblemente avergonzado, pero siguió alegando la inocencia de los zoogs. Asuka hizo un gesto de exasperación, pero todas sus dudas quedaron de lado cuando una manada de zoogs pasó veloz junto a ella, todos despavoridos y algunos con llagas visibles. --¿Qué demonios? --Asuka se desmontó de un salto, desenvainando la espada en el aire, para aterrizar en guardia de combate. La marejada de zoogs ya había pasado, el sonido de su éxodo apagándose rápidamente detrás de ella. Por delante suyo, oyó algo moverse en la maleza. Arbustos y pastos altos se agitaban al paso de algo oculto, que se movía hacia Asuka a una velocidad increíble. Ella quería gritar, ordenar al ente detenerse en nombre de los caballeros de Celephais o algo así, pero este era demasiado rápido. En el instante fugaz que tuvo para decidir, sopesó la conveniencia de simplemente hacerse a un lado y dejar que masacrara a los zoogs. Toda duda quedó abandonada cuando vio a dos ojos rojos, ardientes, desplazarse por el bosque oscuro. ¡¿El merodeador de la oscuridad?! No había alternativa, entonces. Se movía rápido, demasiado rápido, un borrón de movimiento que pasó silbante como el viento por su lado. Intentó un tajo en contra de la cosa, y sonrió agriamente al sentir la hoja hacer contacto. La criatura desapareció antes de poder ella girarse, pero sabía que estaba una vez más en alguna parte del bosque. Oyó un gruñido profundo, feroz, y los ojos de rojo fúlgido se hicieron visibles una vez más. Esta vez estaban puestos en ella. Asuka tuvo un momento de duda. No era *tan* veloz la última vez. ¿Podría ganarle de todos modos? No, no había cabida para las dudas, ella iba a ganarle. La cosa volvió a atacar, y esta vez ella acometió también contra esta, precipitándose temerariamente a las sombras del bosque. La criatura surgió como una ráfaga desde los arbustos, nuevamente visible apenas como un borrón de movimiento. Ella abanicó con la espada, pero la hoja fue eludida con alarmante facilidad por la bestia, que pasó cual exhalación por su lado. De pronto la bestia estuvo detrás suyo, enroscando fuertemente un apéndice frío (¿un brazo?, no podía precisarlo) en torno al cuello de la muchacha, y más apéndices le aprisionaron los brazos. Intentó resistirse, gritar de furia, pero tenía los brazos firmemente inmovilizados y le estaban triturando la garganta. Con poco esfuerzo, el terror desconocido la alzó en vilo, para luego arrojarla por los aires. Rodó impotente, hasta estrellarse contra un árbol, que se destrozó con el impacto. Luego de dar tumbos por el suelo como muñeca de trapo, se detuvo. --Au... Mierda. Le dolía. Le dolía la espalda. Le dolía el cuello. Le dolía el cuerpo entero. Todo estaba borroso, difuminándose a negro; costaba tanto tener los ojos abiertos con todo doliendo tanto. La negrura se le infiltró en la vista, prometiendo el dulce olvido de la inconsciencia, si dejaba de resistirse. Sintió muy difícil el resistirse. Abrió los ojos una última vez, con la visión manchada de remolinos, puntos negros y borrones, y lo último que vio fue la criatura de ojos rojos, acuclillada junto a ella, y sintió una respiración en la cara, una mano tocarle una mejilla, unos ojos rojos mirarla con curiosidad. --R... ¿Rei? Y todo se volvió negro. -*- --¡Aaaaaaag! La pelirroja quedó de pronto sentada en la cama, con el corazón martilleando, los brazos temblando. Se llevó una mano al cuello, tratando de masajear la sensación de dolor en este, y miró de uno a otro lado, despavorida. Oscuro. Seguía oscuro. El reloj brillaba con un incómodo matiz de rojo, mostrando 2:18AM como hora. Cerca de allí, Misato roncaba en su cama respectiva, mientras que a su lado Rei dormía en silencio. ¿Qué diablos había sido todo eso? ¿Era solo una pesadilla, o un incidente real en las tierras oníricas? ¿Por qué la criatura se parecía a Rei? ¿O no eran sino sus propios temores distorsionándole los sueños? Sacudió la cabeza, luego miró otra vez a Rei. Todavía en posición fetal, todavía durmiendo tan profundamente como siempre. Un sueño, nada más. Ni hablar. Respiró hondo, luego volvió a tenderse de espaldas e intentó volver a dormir. Sin ser vista por Asuka, la mano de Rei se apartó lentamente de la rasgadura hecha en las sábanas. -*- o/~ There's a tear in my ear and I'm drowning in my beer, oh, I think my dog stole my car... o/~ [Se me rajó una oreja y me ahogo en cerveza; ay, creo que mi perro me robó el auto...]. Chuck Anderson, pinchadiscos de trasnoche en la KLAT101.5 FM de Phoenix, Arizona, escuchaba a medias los plañidos de la canción, echándose trago tras trago de café en un intento desesperado por mantenerse despierto. El terminal del Servicio Meteorológico Nacional emitió una luz intermitente, anunciando una alerta climática. Nubes se dirigían a Phoenix a alta velocidad, acompañadas de potentes vientos. ¿Nubes? ¿Recién entrado el verano? ¿En Phoenix? Eso era un pelo más probable que un ataque a la ciudad por parte de una mata gigante de pasto seco. Meneó la cabeza. Debía de haber una falla en algún lado. No tomó en cuenta al aparato y volvió a la adoración del café y a intentar encontrar algo que poner y que no le destruyera el último par de neuronas. -*- El Cuartel General Móvil de NERV poseía un sofisticadísimo sistema de monitoreo climático, equipado con tecnología de punta. Era, sin embargo, completamente inservible si no había nadie mirándolo. Por ende, cuando llegaron a este los informes de la tormenta en ciernes, no había allí nadie a quien le importase. -*- El personal secundario del puente estaba medio dormido: horas de cazar culebras, seguidas por horas de abyecto aburrimiento en el puente de mando, habían dejado mella. Mientras todos los demás dormían, a ellos no les quedaba más que desearlo. Las cavilaciones de todos terminaron cuando las alarmas empezaron a sonar, y la computadora en línea anunció: --Detectadas energías de Ángel, aproximándose desde las tres en punto a 150 KPH. Kumi Fukuda, la rubia líder del personal, dijo: --Fuu, avise a la comandante Katsuragi. Parece que nuestro objetivo vino hasta nosotros. Fuu asintió. --A la comandante no le va a gustar. --Ojalá no destruyamos mucho a Phoenix. -*- Shinji trastabillaba bajo la tempestad de vientos huracanados, y se sintió agradecido de tener el pelo corto, tratando de cruzar la losa hasta las escaleras de acceso al Centro de Mando Móvil. Había sido un corto trayecto en vehículo desde el Motel 6 hasta donde el Centro de Mando había sido estacionado, pero el viento parecía haberse redoblado. Asuka tropezó, cosa que hizo a Shinji sentirse mejor. --Traten de no caerse --dijo Misato, luego casi se cae ella--. Esto es como mucho. Cielos, ojalá podamos hacer despegar al Centro de Mando con tanto viento. --Se ve bien fea esa tormenta --dijo Asuka, señalando hacia el gran pedazo de cielo negro como alquitrán, donde las nubes cubrían al sol. --Yo creí que no llovía por estos lados --dijo Shinji. --Suerte la nuestra, ¿eh? --dijo Asuka. --Supongo que ahora vamos a ver cómo se porta esto en una tormenta furiosa --dijo Misato, sin mucho entusiasmo. --Al menos no vamos a estar enchufados a algún cable idiota que nos dé una sobretensión de corriente --dijo Asuka--. ¿O las Evas tienen protectores de sobretensión muuuy grandes? --No tengo idea --dijo Misato. -*- Las Evas habían sido cargadas y lanzadas, e iban andando en dirección al Ángel, aunque no podían ver ninguna clase de objetivo, solo una tormenta muy por encima. Los vientos eran muy violentos, pero las Evas los surcaban marchando con facilidad. No había lluvia, solo nubes y viento, ni tampoco había truenos o rayos. --//Esta tormenta es demasiado rara// --dijo Asuka --//A lo mejor nada más va a soplar y no llover// --dijo Shinji--. A lo mejor esto pasa siempre, pero nada se moja.// --//Tal vez la tormenta ES el Ángel// --dijo Asuka. --//¿Cómo vamos a pelear contra una tormenta?// --preguntó Shinji, mirando en derredor. Estaban a casi kilómetro y medio de la ciudad, rodeados por tierra y grava compactada, con el ocasional arbusto condenado a quedar plano de un pisotón. --//Conteniéndola con un campo AT// --dijo Rei, rompiendo su silencio. --//Eso, lo que dijo ella// --contestó Asuka. El primer trueno retumbó, y rayas oscuras empezaron a caer en torno a ellos. A Shinji no le parecía lluvia, más bien pedazos de cable oscuro, casi todos desde treinta centímetros a medio metro de largo. Tubos con extremos redondeados o algo similar; estaba tan oscuro que no podía verlos bien. --//Qué demo...// Asuka dijo: --//Si esta es una lluvia de hebras, me voy a enfurecer.// --//¿Una qué?// --//Es un libro donde... Ah, no importa. Espérate un poco, ¡son culebras!// --//¿Cayendo del cielo? --Shinji extendió una mano y atrapó algunas. Se retorcieron y mordieron la mano de la Unidad01--. ¿Cómo diablos están lloviendo culebras del cielo?// --//Eso, qué ángel más ridículo. Ya me imagino que debe ser una culebra gigante ridícula a más no poder. ¿Las estrujamos, comandante?// --//Estén atentos por si aparece una grande. Tenemos un problemita aquí.// --//¿Problemita?// --//Hay miles de estas cosas del carajo cayéndonos encima, tratando de entrar. Y algunas están tratando de morder las bolsas de gas. Por suerte son demasiado gruesas como para que una culebra idiota las atraviese con los dientes, pero...// --//¿A qué distancia está el ángel?// --//Parece haberse detenido a casi un kilómetro, a las cuatro en punto de donde están ustedes. Vayan hacia allá mientras nosotros nos ocupamos de estas culebras.// --Entendido. --Asuka dio media vuelta--. Muy bien, ¡allá vamos! Echó a correr y los demás la siguieron mientras, en torno a ellos, los cielos escupían serpientes a la tierra. --//Lo tienen cerca --informó Shigeru--. Mil metros. Quinientos metros. ¡MIERDA!// --//¿Cómo?// --preguntó Shinji, pestañeando. --//¡Carajo, las malditas culebras se están metiendo por debajo de la puerta!// Resonaron disparos por las líneas de comunicación, y gritos. --//Mierda// --dijo Asuka. --//¿Ahora qué?// --preguntó Shinji. --//Seguimos y cagamos a patadas al ángel.// --//Si es que lo encontramos// --dijo Shinji, intentando ver por entre la lluvia de serpientes. A menos que la especialidad del ángel fuera mimetizarse como faldeos montañosos, no podía ver nada que pudiera serlo. --//Lo vamos a encontrar. No podemos hacer nada para ayudar a los de la nave, carajo. ¡DETESTO LAS CULEBRAS!// Shinji miró el entorno. --//¿Dónde está? No veo nada.// Asuka miró de un lado a otro, y entonces lo vio. Hayyael era gigantesco, del tamaño de una Eva, como un hombre con escamas y cabeza de serpiente. En efecto, cuando la muchacha posó la vista en él, las manos del Ángel parecían alternar entre ser manos y ser cabezas de serpiente. Asuka se restregó los ojos, pero la fluctuación no cesó. El Ángel estaba justo al lado de la Unidad00, habiéndose al parecer acercado furtivamente por detrás de la Eva de Rei sin que nadie se percatara. --//¡Está entre nosotros!// --exclamó Asuka. Saltó contra él, puñal progresivo desenvainado, y lo clavó en el brazo derecho de la criatura, antes de que esta pudiese reaccionar. Shinji gritó cuando 02 sacó de pronto el cuchillo y apuñaló a su Eva. Por unos segundos, el sufrimiento lo agobió, luego recuperó el control de sí. --//¡¿Qué estás haciendo, Asuka?!// --Miró en todas direcciones, pero no vio seña alguna de Hayyael. Asuka alzó el puñal para otra estocada, pero esta vez 00 intervino, agarrándole el brazo derecho con ambas manos, para luego rodar hacia atrás y proyectarla alto en el aire hasta estrellarse en el suelo a casi cien metros de distancia. El lanzamiento hizo poco daño, salvo por el orgullo de la pelirroja. --//¿Qué estás haciendo, Rei?// --//Defendiendo a la Unidad 01.// --//¡Esa no es la 01! ¡Es Hayyael!// --//¿Dónde?// --preguntó Shinji. --//¿Y para dónde diablos se fue Shinji?// --La muchacha miró en todas direcciones, y no pudo verlo por ninguna parte. --//Apuñalaste a su Eva// --dijo Rei. Por un momento, la voz de Makoto llegó por la línea: --//El ángel se aleja de ustedes hacia las seis en punto.// --Luego lanzó un grito y la línea volvió a quedar en silencio. Shinji se volvió y vio una figura humanoide que escapaba en dicha dirección. --//¡Lo veo!// --Señaló. --//¡No me vas a engañar, ángel!// --vociferó Asuka y se abalanzó contra Hayyael. 00 volvió a intervenir, arrojándola hacia un lado. --//Persíguelo, Ikari-kun// --le dijo Rei a Shinji. El muchacho asintió y salió en persecución mientras Rei intentaba prevenir que Asuka lo siguiera. Debe estar haciendo creer a Asuka que soy él, pensó Shinji. Ojalá no me pueda hacer algo así a mí. -*- Rei se tomó un momento para mirar detrás de ella y ver a la Eva de Shinji correr en la distancia, luego devolvió la atención a la Unidad02 y a su piloto delirante. --//¡¿Qué carajo estás haciendo?! --vociferó Asuka--. ¡Se está escapando!// --Sufres alucinaciones, posiblemente causadas por Hayyael. En su pantalla visora, Rei vio a Asuka sacudir la cabeza y, rápidamente, agitarse aún más. --//¿Qué estás...? ...Tú... --La mirada de Asuka pareció desenfocarse un momento, luego se volvió una expresión de furia--. ¡Tú! ¡Tú eres de ellos también! ¡Eres una culebra humana!// --Langley, cálm... --//¡MUERE!// La Evangelion roja embistió con un rápido tajo del puñal, que Rei esquivó con facilidad. No esquivó la patada con giro con que Asuka siguió el ataque, cosa que hizo a Rei estrellarse en la tierra. Rodó rápidamente, y el pie de Asuka impactó donde la cabeza de la Unidad00 había estado un instante atrás. En la oscuridad de la cápsula de entrada, los ojos de Rei ardieron de un rojo rutilante. Una mueca se le formó en los labios. Distaba mucho de estar contenta. -*- --//Solo algunas secciones del Sicigia fueron afectadas, y la situación ya está bajo control// --dijo Makoto. Gendo asintió. El personal alternativo del puente miraba incrédulo a su jefe, específicamente por el impertérrito comportamiento de este. Se encontraban ahora todos apiñados en el nivel del comandante, que era el más elevado, puesto que la cubierta de más abajo había sido afectada por un desparramo de serpientes. Abajo, Aoba Shigeru y Hyuuga Makoto pisaban con gran cautela, vestidos con trajes aislados y armados con barretas y extintores. Para admiración de ellos, los trajes bastaron para protegerles contra las mordidas de serpiente, y de forma lenta pero segura los dos miembros del personal del puente habían sellado todas las entradas al centro de mando, y expulsado a las serpientes. Makoto fue hasta una consola, para teclear torpemente con los dedos enguantados. Después de mirar la pantalla por un rato, miró atrás y arriba, hacia el puesto de mando de Gendo. --//Centro de mando completamente despejado, mi comandante.// Gendo asintió una vez más. --¿Se han restablecido las comunicaciones? --//En un par de minutos más, señor. El personal de esa sección todavía está terminando con una plaga de serpientes de las fuertes. Deberían estar en unos pocos minutos.// Gendo asintió, luego se dirigió a Misato: --Todos, a sus puestos. Reaccionando rápidamente, Misato y los demás fueron a sus puestos. --Preparen restablecimiento del contacto con las Evas --dijo--. Quién sabe que pasó mientras estuvimos desconectados. Tras minutos de ansiosa espera y silencio, Makoto anunció: --//Restableciendo comunicaciones en diez segundos, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno...// La pantalla principal titiló por un momento, luego cobró vida. La vista que recibieron fue de la Unidad 02 siendo alzada del suelo con una mano por la Unidad 00. El brazo izquierdo de la Unidad 02 colgaba inútil, torcido hacia atrás, y tenía la cabeza incrustada en hielo, apresada en alto por la mano de la Unidad 00. La tripulación entera del puente exclamó de pasmo. --¡Ayanami! --gritó Misato--. ¡¿Qué haces?! La imagen de Rei apareció súbitamente entre las muchas pantallas, y su callada mirada de furia hizo correr un escalofrío por el cuerpo de todos los presentes. Entró una señal de audio proveniente de la Unidad 02, y los alaridos de Asuka tronaron por la sala. --//¡¡¡...A MATAR!!! ¡¡¡TE VOY A MATAR!!!// --Esto no es nada bueno --murmuró Gendo. -*- --//¡Ayanami! ¡¿Qué haces?!// Rei se permitió una mirada rápida a la pantalla lateral que mostraba a Misato, luego devolvió su atención a la Unidad 02. Esta tenía la cabeza aún congelada, pero su piloto seguía con vida y loca de cólera contra ella. En otra pantalla lateral, podía verse a una rugiente y desvariante Asuka. No la tomaba en cuenta. En cambio, azotó la cabeza de la Unidad 02 contra el suelo. --//¡Rei! ¡Basta! --exclamó Misato--. ¡Qué te está pasando!// --Langley alucina con serpientes --dijo ella, con voz presurosa--. Nos atacó. La Eva de Asuka se puso en pie una vez más, luego se abalanzó contra Rei con un salvaje puñetazo. Rei atrapó el brazo y lo torció hasta desencajarle el codo. El grito de dolor de Asuka llegó por el comunicador de Rei, pero no lo tomó en cuenta. --//¡¿Dónde está Shinji?!// --Persigue al ángel. La Unidad 00 levantó del suelo una vez más a la Unidad 02, luego la arrojó contra la falda de un cerro. La Eva roja se estrelló en la tierra, creando un pequeño cráter con el impacto. --//Estamos efectuando una eyección forzada, Rei. ¡Retrocede y deja que se calme!// 02 se convulsó al recibir la señal desde el Centro de Mando, y la cápsula de entrada rotó y asomó parcialmente de su espalda, lo que la hizo quedar inmóvil, hundida a medias en el suelo. Rei vio aquello, luego azotó la espalda de la Unidad 02 con el pie de su Eva. --//¡Ya basta, Rei!// La muchacha de ojos rojos titubeó, luego asintió y se alejó cautelosamente de la Eva caída. --//¿Permiso para ayudar a Ikari, comandante?// --//Adelante, nosotros vigilamos a Asuka.// -*- A Shinji nunca le había gustado correr. Correr por las montañas del norte de Arizona era singularmente poco divertido, aunque su Eva era lo bastante grande y resistente como para enfrentar cualquier error que él cometiera, como casi caerse por un despeñadero. Estaba ya a kilómetros y kilómetros de Asuka y de Rei, persiguiendo al ángel, que seguía siendo una sombra en la distancia. Al menos la lluvia de serpientes había cesado, y las nubes se habían abierto. Solo le ocupaban la carrera y el cruzar la distancia inacabable. Sonó la advertencia de los cinco minutos restantes en su mochila. La Eva tenía también una reserva interna de cinco minutos, pero le quedaba claro que no lograría alcanzar al ángel a tiempo: si bien ganaba terreno a la huida de su adversario, era un proceso muy lento. Tenía que alcanzar a Hayyael. Después de todo el daño que había causado, debía ser eliminado antes de que pudiese causar otra masacre. Pensó en todos esos cadáveres, y su imaginación puso en ellos rostros conocidos por él. Asuka. Rei. Toji. Misato. Kaji. Ritsuko. Maya. Makoto. Shigeru. Su padre. Se estremeció. Eso casi había sucedido en la nave, y no podía arriesgarse a darle al ángel otra oportunidad de atacar. Debía morir, y debía morir ya. Tenía que correr más rápido. A como diese lugar. Le dijo a su Eva que acelerara. Para su sorpresa, esta se adelantó bruscamente, a paso más rápido. Eso tuvo su costo: el reloj de "energía remanente" se apresuró, moviéndose más rápido que el tiempo real, conforme él transaba energía por velocidad. Misato dijo: --//Shinji, estás perdiendo energía.// --¡Tengo que agarrar a esa cosa! --//Si se te agota la energía vas a quedar indefenso. Da media vuelta para poder hacerte llegar otra mochila.// --¡Si lo dejo ir, va a devolverse a matarnos a todos mientras tratamos de reabastecerme! Dásela a Rei y que ella me apoye a mí. --//Rei no alcanzará a tiempo. Tardó demasiado en reducir a Asuka, que sigue desvariando... No sabemos qué le pasa.// --Se lo hizo el ángel, no sé cómo --afirmó Shinji, aun sin tener pruebas--. ¡Y lo voy a matar ahora! Shigeru intervino en la línea. --//Shinji le va ganando terreno; deberían quedarle unos minutos de energía cuando alcance al ángel.// --//Es mucho riesgo. La mayoría de los ángeles no pueden ser detenidos por una sola Eva. Retírate, Shinji.// --¡Tiene que morir! --//¡Shinji, es una ORDEN!// Shinji titubeó. Podía ver al ángel por delante de él; se acercaba, por fin. No podía retroceder ahora, no cuando casi lo tenía. --¡Tengo que matarlo! ¡Tiene que morir! --//¡Devuélvete!// El muchacho maldijo y se devolvió, casi resbalando a causa de la velocidad a que se había estado moviendo. Echó a correr de regreso cuan rápido le era posible sin agotar la energía a un ritmo acelerado. Pudo sentir que el ángel lo seguía, aunque no podía verlo. Venía igualando la velocidad de su Eva. De pronto, supo que nunca llegaría a la nave sin que se le agotara la energía. Llevaba más de veinte minutos corriendo y le quedaban menos de diez minutos de energía. --No alcanzo a llegar. --//Vamos rumbo a encontrarnos contigo, Shinji --dijo Misato en el tono más tranquilizador que pudo--. Y Rei ya viene.// No lo bastante rápido. No podía ver a Rei, pero de algún modo podía sentirla, y no alcanzaría a llegar. Había tardado demasiado en subyugar a Asuka y forzar una eyección de la cápsula. El viento se había invertido y soplaba en contra del zepelín, cosa que lo retardaría, y el ángel venía fácilmente equiparando el paso del muchacho. --¡Me va a alcanzar! --Le quedaban ahora cinco minutos. --//Sigue corriendo, Shinji. Ya vamos.// Cuatro minutos. Ni seña de la Unidad00 aún. Tres minutos. El cielo estrellado seguía vacío de ayuda. Dos minutos. El ángel no hacía sonido alguno salvo el azotar de sus pies enormes contra el suelo rocoso. Un minuto. El ángel se acercaba. --¡Me queda un solo minuto! --vociferó Shinji. Misato maldijo. --//Ya te vemos. Un momentito más.// --¡Ya no TENGO un momentito más! Rei apareció en su monitor: --//Ataca mientras puedas, Ikari-kun.// Y así, Shinji dio media vuelta para enfrentar a su enemigo. Desenvainó el puñal progresivo, saltó contra el ángel viperino y le clavó la hoja en lo profundo del pecho. Para su sorpresa, el ángel lo envolvió con los brazos, estrechándolo, tiró de él y se lo echó encima mientras caía de espaldas. Como resultado, el brazo de la 01 atravesó del todo el tórax del ángel y, cuando chocaron con el suelo, se le torció y fracturó. El ángel lanzó una dentellada al rostro de la unidad 01 con su hocico elongado, y la coraza de la cara fue lo único que desvió la mordedura. Eso no lo detendría por mucho tiempo. Entre ambos, una radiación mortecina fosforesció mientras los dos campos AT contendían mutuamente, llenando el aire de chispas. --//Solo treinta segundos más, Shinji, solo eso tienes que aguantar// --dijo Misato. Shinji estaba demasiado ocupado peleando desesperado como para molestarse en tener noción del reloj, o del tiempo en general. Una vez que sacó el brazo del pecho del ángel, la bestia no pudo mantenerlo asido, para gran asombro de los dos. Parece que mi Eva siempre resbala cuando los ángeles la agarran, pensó. Lo mismo había ocurrido con Salgiel. Gracias al cielo por esos favores. Había perdido el cuchillo, así que dio un manotazo a la cabeza del ángel cuando este empezaba a levantarse, a fin de ganar unos segundos para pensar. Pero la Unidad01 no tenía mucho interés en pensar. Repentinamente, se abalanzó y metió ambas manos por el boquete en el pecho del ángel, luego desgarró la herida abriéndola hacia cada lado. Dos segundos después, la cabeza de la Eva descendió hasta la herida y empezó a devorar al ángel, que aulló. Shinji sintió desesperantes dolores en los costados, al hundir el ángel sus dos manos con cabezas de serpiente en la carne de la 01, tratando de hacer lo que esta le hacía al ángel. Los trémulos campos de luz en torno a ellos ondeaban. --//¡Ya casi llegamos! --dijo Misato--. ¿Qué diablos estás haciendo?// Shinji no se dignó contestar. La furia le abrumaba. Quería enajenarse, destruir a esta cosa obscena que de alguna manera había tergiversado la mente de Asuka... ¿Y si nunca se recuperaba? ¿Y si tenían que enclaustrarla como a Kensuke? --//¡NO! ¡NO VOY A DEJAR QUE LE HAGAS ESO! ¡MUERÉTE! ¡MUÉRETE! ¡MUÉRETE!// --//¡Epa, calma, Shinji!// --dijo Misato. Él no quería calmarse. Quería que el ángel muriera horrorosamente, gritando, a manos suyas. Los brazos de la Unidad 01 apresaron los brazos del ángel y se los arrancó de raíz. Luego buscó a tientas la cara de la bestia y le descuajó los ojos mientras continuaba consumiendo dentelladas de carne azul verdosa y escamas doradas. El campo trémulo se cerró en torno al ángel que aullaba y se crispaba, su carne carbonizándose y evaporándose conforme el campo la oprimía. Shinji aulló con su Eva, perdido en la furia que esta compartía con él. Segundos después, el ángel se vaporizó, volviéndose polvo, incluso los pedazos metidos en la boca de la Eva, y el muchacho sintió un frenesí de vitalidad recorrerle el cuerpo. Juntos, bramaron triunfantes y pisaron los últimos restos polvorientos del ángel. Desapercibidos por él, unos colmillos brotaron en la boca de la Eva, y en algunas porciones de la piel de esta se formaron escamas. Entonces la energía se agotó, y la 01 se desplomó al suelo. -*- Asuka miró a Ritsuko, que había estado haciéndole algunas pruebas físicas. --¿Estoy bien? --consultó. --Nada que explique tu episodio alucinatorio. Pero los datos grabados muestran algunos indicios de que el ángel podría haberte influenciado; detectamos algunas trazas de sus patrones en tu Eva mientras estuvo vivo, aunque estábamos muy ocupados luchando por sobrevivir, como para haberlas notado en ese momento. --Ritsuko se puso seria--. Si tienes aunque sea la más mínima alucinación que puedas distinguir de la realidad, dímelo. Asuka asintió. --Así lo haré. La muchacha rogaba desesperadamente porque ya todo hubiera terminado, que esto no fuera el preludio de su locura o de estar poseída. Quería enemigos con los que pudiera luchar, no imposibles de combatir, como la demencia. --¿Voy a... --siguió-- poder ir en la próxima misión? --Sí, yo creo. Es arriesgado, pero con tan pocos pilotos tenemos que correr riesgos. Me alegra que esto no te haya hecho pensar en rendirte. --Yo NUNCA me rindo --dijo Asuka con fiereza--. Para mí siempre es todo o nada. --Bien. Siempre hay una salida de los dilemas mientras una siga intentando. Y aun si no la hay, es mejor caer peleando. Por lo menos así puedes hacer que tu enemigo se atragante contigo. Asuka se rió. --Gracias. Me alegra que concuerde conmigo. ¿Ya me puedo ir? --Claro, adelante --dijo Ritsuko--. Me contacto contigo si descubrimos algo. Asuka salió corriendo, y Ritsuko la miró irse. Bien por ella, pensó Ritsuko. Yo nunca me voy a rendir como mi madre. Nunca. Se volvió y continuó en lo suyo, perdida en sus ideas. -*- Asuka estuvo muy callada mientras el Centro de Mando abandonaba las inmediaciones de Phoenix, rumbo al nordeste. Shinji la había invitado a jugar gin con él y con Rei, pero ni siquiera había contestado. Como resultado, la "sala de pilotos" estaba muy silenciosa. Shinji y Rei estaban sentados a una pequeña mesa circular, en tanto Asuka estaba en una banca junto a la ventana, mirando las nubes y la desolación del paisaje. Por último, en la octava mano de gin, Asuka rompió el cuasi silencio diciendo: --Perdón, Shinji. --¿Eh? No tienes por qué jugar si no quieres. Asuka pestañeó: --Yo decía por atacarte. De verdad creí que era el ángel. --Ya lo sé. Te hizo una especie de truco, nada más. --Shinji se volvió un momento y le sonrió--. Me hizo enojar mucho. Pero me alegra que estés bien. --¿De verdad no estás enojado conmigo? --Tenía la voz llena de sorpresa--. Tu padre me regañó. Misato me regañó. Kaji me regañó. --Ahí se oyó dolida. --Bueno, Misato también me regañó a mí, por no volverme de inmediato cuando ella me lo dijo, pero yo... --Titubeó, sin ganas de pensar en lo furioso que había estado--. Tenía que agarrarlo por lo que hizo... Por matar a tanta gente. Y por... todo. --Te prometo que no va a pasar de nuevo. --No pasará --dijo Rei, poniendo una carta en la mesa--. Te toca, Ikari-kun. --Shinji --dijo Asuka--. Se llama Shinji. Deberías decirle así. Vives tratándolo como si apenas lo conocieras. Rei la miró, luego asintió. --Te toca, Shinji. --La voz se le atropelló casi imperceptiblemente al decir su nombre. --Bueno. ¿Segura de que no quieres jugar, Asuka? --preguntó Shinji. --Claro. Juguemos --dijo--. Mejor te cuidas, ahora estás frita, Rei. Rei negó con la cabeza, le repartieron cartas a Asuka, y el juego continuó. -*- Ritsuko miró descontenta a las serpientes, a las que practicaban autopsias. Las que quedaban en la nave habían caído fulminadas en el instante mismo en que el ángel había muerto, y ahora se descomponían a ritmo acelerado. Nada parecía capaz de retardar el proceso. --Bueno, parece que de esta misión no nos van a quedar muchos especímenes --dijo. Maya asintió. --Así parece, sempai. Ritsuko sonrió débilmente. Me hace sentir que estoy de vuelta en el colegio, pensó. --Bueno, no hay peligro de algo así la próxima vez; los Niños van a trabajar bajo tierra. Maya asintió. --Hace un rato estuve mirando los cables. ¿A qué profundidad tendrán que llegar? --Muy, muy profundo, lo más probable. Lo más difícil será seguir en contacto con ellos. Que es en parte la función del cable. --Al menos no hay peligro de ahogarse si el cable se corta, a diferencia de la misión en el mar. --Pero hay mucha posibilidad de que queden enterrados vivos. Maya frunció el ceño. --Y sería muy difícil recuperarlos. --Va a ser una misión difícil. Maya asintió y volvió a su trabajo. -*- Siguiendo el Centro de Mando su rumbo hacia el nordeste, Gendo y Fuyutsuki se hallaban en uno de los salones de observación, mirando al mundo pasar. --Esta enemistad entre la Primera y la Segunda Niña podría conducir a un desastre. Algo debe hacerse --dijo Gendo. --Creo que le das demasiada importancia a esa pelea --contestó Fuyutsuki. --¿Sí? --preguntó Gendo--. ¿Viste cómo golpeó a la Unidad02 después de que cayó? ¿Por qué alargar de esa manera la pelea? La Primera Niña jamás haría semejante daño por accidente. Puede que haya querido esa pelea. Esto nos va a perjudicar un tanto para la próxima operación. No pudo suceder en peor momento. --¿Pero qué razón podría tener para que le desagrade Asuka? Nadie parece agradarle o desagradarle. --No lo sé. Pero hay que averiguarlo. Tendré que hablar con ella. --El sol resplandeció en sus anteojos por un momento--. Y hay que tener la certeza de que no existan esos problemas entre los Niños. Si no logran cooperar entre ellos, los resultados podrían ser catastróficos para todos nosotros. --Quizá debamos cancelar esta operación. Nuestros agentes creen poder identificar al Cuarto Niño en cuestión de días. Dada la posibilidad de más problemas, la presencia de ese niño podría marcar una gran diferencia. Sobre todo si Asuka vuelve a tener un episodio. Gendo negó con la cabeza. --Tengo la seguridad de que el Ángel causó eso, y ya se fue. Si no vamos ahora, podría irse a donde sea, una vez que despierte. Y aunque es posible que despierte antes de que lleguemos si vamos ahora, no hay duda alguna de que se va a alzar en nuestra ausencia. Debemos cabalgar al tigre. --Y nunca dormir. --Nuestra meta hará que valga la pena. --Suponiendo que podamos matar al tigre antes de tener que desmontarnos de él. --Ya hemos matado muchos tigres. --¿Pero podemos luchar tigre con tigre? Gendo pestañeó, luego se rió: --Habrá que ver. -*- - fin parte 11 - -*-